martes 6 de enero de 2009

Ciencia Vudú

Los blogs científicos andan soliviantados por un artículo de Edward Vul et al., donde denuncia que "una segmento inquietantemente grande y prominente de la investigación en neurocienca social está empleando métodos de investigación seriamente engañosos". Los autores descubren las "correlaciones vudú" de la neurociencia social en 54 artículos destacados, basados sobre todo en técnicas de resonancia magnética cerebral, y recomiendan mejorar los criterios metodológicos de la neurociencia social.

Todo este debate sobre metodología (más que sobre principios: nadie niega que los procesos sociales poseen correlatos neurales) es saludable, pero uno se puede preguntar si -al fin y al cabo- la ciencia puede prescindir del todo de las "correlacciones vudú". La actividad científica de vanguardia es realmente un pandemonium. Esto es más o menos lo que recomendaba Paul Feyerabend: hagamos cuántas "correlaciones vudú" se nos ocurran, por estrafalarias que sean, y simplemente seleccionemos las que funcionan. ¿Anarquismo epistemológico?

3 comentarios:

Alfredo Oliva dijo...

Eduardo, he echado un vistazo al artículo de Vul, y creo que no plantea una crítica de fondo al uso de las técnicas de neuroimagen, ni al empleo de las correlaciones estadísticas como técnicas útiles en eso que llamas momentos de pandemonium científico. En mi opinión apunta una interesante debilidad metodológica en muchos de los estudios que correlacionan rasgos comportamentales (evaluados mediante cuestionarios) y mediciones de la actividad cerebral (BOLD) mediante fRMI. Como apuntan los autores, parece que las correlaciones entre estas medidas están infladas y son prácticamente imposibles, ya que en muchos casos están por encima de los índices de fiabilidad de las medidas (Si un cuestionario tiene una fiabilidad de .80 y la medición mediante fRMI de .75, es imposible que la correlación entre ambas sea de .80 o superior, ya que cuanto más baja sea la fiabilidad d elas medidas más atenuada estará la correlación: A NO SER QUE SE CORRIJA ESTADÍSTICAMENTE ESA ATENUACIÓN, algo que VUL et al no mencionan en su artículo).
Lo que sugieren los autores es que se revisen los métodos que muchos de estos investigadores emplean en sus estudios para correlacionar neuroimagen y rasgos comportamentales. Ello daría, en su opinión, unos coeficientes de correlación más bajos de los obtenidos. No obstante, creo que esto llevaría a un problema interesante: teniendo en cuenta que muchos de estos estudios trabajan con tamaños muestrales muy reducidos -debido al coste que supone aplicar técnicas de neuroimagen- la baja potencia estadística que conlleva una reducida N supondría que muchas de estas correlaciones dejarían de ser estadísticamente significativas (error beta o tipo 2). Gran problema después de tanto gasto: no encuentro relación significativa y por lo tanto no me publican el artículo.

Un saludo

Anibal dijo...

Ayer, como casi todos los domingos desde un ciber perdido de Bilbo, comente en la bitacora pero parece que no se envio correctamente.

Nada mas decir que me sumo a la opinion de experto de Alfredo y decir que no es tanto una critica a la neuroimagen como a la idea de que "correlacion" no es "causacion" y algunas conclusiones de algunos trabajos con tecnicas de neuroimagen son aventuradas.

Pero esta gran tecnica es la que mas nos ha aportado en las ultimas decadas sobre el funcionamiento interno de la caja oscura (nombre con el que llamaban los conductistas al cerebro/mente).

Que haya "pitfalls" estadisticos no se duda, sobre todo por lo que apunta Alfredo de muestreos reducidos pero si partimos de una asuncion, o hipotesis nula, de que el cerebro es, mutatis mutandi, en todos nosotros en cuento a su estructura y localizacion funcional, el mismo; se puede interpolar.

Anónimo dijo...

Hola, quizá esto le pueda interesar. Acceso libre al texto completo en
http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0003679;jsessionid=A8827977A9087F8D2F5B0EC3638067B8

Losing the Big Picture: How Religion May Control Visual Attention
Abstract

Despite the abundance of evidence that human perception is penetrated by beliefs and expectations, scientific research so far has entirely neglected the possible impact of religious background on attention. Here we show that Dutch Calvinists and atheists, brought up in the same country and culture and controlled for race, intelligence, sex, and age, differ with respect to the way they attend to and process the global and local features of complex visual stimuli: Calvinists attend less to global aspects of perceived events, which fits with the idea that people's attentional processing style reflects possible biases rewarded by their religious belief system.

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