lunes 9 de noviembre de 2009

Las cartas de Charles Darwin muestran que éste dio por supuesto el origen natural de la vida

En el Origen de las especies Darwin ya especulaba con que todos los seres vivos fueran los descendientes de "alguna forma priomordial", si bien el propósito de la obra no consistía en dilucidar este problema, sino en explicar la evolución de la diversidad biológica presente y pasada. Pero esta distinción epistemológica en ningún modo autoriza a conjeturar con que Darwin pensara en un origen "no natural" de la vida. De hecho, como explican Peretó, Bada y Lazcano, la idea de una transformación de la materia interte en materia viva se expandió rápidamente en la comunidad científica justamente tras la publicación de El origen.

Estos tres autores han buceado en la correspondencia que se conserva del naturalista inglés -una de las fuentes más importantes para los investigadores que está disponible líbremente en The Darwin Correspondence Project- para explicar sus aparentes reticencias para aceptar un origen natural de las primeras formas primordiales vivas.

Darwin conocía y valoraba los argumentos característicamente "victorianos" sobre el origen material de la vida, como los que desarrolló Henry Charlton Bastian, pero consideraba que las evidencias resultaban -por el momento- insuficientes e imprecisas. Dicho de otro modo, Darwin sostenía el Ignoramus, pero no el Ignorabimus. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX ya se habían descubierto algunos de los "ladrillos" fundamentales con los que se construye la vida, en particular los ácidos nucleicos y las proteinas, pero aún no se habían descifrado los elementos químicos de la genética, y los primeros experimentos sobre bioquímica primigenia -en particular la síntesis de Wöhler que puso fín al vitalismo de Berzelius: "el arte no puede combinar los elementos de la materia inorgánica del modo en que puede hacerlo la naturaleza viva", no habían hecho más que comenzar. Lo que Darwin apoyaba con su escepticismo era la prudencia científica, no la narrativa del Pentateuco o el misticismo vitalista.

Uno de los firmantes del trabajo publicado en PLoS ONE es Antonio Lazcano, biólogo mexicano cuya conferencia -precisamente sobre el origen químico de la vida- pudimos disfrutar en Bilbao el día de Darwin del 2007.



ResearchBlogging.org Peretó, J., Bada, J., & Lazcano, A. (2009). Charles Darwin and the Origin of Life Origins of Life and Evolution of Biospheres, 39 (5), 395-406 DOI: 10.1007/s11084-009-9172-7

3 comentarios:

Facundo dijo...

Excelente post Eduardo, que me llevó a buscar la conferencia mencionada y a sorprenderme como con cualquier grato descubrimiento. Para quien quiera disfrutarla: http://video.google.com/videoplay?docid=-265908853937489106#

Siento que haya que ir tapando agujeros que no estaban ahí antes. Siento que se le endilguen a grandes personalidades de la ciencia momentos de debilidad como forma de poner en duda sus teorías o, a veces, al ser imposible rebatir tanta verdad mil veces comprobada, simplemente molestar a un nivel altamente infantiloide. Que si Darwin no consideraba el origen de la vida como un proceso natural sólo porque desarrolló otra parte de la historia (y vaya parte). Que si Einstein finalmente creía en el dios usual, que si Sagan se arrepintió poco antes de morir. Creo que leí por ahí que Dawkins está tomando medidas previsorias para impedir disgustos post mortem.
En fin, por suerte (o por determinación mejor dicho), hay cada vez mas científicos no tapando agujeros, sino mas bien demostrando que nunca existieron, agujeros oscuros creados... que tela para cortar les di a los creacionistas! je

saludos

Ozanu dijo...

Wöhler repitió su experimento varias veces antes de comunicarle a Berzelius sus conclusiones por carta. Buena demostración de su prudencia.

Curiosamente, Pasteur jamás abandonó la teoría vitalista, a pesar de que demostró la falsedad de la generación espontánea.

Anónimo dijo...

Bueno es que Pasteur era *vitalista* no respecto al origen o generación sino más bien respecto a los procesos. Si no me equivoco, consideraba que procesos como la fermentación alcohólica requerían la intervención de organismos vivos o *fermentos organizados* y no sólo de sustancias químicas (y bueno, al fin y al cabo, la arquitectura y secuencia del sistema, la organización espaciotemporal, es frecuentemente un componente esencial de algunos procesos biológicos, sin que haya nada vitalista en esta complejidad, claro)
.
Por otro lado la aproximación y defensa de sus posturas en la controversia por parte de Pasteur fue siempre científica, experimental. Claro que murió dos años antes de que los experimentos de Buchner zanjaran la cuestión, al desarrollar fermentación alcohólica con extractos de levadura, es decir sin levaduras vivas, demostrando que el organismo *viviente* no era el núcleo de la cuestión. Un hito fundamental en la historia de la bioquímica, tan importane al menos como la síntesis de la urea por Wöhler, pienso yo, aunque se cite menos.

J.N.

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