Por fortuna, alguien se ha tomado la molestia de criticar minuciosamente la charla de Watson, describiéndola como una forma de "negacionismo científico". Dado que la razón por la que Watson y sus colegas "Skepchicks" rechazan la psicología evolucionista es ideológica, y no tiene una fuente distinta a la pseudociencia de género, no es muy probable que estas críticas hagan mella.
La "lógica" detrás de la crítica de Watson, y de sus seguidores, es realmente muy simple y está muy bien descrita en el grupo de Facebook Evolutionary Psychology:
Un estudio produce una conclusión que sentimos que es sexista.
Pero, las personas somos iguales.
Luego, todas las conclusiones sexistas en estudios son erróneas.
Para los detalles de la discusión es preciso leer entero el documentadísimo post de Edward Clint, enlazado antes.
Yo no comparto el hiperoptimismo de David Buss (Buss y Schmitt, 2011) en cuanto a que "pueden mejorarse las relaciones históricamente problemáticas entre la psicología evolucionista y el feminismo". Cuando la ciencia se rechaza por razones claramente no científicas, es difícil "tender puentes". Al fin y al cabo ya sabíamos que el negacionismo científico no es una exclusiva de la derecha y de los creacionistas de Kansas, como explican extensamente Alex Berezow y Hank B. Campbell.