4/12/2012

¿Qué relación hay entre veganismo y salud mental?

El veganismo es una posición extrema difícil de encontrar en la evolución humana, con toda probabilidad porque una dieta enteramente vegeteriana no permite afrontar condiciones de stress corrientes, como cuidar un hijo o ir a la guerra. Por otra parte existen evidencias, aunque discutidas, de que la carne ha podido desempeñar un papel importante en el desarrollo de los grandes cerebros característicos en el género Homo.

Por lo visto, una dieta vegana no proporciona suficientes nutrientes elementales como la vitamina B12 y los ácidos grasos Omega 3. Con una población de vegetarianos en los países occidentales entre el 1 y el 3% (en países como India llega al 30%), hoy podemos proporcionarnos una parte de estos nutrientes a través de ciertos derivados de algas y suplementos de B12, pero es dudoso que puedan sustituir realmente a los nutrientes del alimento natural y, en cualquier caso, nada de esto ha estado disponible a lo largo de la evolución humana. Cuando el dentista y explorador Weston Price (1870-1948) viajó a las islas de los mares del Sur en busca de veganos, encontró consumidores de pescado y caníbales en su lugar. En su libro Nutrition and Physical degeneration, subrayó que las poblaciones influidas por el veganismo mostraban invariablemente mayores problemas dentales y otros inconvenientes sanitarios.

Hoy empieza a analizarse sistemáticamente la relación entre una dieta vegetariana, incluyendo su versión más extremista (veganismo, a veces definido como "vegetarianismo estricto") y la salud mental, y ya se han hallado algunas correlaciones. El último estudio ha sido dirigido en Alemania. Según Johannes Michalak y sus compañeros (2012) los vegeterianos de una representativa muestra alemana (los vegetarianos son predominantemente mujeres, personas bien educadas y urbanitas) muestran una "elevada tasa de desórdenes depresivos, desórdenes de ansiedad y desórdenes somatoformes". El análisis ha evidenciado también que "la adopción de una dieta vegetariana tiende a seguir el inicio de desórdenes mentales".

La muestra de este trabajo procedía de una encuesta alemana conducida entre 1998 y 1999, incluyendo un total de 4.181 participantes, de los cuales 54 se describen como "completamente vegetarianos" y 190 como "predominantemente vegetarianos". Es razonable asumir, como también hace Emily Deans en su blog de Psychology Today, que el subgrupo de "completamente vegetarianos" incluye a los veganos (en la encuesta sólo se especifica que un porcentaje de este subgrupo no consume carne ni pescado, pero no si consume otros alimentos derivados). Eso sí, es preciso subrayar que el estudio no ha acreditado por ahora que exista una relación causal entre vegetarianismo, o entre veganismo, y desorden mental. Pudiera ser que las personas con desórdenes mentales tendieran a escoger un estilo vegeteriano de dieta por distintas razones.

Después de una larga discusión en el grupo de Facebook de este blog, me ha parecido pertinente actualizar los datos del post e incluir un par de aclaraciones suplementarias.

1) Todas las evidencias de la ciencia de la nutrición siguen avalando que una dieta predominantemente basada en el consumo de alimentos de origen vegetal es saludable.

2) Ni el estudio alemán ni el comentario de este blog pretenden "hablar mal de los veganos" ni de los vegetarianos. No hay evidencias de que el vegetarianismo, estricto o moderado, cause desórdenes mentales, pero es interesante estudiar qué correlaciones existen.

El hecho de que ciertas líneas de investigación científica saquen de sus casillas a minorías ideológicas de activistas entusiastas no es un argumento para silenciarlas ni para distorsionar los argumentos de los contrarios. Para poner un ejemplo de que intento ser ecuánime con esto, aquí mismo he hablado de la asociación entre autismo y ateísmo, siendo yo mismo ateo. Estoy perfectamente abierto a estudiar las correlaciones entre ateísmo, naturalismo y salud mental. Estoy de acuerdo en que la ciencia debe tratar "solo los hechos", con independencia de que sean políticamente molestos o contrasten con nuestros prejuicios personales.

ACTUALIZADO (5-DIC-2012)

Después de la publicación de este post, y de un intercambio de mensajes en la página de Facebook de este blog que terminó con la expulsión del activista vegano Luis Tovar, este ha publicado una agria réplica en su blog, Filosofía Vegana.

En un post titulado La revolución reaccionaria, empieza presentándome del modo ideológicamente más desfavorecido posible antes de entrar en harina. Es una retahíla bastante divertida de distorsiones y falacias. Entre otras cosas, presenta como evidencia de que defiendo la "obediencia ciega a la autoridad" la publicación de una conocida cita de Kant (que en realidad estaba dedicada a los policías españoles en el contexto de un conflicto reciente muy específico). Sin entrar en más detalles innecesarios, técnicamente a este modo falaz de argumentar se le llama "envenenar el pozo".

Tovar reitera en su blog la misma acusación falsa que propició su expulsión de mi página, atribuyéndome la idea de que "necesariamente si no quieres comer a otros animales eres alguna clase de enfermo mental". Esto es completamente falso. Desde un primer momento se especifica en el post que el estudio comentado "no ha acreditado por ahora que exista una relación causal entre vegetarianismo, o entre veganismo, y desorden mental".

Con la excepción de Tovar, prácticamente todo el mundo ha entendido el comentario correctamente desde el principio. Por ejemplo, Barcepundit:

Como dice el propio artículo, ojo con la relación causa-efecto. El que haya una incidencia mayor de desórdenes mentales entre veganos no significa que el veganismo haya provocado esos transtornos. Los veganos podrían elegir esa dieta por otros motivos. Lo que sí demuestra es que hacerte vegano no te convierte en mejor persona, como muchos de ellos —no todos, claro— creen.

En resumidas cuentas, no tengo ningún problema con que alguien quiera ser vegano o vegetariano, siempre que no intente imponer sus creencias a los demás, y desde luego siempre que no distorsione las opiniones de los demás hasta volverlas irreconocibles o, de hecho, completamente opuestas a su sentido inicial.

ACTUALIZADO (6-DIC-2012)



ResearchBlogging.orgMichalak J, Zhang XC, &; Jacobi F (2012). Vegetarian diet and mental disorders: results from a representative community survey. The international journal of behavioral nutrition and physical activity, 9 PMID: 22676203