domingo 28 de junio de 2009

Sobre la historia del periodismo científico

Nature -la revista científica por excelencia, cuyo primer número data de 1869- publica un trabajo muy interesante este mes recapitulando el periodismo científico desde sus orígenes del siglo XIX hasta los nuevos medios del siglo XXI.

Rensberger se remonta hasta el primer "escritor científico" moderno, H.G. Wells, que ya a fines de siglo XIX reclamaba la especialidad como un medio indispensable para transmitir la ciencia al público, tendiendo puentes entre la cultura científica y literaria: "Los principios fundamentales que subyacen a historias como 'Los asesinatos de la calle Morgue' de Poe o la serie 'Sherlock Holmes' de Conan Doyle son precisamente aquellos que deberían guiar al escritor científico".

Realmente hubo un tiempo en que la ciencia importaba en el periodismo. Hacia 1904 el redactor jefe del New York Times era Carr Van Anda, que conocía la física y la matemática de la época tan bien como para rectificar un error en una conferencia de Einstein.

De acuerdo con el historiador del periodismo científico Bruce Lewenstein, durante los años 30 y 40 los periodistas o escritores (la Asociación Nacional de Escritores Científicos se fundó en 1934) científicos asumían el compromiso de "persuadir al público para que aceptase la ciencia como salvadora de la sociedad". Este fuerte compromiso de principios de siglo era una herencia del positivismo y del materialismo, con su confianza en la perfectibilidad de la sociedad humana típica de los intelectuales ilustrados.

Solamente después del fin de la segunda guerra mundial, precipitada por el desastre atómico de Hiroshima y Nagasaki, el periodismo científico va desplazándose paulatinamente hacia una funcion más "crítica" y vigilante con el papel social de la ciencia. Rachel Carson, por ejemplo, denuncia en1962 los efectos de los pesticidas sobre el medio ambiente. Y por la misma época se difunden aún más -entre la intelectualidad europea sobre todo- las ideas de Horkheimer y Adorno sobre la dialectica de la ilustracion, y comienza a perpetuarse una actitud mucho más escéptica en los filosofos de la ciencia, gracias sobre todo a The structure of scientific revolutions, de Thomas Kuhn (1962).

Rensberger certifica también la crisis del periodismo científico tras la guerra fría, con un pico de interés alcanzado por las secciones y suplementos científicos en 1987 que nos desplaza lentamente hacia las incertidumbres de la "era digital" e internet.

John Hawks hace una interesante observación: ¿Por que la ciencia debe circunscribirse a una "seccion" del periódico? ¿Por qué sus noticias no van a la portada? Al fin y al cabo, convertir la ciencia en un geto consagra y justifica el fracaso del periodismo mayoritario, que puede concentrarse sin particulares problemas de conciencia en el análisis ideológico o el cotilleo. Pero la situación es aún más dramática cuando ni siquiera existen secciones de ciencia en los principales periódicos y medios de comunicación. En España -entre los principales diarios- solo El Mundo, Público y ABC cuentan actualmente con secciones propias. El País, por ejemplo -a pesar de considerarse un diario "global"-, carece de sección científica (aunque sí distingue entre "Cultura" y "Tecnología"). Y otros medios conocidos, como La Razón, Libertad Digital o Ya, entre otros muchos, desprecian olímpicamente la información científica, a la vez que mantienen varios suplementos religiosos, deportivos o de cotilleo.

"To the solid ground of Nature trusts the mind which builds for aye." -- WORDSWORTH

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Curiosamente, Kuhn tenía una concepción darwiniana de la historia científica, es decir, no consideraba que fuera un desarrollo teleológica hacia la verdad, sino una superación de unos paradigmas por otros, donde el mecanismo de selección no es el fitness sino la heurística( capacidad de resolución de problemas de una teoría científica).

El problema con los naturalistas como vosotros es que habéis eregido un cortapisas contra todo lo que os resulta incómodo( aunque no hay que confudir a Kuhn con los excesos que provocó su doctrina, como no hay que confundir a Darwin con los Darwinistas sociales). En vez de tratar de ser "dialécticos", en el sentido de tratar de asimilar, ver su parte de verdad, las posturas de algunos pensadores como Kuhn o Adorno, les convertís en enemigos a ser derribados, por tanto a ser ridiculizados y tergiversados sin culpabilidad.

Anibal dijo...

Mañana se innaugura el 6th World Conference of Science Journalists, en Londres (http://www.wcsj2009.org/).

Y de forma paralela Ben Goldacre (azote de la mala ciencia, autor de la columna semanal en de Guardian y blogger) junto al Dr. Vaughan Bell (investigador y psiquiatra del Institute of Psychiatry y coadministrador del gran blog: Mind Hacks) van a celebrar en pubs aledaños una contracumbre criticando varios de los (grandes) aspectos negativos del periodismo cientifico contemporaneo.

Por cierto, viva NATURE! (creo que en sus paginas, que tenga constancia, solo un filosfo contemporaneo ha publicado en sus paginas un articulo original: Patricia Churchland junto a su marido)

Eduardo dijo...

En cuanto al anónimo, yo sólo he citado a Kuhn para mencionar algo que es cierto: que al menos por lo que refiere a su recepción "cultural" y periodística, ayudó a difundir una actitud escéptica de la ciencia -aunque esto empezó ya con Popper- que contrastaba con el realismo de sus antecesores. En todo caso este comentario no estaba destinado a criticar en profundidad la obra de Kuhn. Así que el relato ese de "los naturalistas como vosotros" y la falta de dialéctica no es más que una fantasía.

Eduardo dijo...

Y sobre Adorno, lo mismo.

simbol dijo...

A veces se me ocurre que la ausencia de periodismo científico en la mayor parte de los periódicos se debe a las dificultades de traducir los hallazgos científicos a un lenguaje inteligible por Juan Pérez. En cuanto a los blogs, salvo los expresamente dirigidos a temas científicos, evitan el tema y por la misma razón. Se dice además que cualquier libro de divulgación científica reduce en un 50% su circulación potencial si introduce una fórmula matemática, y aun 75% si introduce dos. Esta es la razón por la que muchos divulgadores científicos tienen que batallar para explicar temas científicos sin usar matemáticas, y por lo general confinan los números a un anexo al final del libro.
No veo como resolver facilmente este problema, porque la física necesita matemáticas para entenderse. La biología necesita química que tambien es dificil y la química su vez requiere matemáticas.

La alergia que la mayoría de la gente le tiene a las matemáticas y hasta a su parte mas fácil, la aritmética, es un escollo para la difusión del conocimiento científico. Sagan y Asimov lo hicieron muy bién, pero después de ellos no ha aparecido nadie que se les acerque. Y lo peor es que la ciencia cada vez se hace mas complicada y por lo tanto mas difícil de explicar a los legos.

A los críos habrá que hacerles tragar a la fuerza matemáticas, física y química. La buena noticia es que los computadores ayudan mucho en esta tarea y estos compu se han puesto muy barato almenos en algunas partes.

Saludos y felicitaciones por tu buen blog.

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