27/9/2010

Gente rara y psicología evolucionista

El artículo de Joseph Henrich, Steven J. Heine y Ara Norenzayan [PDF] sobre la "gente más rara del mundo" es seguramente la advertencia más importante contra el uso abusivo de la "naturaleza humana" en las últimas ciencias sociales.

En ciertos dominios clave de la cultura, resulta que "los miembros de las sociedades democráticas occidentales, educadas e industrializadas, incluyendo a los niños pequeños, se encuentran entre las poblaciones menos representativas que podemos encontrar para hacer generalizaciones sobre los humanos". Por esta razón, los trabajos cuyas muestras incluyan solamente a occidentales (y de forma más específica, a estudiantes universitarios norteamericanos) difícilmente pueden servir para hacer grandes extrapolaciones sobre la "naturaleza humana". Los seres humanos coincidimos en rasgos como la percepción de ciertas ilusiones y del color, en rasgos básicos de la teoría de la mente o en la expresión de emociones básicas, pero el entorno social es responsable de variaciones significativas en áreas sumamente diversas, incluyendo 1) Diferencias en procesos cognitivos aparentemente básicos, relacionados con la percepción visual de la ilusión Mueller-Lyer, 2) Diferencias significativas en la toma de decisiones económicas, según se desprende del estudio comparado del "juego del ultimatum" y del "juego del dictador", 3) Diferencias en el modo de razonar sobre el mundo natural, especialmente empobrecido en las sociedades industriales, 4) Diferencias en el modo de razonar sobre el espacio. Según hemos conocido últimamente, las variaciones culturales también implicarían diferencias en el concepto de justicia.

Este problema con la gente gente rara es, en parte, el responsable de la mala reputación de la psicología evolucionista como disciplina científica o, al menos, de una parte de su versión más popular.

Hace poco desde el Twitter de Eric Michael Johnson se señalaba otro artículo que "afirmaba tener evidencias sobre universales humanos habiendo empleado como sujetos solamente a estudiantes americanos". El titular periodístico rezaba en este caso: "Los hombres buscan buenos cuerpos en el corto plazo y caras bonitas en las parejas de largo plazo", pero los "hombres" del artículo eran únicamente estudiantes norteamericanos.

Ejemplos de generalizaciones abusivas basadas en muestras demasiado pequeñas incluirían trabajos que han tenido gran difusión en la psicología evolucionista popular, significativamente relacionados con historias sexuales capaces de atraer la atención de la prensa y las narrativas morales contemporáneas, desde el famoso trabajo de Clark y Hatfield (1989) (corregido por Voracek et al. en 2005) sobre la baja receptividad sexual de las mujeres ante los extraños, hasta A natural history of rape, de Thornbill y Palmer (2000) donde se sugería un origen "natural", evolutivo, de las violaciones.

Como ha explicado hace poco en un podcast Massimo Pigliucci, este tipo de críticas no se dirigen contra el núcleo de la psicología evolucionista (el supuesto de que nuestra psicología probablemente está influida de modo significativo por nuestra evolución) pero sí afectan a trabajos concretos y a la credibilidad de algunas narraciones y titulares corrientes.


ResearchBlogging.org Henrich J, Heine SJ, & Norenzayan A (2010). The weirdest people in the world? The Behavioral and brain sciences, 33 (2-3) PMID: 20550733