jueves 30 de octubre de 2008

Por qué el "especismo" es relevante para la filosofía moral

Si los seres humanos se distinguen de los "brutos" por un "alma racional" específica, ésta cuestión no debe ni siquiera empezar a plantearse. Fín de la discusión. Gómez-Pereira: "Si el animal siente, tiene forzosamente que juzgar; si juzga, raciocina; si raciocina, forma proposiciones universales: luego no habrá distinción esencial entre él y el hombre; consecuencia inadmisible y absurda". Así pues, éste comentario está dirigido más a persuadir a quienes hayan asumido ya la premisa naturalista: no existen "almas racionales" singularmente humanas.

Recordemos otra vez que, de acuerdo con Ernst Mayr, la transición del esencialismo al "pensamiento de las poblaciones" marca la frontera metafísica del pensamiento biológico después de Darwin y justifica el carácter de la ciencia natural como ciencia histórica (a diferencia de la física). Las especies vivas no son entidades fijas ni se pueden describir correctamente como "esencias" intemporales y discontinuas. El concepto más borroso de "población" define mejor los productos de la evolución biológica. Ésto implica que nos está permitido seguir hablando de "especies" naturales sólo a condición de no imponer criterios demasiado rígidos.

Si es cierto que a partir de la Revolución Darwiniana la filosofía puede aspirar a convertirse en algo más que una colección de notas al pie de Platón, no hay ninguna razón de peso para confinar la filosofía moral a una "reserva india" particular. Aquí es donde cobra sentido el concepto de "especismo" ("asignar diferentes valores o derechos sobre la base de ser considerado miembro de una especie") definido en los años 70 por el psicólogo Richard D. Ryder, y desarrollado en las décadas posteriores por filósofos morales como Tom Regan, Peter Singer y Helga Kuhse.

Normalmente había considerado persuasivos los argumentos del tipo "pendiente resbaladiza" que se dirigían contra la relevancia del término especismo, según los cuales, como apuntó Anibal, "si se concede algo posteriormente el criterio sera mas relajado llevando la premisa inicial al esperpento: como cuando se dice que extender los derechos a los simios luego implicara extender los derechos a los insectos etc", pero un artículo sobre el estatuto moral del embrión publicado en 1982 por Peter Singer y Helga Kuhse -junto con reflexiones acumuladas en los últimos meses- me ha hecho cambiar de idea. En síntesis, Singer y Kuhse se propusieron en aquel trabajo "desacralizar" la vida del embrión humano (del cigoto) refutando los argumentos basados en 1) la potencialidad de las células sexuales, 2) la unicidad del material genético del embrión y 3) la pertenencia a la especie. Como resultado, el criterio de admisión en la "comunidad moral" no debe radicar en la potencialidad, en la unicidad o en la especie, sino en un conjunto de características naturales: conciencia, inteligencia, capacidad para experimentar dolor, etcétera, que son mayoritaria pero quizás no exclusivamente compartidas por los miembros de la especie sapiens sapiens. No entro ahora en determinar éste trascendental conjunto, sólo afirmo que debe existir uno.

Tampoco pretendo apoyar con esto la totalidad de los movimientos sociales, como el de "liberación animal" o el mismo Proyecto Gran Simio, que están fundamentados en la crítica especieísta. Es probable, como apuntaba aquí mismo Paleofreak, que muchos de estos activistas hayan sustituído un prejuicio especieísta de tipo humanista por otro de tipo "simiesco". También es posible rechazar, por otros motivos, la asociación del especismo con el racismo. Lo que quiero decir es que éste término o uno parecido es relevante para la filosofía moral, si se aceptan las premisas del naturalismo científico.

16 comentarios:

Urbek dijo...

Todo esto no es más que dar vueltas en la noria del sustancialismo. ¿Especie no pero conciencia sí? ¿Por qué? Si analizamos fenomenológicamente esta farsa nos damos cuenta rápidamente de que el moralista procede de manera inversa: primero decide qué considera valioso y después busca propiedades ónticas que delimiten la región de entes a la que quiere salvar.

¿Por qué no tomamos al toro por los cuernos y emprendemos una analítica existencial rigurosa que dilucide los fundamentos de la valoración moral.

eduardo dijo...

¿Especie no pero conciencia sí? ¿Por qué?

Porque es imprescindible establecer algún criterio. Pero la presencia de "conciencia" no es el único. Además, precisamente éste tipo de planteamientos favorece una visión no substancialista -o no exclusivamente "humanista"- de la conciencia. Sobre la conciencia se puede decir lo mismo mutatis mutandi que sobre la especie.

Anónimo dijo...

Vais a pensar que soy tonto (sin comentarios) pero no estoy seguro de ver muy claro el planteamiento o la propuesta de este post.
¿ Para qué es necesario establecer criterios?

Sobre-racionalizar la moral y más su ámbito de aplicación (soy consciente de que uso un término que se basa en límites arbitrarios pero que quizás en muchos casos podamos percibir aproximadamente con naturalidad) me parece semejante a intentar racionalizar la pulsión sexual (bueno no tanto, suelo exagerar un poco).

En cuanto a lo de adjudicar derechos a grupos de organismos en base a determinadas (o supuestas) caraterísticas biológicas me parece un tanto arbitario y escabroso en el continuo poliédrico que suelen suponer las cualidades en la biosfera.
Ya puestos vería más lógico adjudicarlos en base a su riesgo de extinción o a su rareza biológica (en el sentido de ser modelos con esacsos parientes próximos). Al menos entiendo el propósito..Claro que eso en cierto modo ya se hace.
Saludos,
J.N.

Anónimo dijo...

Por otro lado, aunque pienso que Urbek tiene razón en lo que dice, también creo que los *razonamientos* morales y los sistemas morales a los que se asocian se elaboran *casi* siempre como sostén y justificación para preservar lo percibido o considerado valioso.
saludos,
J.N.

eduardo dijo...

Al menos yo no he hablado de "adjudicar derechos". Lo que afirmo es que el término especieísmo (es decir, la idea de que la moralidad no se puede agotar en la pertenencia a una especie) u otro parecido es relevante para la filosofía moral, porque se puede pensar en la cultura moral (lo mismo de la "conciencia", el "sentimiento" &c) como un continuo natural. Éste tipo de planteamiento sólo deja de tener sentido cuando se considera la ética una instancia trascendente con respecto a la evolución natural.

Anónimo dijo...

Eduardo, ya sé que no has escrito *adjudicar derechos*. Aunque sí se redactó así en un blog enlazado, lo que tampoco es tan importante, en el fondo es simplemente una cuestión terminológica.
Yo mismo he implicado ortorgar de manera indirecta *derechos* en cierto modo en base a criterios ecológicos.

Gracias por aclararme lo que propones. La emociones y comportamientos de índole moral aparecen en numerosos mamíferos, de eso no hay duda. Lo particular en nuestra especie es la realimentación con el fenómeno cultural y la racionalización de esas pulsiones. Pensé que hablabas de regular o formalizar en base a contenidos morales nuestras relaciones con otros organismos, atendiendo a determinados criterios biológicos.
Saludos,
J.N.

Felipe dijo...

“Como resultado, el criterio de admisión en la "comunidad moral" no debe radicar en la potencialidad, en la unicidad o en la especie, sino en un conjunto de características naturales: No entro ahora en determinar éste trascendental conjunto, sólo afirmo que debe existir uno.”

El conjunto está mal definido. Igual que el desarrollo del feto y del niño es gradual, no hay un momento en que la conciencia se insufle, tampoco ocurre eso a lo largo de la evolución de las especies. Seguramente no hay una respuesta sí o no a la “conciencia, inteligencia, capacidad para experimentar dolor”, sino un continuo en magnitud.

Si pienso en el árbol evolutivo, yo no puedo poner un criterio para decidir que seres están dentro de la “comunidad” y cuales están fuera. Mi consideración moral es gradual. Nula para una bacteria, muy pequeña para un insecto y máxima para un ser humano.

Algo así puedo decir respecto de las etapas prenatales. Mi consideración moral es mínima para con los embriones unicelulares, y muy amplia para un feto que sea viable fuera del útero. No hay un punto de frontera, solo una ampliación gradual.

Asumo el especieísmo con naturalidad, porque si mi consideración moral es gradual, entonces no todas las especies son iguales. Me importa más el bien de los homo sapiens que el del resto de las especies. Eso es discriminación con todas las letras.

Pero especieísmo no significa que no haya consideración moral para con otras especies, sino que la valoración moral de las otras especies es inferior.

Por eso me interesan poco las discusiones sobre cual es el criterio que permite sacar el carnet del club moral. Me interesa más averiguar cual es el grado de consideración moral que merece cada especie y cuales son las consecuencias prácticas: Las restricciones privadas a mis acciones y a las restricciones públicas ( censura social, leyes y normas).

Es un tema complejo, porque los casos de duda siempre surgen cuando los intereses de los humanos colisionan con los intereses de los animales. ¿Hasta qué punto tenemos derecho a erosionar el bienestar de los animales con fines de producción de alimentos, de investigación médica, etc…? O con fines de diversión, como en la fiesta nacional.

Parte de la complejidad es que no hay una respuesta sí o no. Todas las cuestiones relevantes son cuestión de grado, de coste-beneficio para las especies implicadas.

Peggy dijo...

"Lo de características naturales " ...sufrimiento , dolor ...exterminio , esta mas acorde con verdaderos planteamientos biológicos y me parece mas coherente , es que tanto dilucidar sobre el papel "la ética" con los animales a veces hace perder la perspectiva real.No tiene el mismo nivel de protección de derechos una ameba y un perro domestico , influyen muchos factores , evolución biológica , grado de extinción de la especie , utilidad para el hombre , capacidad de instinto , desarrollo ambiental e interacción con el hombre ...etc.El termino especie debe calificarse en toda su extensión para usarlo como supuesto criterio diferenciador , y este, indefectiblemente nos llevara a postulados biológicos .

eduardo dijo...

A petición de un correo he cambiado el término "especieísmo" por "especismo". Parece que éste último está más extendido; aunque no sé por qué yo siempre había utilizado el otro.

Urbek dijo...

eduardo dixit: "es imprescindible establecer algún criterio"

Desde luego, pero mi pregunta va dirigida hacia la razonabilidad de ese criterio. ¿Con visos a qué resulta justificable que la conciencia y demás propiedades arriba expuestas sean consideradas moralmente reseñables?

¿Se trata de algún tipo de "en sí" de dichas características entitativas o, por el contrario, esa atribución de valor se fundamenta en nuestro particular modo de ser? Desde luego yo defiendo lo segundo, y que este tipo de morales "naturalistas" no llegan a ver con claridad su propio fundamento ontológico, razón por la cual naufragan irremediablemente en la arbitrariedad.

Para construir sobre firme una filosofía moral hay que realizar previamente un análisis existencial del fenómeno del valor en general, y del moral en particular.


eduardo dixit: "precisamente éste tipo de planteamientos favorece una visión no substancialista -o no exclusivamente "humanista"- de la conciencia"

Supongo que donde pone humanista hay que leer antropocentrista. Pero una cosa es la crítica al esencialismo linneano que tiene lugar con la introducción del concepto de población y otra muy distinta que así se supere el esencialismo (¿acaso no tiene su propio eidos la población?) y, muchísimo menos, que suponga salir de la órbita del sustancialismo. La ontología cartesiana (el sentido del ser se interpreta en la presencia de los entes) sigue en pie instituyendo a la población como nuevo ente al que habría que preguntar en visos de obtener una justificación entitativa de las categorías morales.

Anónimo dijo...

Pues yo no veo nada claro el asunto.
Obviamente nuestras emociones, comportamientos y razonamientos morales (engendrados y modulados por una red interactiva de factores biológicos y culturales) no actúan exclusivamente en el ámbito de las relaciones con otros miembros de nuestra especie, sino que funcionan en general en relación a nuestras experiencias y también, claro, respecto a las relaciones con otros organismos.
La mayoría de las personas (pienso) percibirían y considerarían como reprobable quemar a un gato para ver como arde, talar el hayedo de Montejo para construir un centro comercial, arrancar ejemplares de una planta endémica en peligro de extinción para usarlas secas como marcca páginas exótico, o incluso vestir a una pareja de chimpancés con ropa victoriana y exhibirlos tomando el té de las cinco ( bueno esto no sé, que ya se hizo sistemáticamente en Londrés para regocijo y el solaz cultural de la sociedad de la época).

Lo escabroso y rebaladizo es pretender normalizar o regular coherentemente esas pulsiones en base a criterios de naturaleza biológica, probablemente acabemos siempre dándones de bruces con callejones sin salida. Como en el caso de los embriones, la elección se circunscribe siempre al ámbito moral por mucho que la adornemos.

Además, la tendencia a justificar racionalmente nuestros impulsos morales es un instrumento reforzante natural en nuestro caso, pero la moral no se construye y ajusta fácilmente alrededor de estructuras racionales.
Todo en mi opinión, claro.
Saludos,
J.N.

Anónimo dijo...

Cambiando el tema ( soy el rey de la digresión) me gustaría dejar claro, ya que parece que sale reiterativamente, que el concepto de población puede verse ahora en un contexto genético, evolutivo y en contrapartida ("a modo de crítica al esencialismo linneano") al más taxonómico y abstracto concepto de especie, pero el origen del término se acuñó dentro del ámbito ecológico en relación fundamentalmente a animales, a principios del siglo XX y en sus orígenes todos las connotaciones anteriores no estaban explícitamente presentes en absoluto.

Aparte de que vaya Ud.a aplicar ese concepto a microrganismos (que siguen siendo el soporte y cimientos de la biosfera) o a hongos o incluso a ciertos vegetales, como montañas enteras de helechos, o hasta bosques, a menudo clones o megaorganismos: aunque los percibamos como laderas llenas de helechos o bosques, son en realidad un único organismo que brota de un imnenso sistema radical o rizomático, por no hablar de la integración funcional y hasta genómica (interacciones e integraciones vitales) con complejísimos sistemas de hongos y bacterias.¿Cómo encaja ahí el concepto de población? Pues bueno... en resumen que tampoco es un comodín que describe la realidad con precisión, aunque es un concepto útil, claro.

En ecología como en evolución es mucho lo que nos queda por aprender, pero sabemos lo suficiente para no plantear las cosas como una caricatura decimonónica, que luego se extrapola con demasiada ligereza a otros territorios.

Voy a ver si engatuso a mi partenaire para que me haga la cena que el mitin me ha dado hambre (no va a ser fácil)
Saludos,
J.N.

Peggy dijo...

Efectivamente JN , la reglamentación de nuestra relación con la naturaleza si es moral , pero para su definición coherente necesita de argumentos biológico unidos a los éticos que conforman una interdisciplina no meramente filosófica .Y por desgracia no todo el mundo reprueba , ahora , aquí , actualmente ,el maltrato animal innecesario ,ejemplos hay manifiestos en nuestras propias "fiestas culturales" o en practicas pseudo deportivas sin sentido útil actualmente . Se regula hasta la forma de aturdir a los animales antes de entrar en el matadero , para evitar estress y sufrimientos indebidos y la misma sociedad permite la caza de animales por mero entretenimiento ,con el afán de que cuatro "deportistas " sientan las emociones de cromañones cazando y liberen adrenalina , eso si pagando altos precios por un puesto de caza .¿Cual es el limite? ¿Hay que prohibir al domador que utilice el látigo en el circo? Te puedo asegurar que vamos avanzando y cada vez la legislacion se hace mas restrictiva , simple reflejo de una "Moral social "mas concienciada .

Freman dijo...

Te puedo asegurar que vamos avanzando

Lo de "avanzar" lo entiendo localmente, en la escala temporal. A otra escala es un concepto que no entiendo: implica un progreso moral desde el salvajismo que no veo, y no precisamente por sonar a victoriano.

Los jainistas, por ejemplo, barren el suelo para no matar insectos por accidente desde hace dos mil setecientos años, y el vegetarianismo se practica dentro del hinduismo desde mucho antes. Entiendo que veamos nuestro Zeitgeist como un impulso ascendente, pero si queremos buscar justificaciones "objetivas" para nuestras costumbres morales, creo necesario no perder de vista que ideas normalmente tenidas por "modernas", como el ateísmo o la sensibilidad hacia el mundo animal y vegetal, tienen una larguísima historia.

El PaleoFreak dijo...

"influyen muchos factores , evolución biológica , grado de extinción de la especie"

Me imagino que quieres decir "posición en la escala de la naturaleza" (un concepto obsoleto, científicamente falso) y riesgo de extinción, respectivamente.

Me temo que los factores que más influyen en la práctica a la hora de defender una especie son que el animal sea grande, que sea bonito, parezca simpático o tenga "buena presencia", que no dé mucho miedo, que no dé asco, que tenga rasgos faciales próximos a los humanos, pelo suave, colorines, que las crías jueguen y sean achuchables...

Freman dijo...

¡Salvemos las cucarachas!

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