Aunque una buena parte de los psicólogos evolucionistas más importantes (incluyendo a Steven Pinker y David Buss) salieron al paso en su momento señalando que Kanazawa no “representa” a su disciplina, otros compañeros consideran injustas las acusaciones. Por tanto, no hay unanimidad en la "comunidad cientifica" sobre las credenciales de su trabajo.
El caso de Kanazawa no es el mismo que el de Marc Hauser o el de otros fraudes científicos recientes. Ninguno de los artículos científicos revisados de Kanazawa ha sido retractado (aunque Pscychology Today sí retiró en su momento su famoso post "racista"), sin perjuicio de que hayan sido sometidos a una intensa batería de críticas, tanto en la ciencia popular como entre sus colegas académicos. Kanazawa tampoco ha sido condenado por mala conducta científica.
Es posible que las conclusiones de Kanazawa sean erróneas y que su metodología sea cuestionable, como alegan los críticos, pero el grado de hostilidad en este caso difícilmente es sólo “epistemológico”. Es una hostilidad ideológica y moral que concierne a la censura cultural a la que debe estar sometida, o no, la ciencia. ¿Deben ser los científicos esclavos de alguna convicción moral superior, heredera de la teología medieval? ¿Existen ciertos temas que ni siquiera se pueden insinuar?
En 2008, Kanazawa escribía:
Aunque algunos de mis colegas están en desacuerdo conmigo, yo mantengo una posición extremadamente purista de la ciencia. Creo que la búsqueda del conocimiento en sí mismo es el único objetivo legítimo en la ciencia (por lo que entiendo ciencia básica, en tanto opuesta a la ciencia aplicada como medicina o ingeniería), y la verdad es el único arbitro. Nada más debe importar en la ciencia aparte de la búsqueda objetiva, desapasionada, y decidida de la verdad, y los científicos deben perseguirla sin que importen las consecuencias.
(...) No es mi trabajo como científico usar el conocimiento científico de ningún modo que mejore la condición humana. Ese es un trabajo de los políticos, los diseñadores de políticas, los médicos y otros ingenieros sociales. Su objetivo de ayudar a la gente a mejorar sus vidas es noble e importante (aunque no científico). Cualquier intervención de éxito, sin embargo, debe basarse en una verdadera comprensión de la naturaleza. Si estos ingenieros sociales no conocen las verdaderas causas de lo que están intentando crear o eliminar, ¿cómo podrían tener éxito? Al oponerse y desacreditar enteramente ciertas teorías y conclusiones científicas a priori sobre bases ideológicas y políticas, porque piensan que no podrían y no deberían ser verdad, se arriesgan a que quizás no consigan cumplir su objetivo de ayudar a la gente.
Yo creo que, concretamente en esto, Kanazawa lleva razón. Es lícito que la ciencia estudie cosas desagradables, como si hay alguna relación entre raza, sexo o inteligencia, si el ateísmo está relacionado con la inteligencia, o con el autismo, si la secularización tiene efectos positivos, o negativos, si la religión determina los conflictos violentos, si la derecha es más anticientífica que la izquierda, si los fetos interactúan socialmente, etc.
La ciencia trata sobre lo que es cierto, aunque esto saque de sus casillas, qué se yo, a PZ Myers.