4/8/2013

“Ilustración oscura”. Respuesta a la crítica

La libertad guiando al pueblo en positivo. ¡Háganse a un lado!


El blog “De avanzada” ha publicado una crítica del último post del blog: ¿Ilustración oscura o colectivismo selectivo?. Dado que su autor, David Osorio, es un blogger escéptico bastante conocido, que su trabajo tiene cierto valor, y que el formato de su crítica puede considerarse bastante previsible (es decir, que estas críticas las vamos a ver otras veces), quizás sea útil responder con algunas aclaraciones.

El post de Osorio está encabezado con un detalle del famoso cuadro de Delacroix La libertad guiando al pueblo (1830). El cuadro ha sido modificado para que aparezca en negativo y se ha tapado la boca y los pechos de la mujer que enarbola la tricolor. Al final del post aparecen una serie de etiquetas con carácter aparentemente descriptivo: “conservadores”, “falacias”, “racismo”, entre otras.

Osorio empieza interpretando el “escepticismo hacia el cosmopolitismo y el humanitarismo” como un apoyo de las “políticas de identidad” y la idea de que “los intereses de las personas dependen de su pertenencia a una etnia o un país”. Aunque, a menudo, de hecho es así, los intereses de las personas realmente dependen de su nacionalidad, la interpretación de Osorio se basa en una lectura extrema del término “particularismo”, en parte debida a la brevedad y vaguedad con la que yo mismo lo empleé. Por recurrir a los clásicos e intentar aclarar algo la posición, yo estaría más de parte de Pericles, que se enorgullecía porque “en nuestra ciudad entra por su importancia cualquier mercancía desde cualquier punto de la tierra”, que de Aristóteles, que lamentaba que las plazas públicas se convirtieran en lugares para el comercio y proponía un proteccionismo extremo. Estoy de acuerdo, si me lo preguntan, con que la biología no es el único fundamento para una “sociedad abierta” o para una sociedad civilizada a secas y con que las líneas nacionales no se pueden dibujar únicamente con criterios étnicos o raciales. Lo que me parece cuestiontable o ingenuo es que las líneas nacionales puedan ser del todo indiferentes a esas otras líneas. 

Osorio prosigue detectando una presunta “falacia moralista” en mis comentarios sobre los costos de la revolución sexual. Pero no hay tal falacia. La falacia moralista consiste en la apelación a consecuencias morales presuntamente derivadas de un hecho, mientras que el mero análisis o la preocupación moral por determinadas consecuencias de un fenómeno social, como la llamada “revolución sexual”, no implica la negación de hecho alguno.

También se sorprende Osorio porque en un sitio “radicalmente naturalista” se cuestione la “normalización de la homosexualidad” y recuerda que “se trata de un fenómeno de lo más normal en distintas especies”. Aqui Osorio creo que se sitúa en un consenso ético, “progresista”, más que científico. De entrada, la afirmación de que la homosexualidad es “natural” es controvertida si identificamos homosexualidad con “identidad sexual”. La identidad homosexual es más bien un fenómeno culturalmente reciente que tiene apenas unas pocas décadas de vida. Aunque se han buscado razones “evolutivas” de la homosexualidad, existen puntos de vista alternativos, culturalmente muy desafiantes y desde luego políticamente incorrectos, pero no necesariamente erróneos. El principio de que las hipótesis científicas no son erróneas meramente porque molesten a "colectivos" me sigue pareciendo insobornable.

El post también ha aparecido en la cuenta de Twitter “Magufobusters”, y en "Mafugos". No sé si la asociación es casual o verdaderamente se quiere dar a entender que las ideas de Dobzahnsky sobre la raza, o para el caso las de Charles Murray o Emmanuel Kant, son simples chifladuras. Si este es el caso, algunos autodenominados “escépticos” siguen teniendo un problema.

De modo general, creo que lo que motiva la crítica de Osorio es una aceptación, más o menos acrítica ella misma y muy extendida, de la famosa síntesis progresista de la Ilustración. De entrada, se pide el principio de que la “ilustración” está identificada con asunciones como el radicalismo jacobino, ejemplificado por Delacroix, la abolición de la pena de muerte, la normalización de la homosexualidad o el humanitarismo universalista, entre otras cosas. Pero esto es precisamente lo que habría que demostrar. Esto es precisamente de lo que trata la discusión. De hecho, Peter Frost piensa que ni siquiera deberíamos hablar de “ilustración oscura”, pues muchas de estas posiciones eran cuestionadas por los mismos ilustrados radicales. Y si se dice que la Ilustración es un movimiento en evolución, y que ya no podemos sostener las opiniones de Kant sobre la homosexualidad, o sobre la matanza de los bastardos, o no podemos coincidir con el monarquismo de Holbach, entonces tampoco hay razón para negar una evolución divergente en el sentido de la síntesis progresista.

Entre los que sostienen estas posiciones críticas "oscuras", unos prefieren etiquetarse como “reaccionarios” y otros como “ilustrados”. Incluso mantienen posiciones que son incompatibles unas con otras. Las etiquetas son etiquetas. El problema es cuando dejan de tener un ánimo descriptivo y se usan con una intención claramente derogatoria en una guerra sucia cultural. En este sentido, no cabe duda que el insulto y la descalificación de las herejías tiene una amplia tradición por detrás.