En realidad no hay nada inusual en que motivos psicológicos estén en la base de la aceptación o el rechazo de ideologías y creencias. Se conoce, por ejemplo, que el conservadurismo está asociado "con la necesidad básica de controlar los sentimientos de amenaza e incertidumbre" y que las actitudes conservadoras están asociadas de hecho con cosas como el miedo a la muerte, la intolerancia hacia la ambigüedad o la baja autoestima (Jost et al., 2003) [PDF].
Los autores del trabajo publicado en PlOS han sometido ahora a prueba la hipótesis de que "el aumento en la conciencia de la muerte podría conducir a los individuos a abrazar la teoría del diseño inteligente y a rechazar la teoría de la evolución; en otras palabras, que el cambio de opinión en estas teorías es una estrategia de "gestión del terror", estimulada por la necesidad básica de mantener la seguridad psicológica". Según esta aproximación, el éxito de las teorías del diseño inteligente estaría fundamentado en su asociación con una "visión del mundo" religiosa capaz de aliviar la ansiedad ante el azar y una naturaleza despersonificada. Quizás no es una sorpresa, pero el estudio muestra que hay una clara relación positiva entre la "creencia" en el diseño inteligente y la religiosidad, y que las teorías naturalistas normalmente están asociadas con perfiles algo más despreocupados que los mantenidos por los creyentes.
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| Es más probable que no te preocupe tanto la muerte si también te gusta Richard Dawkins |
¿No reflejaría este estudio, al fin y al cabo, tendencias psicológicas ancestrales que ya estaban en la tranquila filosofía del "sonriente Demócrito", o de Epicuro: "Acostúmbrate a considerar que la muerte no es nada para nosotros, puesto que todo bien y todo mal están en la sensación, y la muerte es pérdida de sensación"? Aunque el mismo Epicuro, en esa misma carta a Meneceo, rechazaba el frío naturalismo de los antiguos.
Pero eso es claramente otra historia.
