28/9/2008

Materialismo vulgar

Por otra parte, nunca he rechazado el concepto de White de la cultura como un fenómeno fuertemente simbólico. Nunca me cansé de repetir su dictum de que ningún mono puede apreciar la diferencia entre el agua sagrada y el agua destilada, ya que no hay ninguna, químicamente hablando. Esto, para mí, resolvió la contradicción que estaba en su propia enseñanza y en la de muchos científicos humanos que separan la cultura de la actividad práctica, como si la dimensión simbólica de la conducta económica fuera la realización ideal de algo material. Las "bases económicas" de la sociedad son construídas culturalmente. Incluso nuestras supuestas "decisiones racionales" se basan en otra lógica significativa que, por ejemplo, hace del bistec una comida más prestigiosa que la hamburguesa, o hace que la ropa de las mujeres sean diferentes de un modo significativo a la de los hombres. Resulta que el materialismo es una forma de idealismo, puesto que también es falso.
La mayoría de los humanistas refinados (al menos antes del debacle de la tabla rasa...) coincidirían con esta precisión de Marshall Sahlins. Lo más paradójico, sin embargo, es que ésta crítica al materialismo marxista de Leslie White deja inadvertido aparentemente el hecho de que Marx alcanzó una conclusión similar a la del propio Sahlins. En el intento de buscar un título adecuadamente denigrante, Marx y Engels calificaron como "materialismo vulgar" la concepción que no reconocía al mundo sensible como una categoría del proceso histórico, un "producto" de la historia. De acuerdo con ésto, la cultura es una "construcción" significativamente independiente. La mente y la naturaleza humana, en consecuencia, son receptores más o menos pasivos de "ideas", a la manera como un ordenador necesita ser "programado" para funcionar. La "lógica" de la cultura es sensiblemente diferente y quizás "irreduciblemente compleja". Es más, existe algo así como una frontera nítida entre "naturaleza" y "cultura".