2/5/2013

Dos padres es mejor

Contra todas las expectativas utópicas, el crecimiento de las familias monoparentales femeninas es uno de los mejores candidatos a peor problema social de las próximas décadas en las sociedades occidentales.

Los cambios además afectan más a las clases económicas medias y bajas, y las minorías raciales. Recapitulando:

15 millones de niños norteamericanos, es decir, uno de cada tres, viven sin un padre y casi 5 millones sin una madre. En 1960, sólo el 11% de los niños americanos vivían en hogares sin padres. La epidemia del padre ausente afecta sobre todo a los hogares de raza negra: en todos los estados de EE.UU a excepción de 11, la mayoría de los niños negros viven sin alguno de sus padres. 

Charles Murray (Pág. 158):

No importa cuál sea el resultado que se examine, calidad de la relación entre madre e hijo, conducta externalizada en la infancia (agresiones, delincuencia e hiperactividad), delincuencia en la adolescencia, criminalidad en adultos, enfermedades y lesiones en la infancia, mortandad infantil, decisiones en materia sexual durante la adolescencia, problemas de fracaso escolar, salud emocional o cualquier otra forma de medir lo bien o mal que lo hacen los niños en la vida, la estructura familiar que produce los mejores resultados para los niños, como media, son dos padres biológicos que siguen casados

Si los científicos sociales están descubriendo el impacto de las estructuras familiares en la salud de los niños, los neurocientíficos están descubriendo una historia todavía más profunda. Lo último viene de un estudio publicado en PLoS (comentado también aquí), gracias a un trabajo con ratones en laboratorio que ha investigado en los efectos del cuidado mono y biparental en la neurogénesis y algunas consecuencias conductuales medibles. Dos padres (quizás también dos madres) es mejor, desde los ratones hasta los humanos. Este es el extracto:

Los eventos iniciales de la vida pueden modular el desarrollo del cerebro para producir fenotipos fisiológicos y conductuales persistentes que son transmisibles a través de generaciones. Sin embargo, se desconoce si las células neurales precursoras alteradas por eventos iniciales de la vida puede producir cambios conductuales transmisibles y persistentes. Aquí, mostramos que el cuidado biparental, en los inicios de la vida, incrementa la génesis neural en el cerebro del roedor adulto de forma sexualmente dimórfica. Los machos de ratones cuidados biparentalmente muestran una neurogénesis mejorada del giro dentado, que mejora la memoria y el aprendizaje dependientes de la neurogénesis del hipocampo. Los ratones hembra muestran una producción mejorada de materia blanca de oligodendrocitos adultos, lo que incrementa la eficacia en la coordinación motora bilateral y las preferencias por la curiosidad social. Sorprendentemente, la descendencia femenina y masculina criada por un sólo progenitor, cuyos padres y madres recibieron cuidado biparental respectivamente, muestran una mejora similar de la génesis de células neurales y del comportamiento fenotípico. En consecuencia, la plasticidad neural y los efectos conductuales debidos al cuidado biparental persisten a lo largo de la vida y son transmitidos a la siguiente generación.