29/11/2012

¿Se ha estancado el “movimiento escéptico”?

Portada de "Skeptical Inquirer"

El llamado “movimiento escéptico” o escepticismo científico moderno, para distinguirlo del escepticismo clásico, tiene una historia muy reciente. Aunque se suelen rastrear sus orígenes hasta el libro de Martin Gardner Fads and fallacies in the name of science, publicado en 1952, el escepticismo organizado no parece fructificar hasta dos décadas más tarde, coincidiendo con la idea de Paul Kurtz (1925-2012) de fundar un Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (siglas en inglés: CSICOP). La nómina de participantes en este Comité incluyó a los escépticos más conocidos desde entonces: Martin Gardner, Philip J. Kass, James Randi, y sobre todo, Carl Sagan.

Estos escépticos setenteros estaban legítimamente preocupados por el ascenso de las creencias paranormales y pseudocientíficas entre el público de las sociedades occidentales modernas, especialmente gracias a la ayuda de vendedores profesionales de misterios y periodistas con escrúpulos dudosos. Ahora resulta difícil de creer, pero en estos años las noticias más estrafalarias sobre OVNIs podían asaltar fácilmente los titulares de los medios de comunicación convencionales. Como es sabido, cuando Steven Spielberg rodó su película Encuentros en la tercera fase, él mismo era un creyente en el contacto extraterrestre.

El activismo escéptico ha hecho un buen trabajo desde entonces, si no terminando con las creencias paranormales y pseudocientíficas, al menos ayudando a relegarlas a reductos marginales y humorísticos. De no ser por el trabajo de los escépticos probablemente la sociedad hoy tendría menos recursos para enfrentarse con creencias que son drásticamente erróneas o perjudiciales.

Mi impresión personal, sin embargo, es que el “movimiento escéptico” está intelectualmente estancado desde hace tiempo y que la lista de temas que entran en la agenda escéptica está anticuada. No se ven muchas críticas escépticas contra temas políticamente controvertidos como los “estudios de género” o la “teoría queer”, por ejemplo.

Quitando la pegajosa expresión “evangelio cientificista”, esta observación del historiador de la ciencia Tony Christie es muy interesante:

Por supuesto no estoy defendiendo la búsqueda de la pseudociencia ni apoyando de ningún modo que se cuele la pseudociencia en el curriculum escolar, pero como historiador de la ciencia si tengo problemas con la a menudo histérica actitud de la Comunidad Escéptica frente a lo que ven como las fuerzas demoniacas. En una ocasión, discutiendo con el papel que jugó la astrología en la evolución de la astrología moderna, un importante escéptico alemán, que por entonces era un post doc de física en mi universidad local y estaba profundamente implicado en la comunicación científica, me dijo que no debería decir esas cosas en público porque daría a la gente una falsa impresión de la ciencia. Como historiador de la ciencia sólo puedo decir que son los partidarios de Dawkins, Mayer, etc, los que dan una falsa impresión de la ciencia con su evangelio cientificista. La ciencia ha evolucionado a lo largo de los siglos a través de caminos extraños y convulsos, y casi seguro que continuará haciéndolo a pesar de los mejores esfuerzos de las hordas de Pharyngula para sujetarlos en una camisa de fuerza. 

Lo mínimo que se puede decir es que el conglomerado escéptico, racionalista y humanista está dividido en temas fundamentales. Personalmente, no creo tener mucho en común con gente como PZ Myers o Rebecca Watson, para poner dos ejemplos conocidos. Me sentiría literalmente como un extraterrestre en un acto “escéptico” en el que una crítica tan infantil de la psicología evolucionista se recibe con carcajadas. También estoy seriamente en desacuerdo con posiciones habitualmente mantenidas por “escépticos” y “humanistas”, como que los derechos humanos son indiscutibles en la práctica o que "los valores de la democracia no pueden ser puestos en causa en ninguna ocasión y por ninguna instancia". No creo que la única alternativa a la ética de los obispos sea esto (Via Magonia).

He olvidado quién dijo primero que el “racionalismo” es algo que se practica, no algo que se proclama, y que declararse “librepensador” viene a ser lo mismo que declararse “rey del Pop”.