lunes 21 de diciembre de 2009

El laicismo débil de Público

La izquierda y la derecha convencional venden dos versiones diferentes e irreconciliables sobre el conflicto religioso en Europa. La primera culpa al Vaticano y la derecha religiosa por alimentar la islamofobia y el miedo al pluralismo, y la segunda confía en una recuperación del cristianismo político y cultural como método fundamental para conservar las raíces de Europa ante el avance del Islam. Ambos mienten, o no dicen toda la verdad.

Público tiene un artículo muy representantivo del izquierdismo standard. Su autor, Diego Barcala, empieza vinculando el "ensalzamiento de la raíz cristiana" europea con la polémica de los crucifijos, los minaretes, el velo y el aborto, así pues, introduciéndose profundamente en el mito del "rearme cristiano" y del Vaticano beligerante con el Islam.

Barcala reproduce sólo una parte de la historia cuando afirma que  "Joseph Ratzinger llegó a vincular esta religión (el Islam) con la violencia", en recuerdo del discurso de Ratisbona. La realidad es que sólo unos meses después de Ratisbona, en noviembre de 2006, el Papa visitó Turquía, y que la diplomacia vaticana estrechó desde entonces sus relaciones con las partes más conservadoras del mundo islámico, en el nombre del "diálogo religioso" y a veces de la "Doctrina Tauran": "Los musulmanes, que se han convertido en una minoría significativa en Europa, han sido quienes han exigido espacio para Dios en la sociedad".

Barcala toca con los dedos la literatura fantástica cuando afirma que "la gasolina papal prendió el pasado noviembre en Suiza". La realidad es que, a pesar de que la noticia fué contada al revés por algunas agencias en España, tanto los obispos suizos como los representantes vaticanos reaccionaron con incomodidad ante el referendum suizo, debido a que cuestionaba presuntamente la "libertad religiosa".

El empeño de vincular a la derecha convencional con el radicalismo antiislámico (a veces con la "islamofobia") no es menos fantasioso. El artículo de Público aprovecha unas declaraciones del presidente de la fundación Cives, Victorino Mayoral, para criticar la "la reacción que la derecha tiene ante la presencia del islam en Francia" y su laicismo agresivo con la pluralidad. La realidad es que los líderes de la derecha europea tienen una postura mucho más débil ante el Islam y, en general, homologable con los partidos de la izquierda. En concreto, el presidente Sarkozy llegó a saludar la expansión del Islam en Europa durante el transcurso de una fiesta religiosa  musulmana, en diciembre de 2008. Y en España, un líder conservador tan representativo como Gustavo de Arístegui ha expresado sus renovadas simpatías por la iniciativa de la "Alianza de las civilizaciones" estimulada por el presidente Zapatero.

La doctrina de la "laicidad positiva" de Ratzinger y el canto a la libertad religiosa camuflan, desde luego, el intento de conservar el privilegio de una confesión cristiana dominante y de arremeter contra la Europa laica y republicana, pero el análisis de la realidad político-religiosa en Europa es dramáticamente incompleto si no contempla la alianza de intereses entre partes muy significativas del Islam y del Cristianismo. La incapacidad de una parte de la izquierda para reconocer como mínimo la existencia del problema es, de hecho, una de las razones principales que explican el giro a la derecha y la radicalización de algunos electorados europeos. Por otro lado, la obsesión anti-izquierdista de una parte de la derecha, su débil defensa de los principios laicos y la visión idílica de su liderazgo cristiano, también hace muy difícil alcanzar un análisis realmente equilibrado.

25 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Excelente artículo, y muy necesario para clarificar la inmensa confusión que tanto la izquierda como la derecha patrias (y no sólo ellas) tienen con respecto al Islam y sus relaciones más o menos conflictivas con el cristianismo. Es evidente que tanto la proaganda derechista como la izquierdista ofrecen una imagen muy simplificada y tergiversada de las verdaderas relaciones entre el mundo occidental y el Islam.

Por una parte, como bien dice Eduardo, la derecha más radicalizada yerra totalmente cuando califica al Vaticano, a la tradición cristiana y a los líderes y fuerzas conservadoras de Occidente como el gran bastión

Juan Carlos dijo...

...como gran bastión y barrera contra el Islam. Antes de Zapatero, ya Juan Pablo II promovió la Alianza de Civilizaciones entre el Cristianismo y el Islam. En 1985, durante su primer viaje a Marruecos, Juan Pablo II habló de cristianos y musulmanes como "hermanos en la fe", algo que repetiría una y otra vez a lo largo de su pontificado. En el libro "Cruzando el Umbral de la Esperanza", Juan Pablo II volvía a expresar su "inmensa admiración y respeto por el Islam", y decía entre otras cosas que "gracias a su monoteísmo, los creyentes de Alá nos son particularmente cercanos". En 2001, en la mezquita de Damasco, Juan Pablo II se deshizo nuevamente en grandes elogios y alabanzas hacia el Islam, y volvió a reclamar el diálogo y la virtual alianza Cristianismo-Islam.

Pero ni siquiera la derecha teocrática americana es anti-islámica, pese a algunas fogosas declaraciones retóricas. Y no sólo porque George W. Bush calificara al Islam como "religión de paz", o porque Condoleeza Rice siempre haya manifestado su absoluta conformidad con la Alianza de Civilizaciones. Ni la invasión de Iraq ni la de Afganistán fueron ni pretendieron ser jamás un ataque contra el Islam o la cultura islámica, como los presentaron varios medios españoles (tanto de izquierdas como de derechas). El gobierno apoyado por EEUU en Afganistán sigue siendo islamista, aunque algo más moderado (no mucho)que los talibanes. También en el gobierno pro-americano de Iraq hay varios islamistas. Muchos islamistas del Medio y Extremo Oriente son aliados de los EEUU, empezando por el reino wahhabí de Arabia Saudí, máximo valedor y financiador del islamismo radical.

Eduardo dijo...

Gracias, es una aportación muy interesante. Sobre todo porque no conocía la contribución de Juan Pablo II al debate: realmente impresionante, y muestra que la postura de Ratzinger está en continuidad con el papado anterior.

Es realmente vergonzoso el ocultamiento mediático y la ceguera ideológica con este tema. El ministro iraní estuvo el año pasado dando una conferencia en la CEU, ¿Alquien se enteró? Ni una palabra. Hace poco El Vaticano recibió al ministro iraní de exteriores, ¿Se ha hecho eco algún medio? Apenas. El rey Abdulá ya compartido achuchones con los obispos católicos y ha celebrado el diálogo religioso como un "un éxito de la fe contra el ateísmo, de la virtud contra el vicio, de la justicia contra la injusticia, contra la paz de los conflictos y las guerras, y de la fraternidad humana contra el racismo". Lo recogimos, con más detalles, en esta declaración que pasó totalmente despercibida:

http://www.terceracultura.net/tc/?page_id=180

Luego está el asunto de la ley internacional para penar la blasfemia que lleva adelante la Conferencia Islámica en la ONU, asunto sobre el que algunos medios de izquierdas pasan de puntillas.

En fín, una auténtica verguenza.

principio cero dijo...

Sr. blog:
Magnífico artículo, en verdad. Es muy importante que, desde posiciones laicas y progresistas se mantengan posiciones vigilantes y críticas con el islam, porque el izquierdismo socialdemócrata (e incluso las izquierdas más radicales) mantiene posiciones tibias, cuando no vergonzosamente cómplices, con esta religión/cultura, dejando la crítica a la derecha más gritona (la derecha inteligente ya han visto que pueden ser buenos aliados, vease Sarkozy). De esta manera crítica al islam y derecha cerril se identifican de manera directa, anulando las críticas al grito de ¡islamofobia!.

Juan Carlos dijo...

No estoy de acuerdo con "Principio Cero". Dejando a un lado la ambigüedad e indefinición de los términos empleados ("progresista", "cómplice del islam", "derecha gritona", "derecha inteligente", etc.), creo que "Principio Cero" mantiene en este punto la misma posición idealista característica de la ideología potmoderna (igualmente mantenida tanto por "derechas" como por "izquierdas", si es que tiene algún sentido seguir haciendo esta distinción). La ideología postmoderna se caracteriza por ser la máxima expresión del idealismo descarnado: ya no hay realidades materiales, condiciones materiales, relaciones materiales de producción, etc., sino única y exclusivamente "discursos", lenguajes, sartas de palabras lanzadas unas contra otras. Al final, tal parece que la oposición entre el Islam y Occidente es básicamente una oposición entre dos discursos, una guerra de palabras. De este modo, los occidentales que siguen un discurso moderado o "no agresivo" con el Islam son "cómplices" del discurso islámico, y sólo los más "gritones", los que emplean las palabras más fuertes y soeces, son los que se oponen al Islam.

Lo que esta ingenua concepción idealista y discursiva no tiene en cuenta es que las relaciones entre Occidente y el Islam no consisten sólo en palabras, buenas o malas, elogiosas o críticas, sino sobre todo en relaciones materiales. Relaciones materiales como, por ejemplo las que unen a Abdullah y al Reino Feudal Wahhabí con los EEUU y las grandes multinacionales petrolíferas occidentales, a la familia Bin Laden con la familia Bush, o al fallecido rey Fahd con la monarquía española y con la derecha teocrática americana. Por no hablar de las relaciones también materiales entre el Vaticano y las grandes autoridades civiles y religiosas del Islam (a modo de ejemplo, véanse los abrazos de Abdullah a los obispos, y los cada vez más numerosos encuentros ecuménicos entre cristianos e islamitas), basadas en los muy materiales intereses de dominación derivados de la Alianza entre el Trono y el Altar.

Que el discurso de la socialdemocracia es en general tibio con el Islam es una realidad. Ahora bien, no por ello debemos caer en la hipocresía de echarle la culpa de todo a la socialdemocracia. Los socialdemócratas no actúan en el vacío, sino en un contexto internacional que, por desgracia, es cada día más favorable a la Alianza de las Civilizaciones o, lo que es lo mismo, a la alianza Cristianismo-Islam, o, lo que es lo mismo, a la alianza entre las oligarquías financieras y militares y las autoridades religiosas: la ominosa Alianza Trono-Altar característica del Antiguo Régimen. Los socialdemócratas tienen poco que ver con esto, por lo que acusarles de "cómplices del islam" por su lenguaje tibio es una ingenuidad o una hipocresía que oculta al responsable principal: la reacción teocrática, religiosa y anti-ilustrada, partidaria de la reinstauración del Antiguo Régmen, y que tiene los mismos intereses tanto en Washington como en Bruselas, Riad o Damasco.

Eduardo dijo...

Por cierto, que ese posmodernismo y utopismo está plenamente integrado en la derecha más que en ninguna otra parte, a pesar de que a veces se tienda a identificar a los conservadores con el "realismo" y con la realpolitik. No hay más que ver algunas de las "propuestas" vacias que se lanzan desde esa derecha, especialmenmte desde los púlpitos más radicales, desde la idea de acabar con los bancos centrales hasta prohibir la inmigración musulmana; "propuestas" totalmente incompatibles con la realidad política, pero que aumentan los decibelios del griterío y probablemente las cuotas mediáticas de mercado.

Sr Cincuentón dijo...

Excelente aporte el de Juan Carlos. Añado algo de mi parte: La izquierda en su apetito de criticar todo lo que provenga de USA apoya con fervor a regímenes totalitarios, autocráticos y/o teocráticos olvidando vergonzozamente lo que éstos hacen a las minorías, las mujeres, a los opositores etc. Es una verguenza que los presuntos "progresistas" olviden así los derechos humanos.

Anónimo dijo...

Alfonso dice:cesnur y bede journal completaran tu formación:(very entrevista)
http://www.cesnur.org/2004/mi_zenit.htm
«La alternativa al fundamentalismo no es el Islam progresista sino el conservador»
Introvigne: Todo depende de la definición de fundamentalista, que no es unívoca. En mi libro distingo la actitud religiosa en cinco clasificaciones: ultra-progresista, progresista, conservadora, fundamentalista y ultra-fundamentalista. Los criterios para distinguirlos son distintos y algunos bastante técnicos.

--¿Podría indicarme alguno?

--Introvigne: La actitud respeto a la separación entre religión y cultura que se dio a partir de la Ilustración y, por tanto, entre religión y política.
El progresista acepta la separación como inevitable, y el ultra-progresista la acepta con entusiasmo.
El fundamentalista rechaza la separación en línea de principio, pero está disponible para cualquier compromiso. El ultra-fundamentalista no está dispuesto a ningún compromiso y se separa radicalmente de la sociedad o intenta cambiarla con la violencia.
El conservador, posición en la que cuantitativamente se reconoce la mayoría de la población que en el mundo se declara religiosa, no acepta ni la separación radical de la Ilustración ni la fusión fundamental entre religión y cultura, sino que querría una distinción sin separación, una autonomía de la cultura y de la política que no impida a la religión presentar su posición en este campo.
Por razones políticas, aunque se trate de Islam o de Europa, ciertos medios llaman fundamentalistas a los conservadores, a los fundamentalistas y a los ultra-fundamentalistas. Pero son posiciones muy distintas.
En el Islam el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, es un conservador, el predicador de Al Jazira, el jeque Yusuf al-Qaradawi, es un fundamentalista y Osama Bin Laden es un ultra-fundamentalista. En ámbito cristiano, tanto Bush como Rocco Buttiglione son conservadores, pero la polémica política los tilda de fundamentalistas."

Anónimo dijo...

Benedicto XVI, esperanza para el Islam moderado, según CESNUR
http://www.webislam.com/?idt=872
Las posiciones de exponentes de un islam «centrista y conservador», por el contrario, «comparten con Benedicto XVI el diagnóstico, según el cual, la crisis internacional es sobre todo una crisis moral», añade el director del CESNUR.
Según esta visión, añade el experto, la terapia a la crisis «no consiste en el repudio de la religión, sino en una interpretación firme del rechazo de la violencia y abierta a los derechos humanos».

Eduardo dijo...

Lo que está escrito en el post es que la diplomacia vaticana ha estrechado relaciones con las "partes más conservadoras" del Islam, no con las más más fundamentalistas, aunque la distinción no es fácil de establecer. Como ha explicado Scott Atran, hay una importante diferencia entre el Islam "conservador" y el "revolucionario" que representan Al-Qaeda y otros grupos de la Yihad global, pero esto no implica que el Islam "conservador" sea asimilable del todo a la democracia liberal o incluso a la ética de los "derechos humanos".

De hecho, existe una Declaración de los Derechos Universales en el Islam, la llamada Declaración de El Cairo, que es un manifiesto teocrático en toda regla. Según El Cairo: "La humanidad entera forma una sola familia unida por su adoración a Allah y su desdendencia común de Adán" y "Todas las criaturas son siervos de Allah". Estas son las verdaderas posiciones del Islam "centrista y conservador".

Eduardo dijo...

Artículo 10:

"El Islam es la religión indiscutible. No es lícito ejercer ningún tipo de coerción sobre el ser humano, ni aprovecharse de su pobreza o ignorancia, para llevarle a cambiar su religión por otra distinta, o al ateísmo."

¿Cuándo hablan de "derechos humanos", se refieren a esto?

Juan Carlos dijo...

Tienes razón, Eduardo. La derecha más radicalizada es precisamente la que menos contacto tiene con la realidad. Sus propuestas son demagógicas e irreales: prohibir la entrada de inmigrantes islámicos, expulsar masivamente a éstos, prohibir la construcción de mezquitas, etc., son medidas absolutamente irrealizables. Por ejemplo, nadie puede prohibir que los musulmanes construyan mezquitas en Europa, siempre que paguen sus impuestos y respeten la legalidad vigente. Las medidas fantásticas de la derecha radical parecen literalmente diseñadas para alcanzar cuotas de mercado y para obtener réditos electorales entre determinados sectores de la población autóctona. Sin embargo, aunque estos derechistas irredentos no hacen más que cargar las tintas contra los inmigrantes, nunca he oído a ninguno de ellos criticar al gran foco de expansión del islamismo radical más reaccionario: Arabia Saudí. Sin duda, los petrodólares mandan.

Sr. Cincuentón: no sé de qué "izquierda" y de qué regímenes autocráticos en concreto me habla. El régimen más reaccionario, teocrático y opresivo del mundo es Arabia Saudí, en cuyas madrazas se enseña a los niños a odiar a Occidente y se predica la necesidad del dominio absoluto del Islam sobre el mundo. Sin embargo, a pesar de ello Arabia Saudí es apoyada incondicionalmente por EEUU y por Occidente, y la familia feudal gobernante tiene negocios con otras familias conservadoras y derechistas de casi todo el mundo.

Si por "izquierda" entiende al PSOE, no veo a qué régimen autocrático "apoya", ni en qué consiste exactamente dicho "apoyo". Si se refiere a mantener relaciones diplomáticas y comerciales con regímenes autocráticos o poco deaseables, eso es algo inevitable en un mundo globalizado como el nuestro. Hasta los EEUU tuvieron que mantener relaciones diplomáticas y comerciales con el Irán de Jomeini y con la URSS, y hoy en día las siguen manteniendo con dictaduras teocráticas como la mencionada Arabia Saudí, Siria, Jordania, Indonesia o Pakistán. Eso es lo que trae consigo una economía globalizada.

Juan Carlos dijo...

Un apunte: la clasificación de posturas religiosas propuesta por Introvigne tiene una validez reducida, porque no tiene en cuenta que las distintas religiones no son equivalentes. No es en absoluto lo mismo ser un cristiano conservador que un musulmán conservador, porque Cristianismo e Islam no se encuentran en el mismo nivel de desarrollo histórico. El Cristianismo ha pasado por la filosofía racionalista de la modernidad, por la Ilustración y por las revoluciones liberales burguesas. En cambio, el Islam no ha conocido nada de lo anterior, y por ello se ha quedado estancado en el Antiguo Régimen y en la pre-modernidad. Un musulmán "progresista" no es en absoluto lo mismo que un cristiano "progresista": de hecho, el musulmán progresista está mucho más próximo al cristiano fundamentalista que al cristiano progresista, precisamente por ese abismal desfase histórico que separa al Cristianismo del Islam, y que los hace completamente inasimilables.

Desde las coordenadas históricas de la modernidad, George W. Bush sería un cristiano fundamentalista (apoya el creacionismo, el acercamiento e incluso la fusión entre las confesiones religiosas y el Estado, la aplicación de la tortura, etc.). Ahora bien, desde las coordenadas históricas del Islam o del Cristianismo del siglo XIV, sería inequívocamente un reformista muy avanzado.

Winstanley dijo...

Está bien un poco de materialismo dialéctio... siempre que no se nos indigeste. Mi desacuerdo parcial con Juan Carlos no se debe, p.e, a condiciones materiales.

Los intereses *sólo* no van a explicar el pacto entre conservadores religiosos precisamente porque no sólo es estratégico: las partes tienen cierta afinidad ideológica que tú mismo señalas, en la medida en que están comprometidos en la misma batalle ideológica contra el laicismo típica de los nostálgicos del Antiguo Régimen. (Ya que estamos, los intereses tampoco van a explicar *por sí sólos* el islamismo, sino un cúmulo de circunstancias históricas: materiales E ideológicas.) Pero el marxismo tiende a desestimar por completo la historia ideológica y es incapaz de dar cuenta del comportamiento lunático que provocan en el cerebro ciertos memes.

¿Cómo explicar que socialdemócratas y conservadores resulten estar de acuerdo en que la cultura del immigrante debe ser preservada y aislada de la de su nuevo país? ¿Porque comparten intereses económicos? No, porque comparten una misma hostilidad hacia la Ilustración y el mismo esencialismo cultural.

El cinismo respecto de las ideas no es mejor que su ingenuidad. Lo cierto es que la derecha religiosa occidental tiene motivos principalmente ideológicos para simpatizar con el Islam en la medida en que la crítica secularista de ésta deja en evidencia al mismo tiempo a aquélla, puesto que es la fe misma la que se está poniendo entre grandes signos de interrogación.

De ahí que el secularismo de Público sea tibio, porque lo tiene sólo como instrumento de la batalla contra la derecha patria y no está dispuesto a ponerlo en práctica respecto al Islam. No digo, por supuesto, que la batalla de Jaume Roures contra la derecha sea únicamente ideológica y desinteresada.

Juan Carlos dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Eduardo dijo...

Yo creo que el materialismo dialéctico se puede aceptar por lo que tiene de materialista más que de dialéctico. No habría más que ver, en este sentido, el desastre que propició la dogmática marxista en la comprensión de las ciencias naturales (todavía Lewontin hablaba de "biología dialéctica" para oponerla a la biología burguesa...). Curiosamente, otros pseudoconceptos de la derecha cultural, y estoy pensando por ejemplo en la "biología humanista", un sintagma que todavía se ve por ahí, guardan cierta afinidad con los despropósitos de la escolástica marxista o leninista. Todo se basa en la supremacía de la ideología y en el rechazo de la ciencia.

Sin embargo está claro que el núcleo del materialismo histórico no se puede rechazar con esa ridícula superioridad que pretenden esgrimir algunos, especialmente coincidiendo con el fin de la Unión Soviética (que tampoco es un hecho "ideológico" en sí, sino bien "material", geopolítico). Precisamente el concepto basico del materialismo histórico (que la superestructura es, por lo menos hasta cierto punto, una función de la infraestructrura) es muy útil para comprender el conflicto contemporáneo entre el estado moderno y la derecha cultural -incluyendo en particular a las iglesias cristianas- aliada con las corrientes "libertarias" y procapitalistas. Precisamente porque estas discusiones no se dan solo en el plano ideológico o "moral", como tantas veces se nos quiere hacer creer, sino en el plano material de los intereses: el conflicto entre los proveedores seculares de servicios, a veces englobados en el "estado del bienestar" y los proveedores tradicionales de la iglesia. Cuando se comprende esta competencia material de "infraestructuras", que provoca la huída de la clientela tradicional de las iglesias en la Europa secularizada, todas las ardientes discusiones sobre la "libertad de mercado", la "libertad de elegir" de los padres, y tantos otros ideologemas por el estilo, se convierten casi en flatus vocis.

Eduardo dijo...

Perdón, creo que me he cargado un comentario de Juan Carlos que creía que estaba duplicado.

andresrguez dijo...

La única forma de comprender al resto de la sociedad, es conociendo sus creencias. Mientras nos neguemos a aceptar que existen otras creencias, nunca comprenderemos a nuestros congéneres. Y esto sirve para tanto los fundamentalistas católicos, como para los fundamentalistas laicistas.


PD: Excelente artículo

Juan Carlos dijo...

No importa, Eduardo, he guardado una copia. Aquí está:

Winstanley: el materialismo dialéctico (el Diamat soviético) está bastante mal (aunque mucho mejor que cualquier postura teísta). Otra cosa es el materialismo histórico, que no debería confundirse con el dialéctico (aunque el Diamat contribuyó mucho a afianzar esa confusión).

Estoy básicamente de acuerdo con tu análisis. No sé por qué dices que el "marxismo" no tiene en cuenta la historia de las ideas. En primer lugar, ¿a qué "marxismo" te refieres? ¿Al marxismo original de Marx, a la sistematización ontologista de Engels, al mesianismo marxista-leninista, al neomarxismo escéptico de Adorno y la Escuela de Frankfurt, al marxismo existencial de Sartre, al marxismo estructural de Althusser, al marxismo analítico anglosajón, a la antropología norteamericana de influencia marxista, al marxismo tomista de Gustavo Bueno, etc.? ¿A los marxismos académicos, a los marxismos políticos, a los neomarxismos nihilistas? En segundo lugar, Marx siempre tuvo muy en cuenta la naturaleza, la influencia y el desarrollo de las ideas (por ejemplo, 'El 18 Brumario de Luis Bonaparte' ofrece un magnífico análisis de cómo las ideas, lo que hoy llamamos "memes", influyen en la política y la economía).

En casi todo lo que has dicho estoy de acuerdo. En efecto, la derecha cristiana reaccionaria y clerical está abocada a entenderse con el Islam, no sólo por su común rechazo a la modernidad y su añoranza del Antiguo Régimen, sino también por sus intereses materiales compartidos. Ambas comparten intereses comunes porque tienen muchas ideas comunes, y asimismo tienen muchas ideas comunes porque comparten muchos intereses comunes, no sólo económicos sino también políticos, sociales, geoestratégicos, culturales, etc. (es decir, intereses infraestructurales, estructurales y superestructurales, por usar términos del materialismo histórico).

Un saludo.

Juan Carlos dijo...

Totalmente de acuerdo con el último comentario de Eduardo. En efecto, la validez del núcleo del materialismo histórico estaría en su estrategia básica de investigación, según la cual las causas más probables de las transformaciones y diferencias en los aspectos mentales o "espirituales" de la vida humana son los imperativos materiales a los que está sujeta aquélla (la necesidad de producir alimentos, viviendas, útiles, maquinaria, servicios, etc.).

El conflicto entre el Estado liberal moderno y la derecha religiosa (aliada de las iglesias cristianas y, en general, de todas las confesiones religiosas) puede explicarse, como ha dicho Eduardo, no sólo en términos de lucha de ideas (que, por supuesto, es innegable que existe), sino también en términos de intereses materiales, cuales son los que enfrentarían a un modelo de capitalismo social basado en la redistribución estatal de la riqueza (modelo que arranca de las revoluciones liberales burguesas del siglo XIX, y que se desarrolla con el Estado social de Bismarck y la consolidación de los Estados liberales, hasta desembocar en el Estado del Bienestar), y un modelo de capitalismo caritativo o asistencial, donde la redistribución de la riqueza es muy limitada y ya no está a cargo del Estado sino en manos privadas, fundamentalmente instituciones de caridad (cofradías religiosas), y en el que el mercado es supuestamente "libre" y sin impedimentos de ningún tipo. Este capitalismo asistencial o caritativo se correspondería históricamente con el capitalismo pre-industrial y mercantil característico de los siglos XVII y XVIII (y es también la forma de capitalismo predominante en los países islámicos).

Por el contrario, el capitalismo liberal surgido en el siglo XIX se caracteriza por la progresiva socialización o estatalización de los medios de producción y de los servicios sociales y asistenciales, siendo los sindicatos de trabajadores una forma organizativa esencial dentro de la estructura misma de este capitalismo, así como la progresiva incorporación de los partidos socialistas a las tareas parlamentarias y de gobierno. Ello significa que, al contrario de lo que sostienen propagandistas tanto de la derecha como de la izquierdda, capitalismo y socialismo no son en absoluto términos incompatibles: de hecho, los Estados capitalistas liberales del siglo XX, especialmente EEUU y los países de Europa Occidental desde mediados de siglo, han sido y continúan siendo híbridos de capitalismo y socialismo.

Winstanley dijo...

El 18 Brumario de Marx es una joya, sin duda. Y me da la impresión de que lo es precisamente porque no hay ahí tanto de lo que normalmente se identifica como ortodoxia filosófica marxista.

Mi entendimiento del tema es algo rudimentario. PEro no me parece que, con algunas excepciones, haya muchos historiadores así llamados marxistas que hayan hecho grandes aportaciones a la historia intelectual. P.e -y es lo que me refería básicamente con "marxismo"- si el vocabulario político con el que determinada época y cultura se expresa es simplemente un epifenómeno de "lo que realmente importa", el conflicto de clases, entonces la historia de las ideas pierde interés, es pura máscara. Sin duda lo que hay es una interacción dinámica.

De todas formas con el materialismo histórico tal y como lo reconstruye Eduardo no tendría demasiados problemas.

un saludo,

principio cero dijo...

Sr. Juan Carlos:
No creo que no esté de acuerdo conmigo, o no tanto. Aunque, a fuer de ser sinceros, debería decir que no creo estar en desacuerdo con usted, dado que sus mensajes, y sus conocimientos, son sin duda más profundos y con más recorrido que los míos. Reconozco que me falta base teórica: Al fin y al cabo soy un ingeniero con pocos conocimientos humanistas(un ingeniero postmoderno, eso sí).
Respecto a la dialéctica izquierda-derecha, quizá desde el punto de vista ideológico no se ouedan establecer límites claros, pero desde un punto de vista social, la diferenciación es cada día más clara: Hay partidos de derecha, periódicos de izquierda, canales de televisión, deportistas, cantantes, empresas y compañías del gas, todos perfectamente etiquetados. Es, si quiere, una diferenciación de origen más económico (empresarial) que ideológica, pero existe.
Una cosa más. No desdeñe las palabras, porque la pluma es más poderosa que la espada.

Un saludo.

Juan Carlos dijo...

Sr. "Principio Cero":

Yo creo que nuestro desacuerdo es sustancial. Y lo que considero reprobable no son sus conocimientos sino su ideología, que le lleva a usted a calificar a la izquierda de "cómplice del Islam" por su lenguaje y su actitud más o menos tibia con los musulmanes, y a la derecha de "inteligente" por hacer exactamente lo mismo.

Y las palabras son desdeñables cuando provienen de gente que las usa como un mero flatus vocis para encubrir las verdaderas relaciones de poder y los intereses materiales reales, como hace precisamente la "derecha gritona". Esa misma derecha que ataca demagógicamente a los inmigrantes musulmanes y al mismo tiempo calla como un muerto ante los poderosísimos tejemanejes de la familia real saudí, apoyada por EEUU y con negocios con las grandes familias más conservadoras de EEUU (como la familia Bush), las grandes multinacionales petrolíferas, la General Electric Plastics norteamericana (propiedad de la familia saudí), la Bae Systems británica, etc., etc..

Juan Carlos dijo...

P.D.: Así pues, a veces la pluma es más poderosa que la espada, pero las palabras nunca son más poderosas que el dinero.

principio cero dijo...

Sr. Juan Carlos:
Si la actitud es tibia, son cómplices. Eso no es una opinión. Es opinable que sea tibia: Yo creo que en gran medida lo es. Y cuando no lo es, como en este blog, es de destacar y alabar.
Y en cuanto a la derecha: No espero nada de ella, así que nunca me decepciona. No la juzgo, porque no me interesa lo más mínimo. Sé que el futuro, el progreso, no viene por ese lado, como no ha venido en el pasado.

Un saludo.

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