El diseño inteligente no es sólo un dogma religioso, sino también una teoría de la conspiración. Mantiene que una verdad más elevada es sistemáticamente ocultada por el establishment científico. Uno de los más prominentes abogados del DI, Jonathan Wells -miembro de la Iglesia Unificada del Reverendo Sun Myung Moon- mantiene que la biología evolucionista es un ejercicio de impostura: "En la última década se han puesto en evidencia conocidos fraudes científicos que servían de evidencia a la evolución, como los falsos dibujos de embrión de Haeckel y el mito de la polilla Biston Petularia" (las manipulaciones de hecho corren a cargo de Wells y otros supuestos "iconos de la evolución", tal y como ha documentado El centro nacional para la educación científica).El artículo ataca las opiniones de la candidata Palin sobre el creacionismo favorables a "enseñar la controversia", y sugiere que una creyente en teorías conspirativas difícilmente podría desenvolverse con actitud recta y realista en las políticas públicas.
Larry Arnhart es uno de los pocos darwinistas que defiende la enseñanza de la "controversia". En una de sus últimas entradas apunta que:
Si los estudiantes plantean cuestiones sobre la crítica a la evolución darwiniana procedentes de los defensores del diseño inteligente o de los creacionistas, ¿Por qué no debería permitirse que estudien el debate y decidan por sí mismos? Mi propuesta es que los estudiantes realmente deberían leer al mismo Darwin y ver que reconoció la "teoría de la creación" como una alternativa a su teoría. Si los estudiantes leyeran a Darwin junto a las afirmaciones de la ciencia evolucionista contemporánea, y las críticas de los creacionistas y partidarios del DI, los estudiantes podrían ver el peso de la evidencia y los argumentos a favor de la ciencia darwiniana.Arnhart concede demasiado. No existe realmente un "debate" científico entre los partidarios del Diseño Inteligente y de la biología evolucionista, por lo que no hay realmente ninguna "controversia" que enseñar, a no ser que nos decidamos a iniciar una verdadera "carrera armamentística de controversias": ¿por qué no enseñar la controversia de la alquimia y la química? ¿o seminarios sobre los platillos estrellados en Rosswell? En todo caso, lo que existe aquí es un debate filosófico o teológico sobre cómo interpretar la ciencia de la evolución. Pero este tema corresponde a las clases de filosofía, o a las capillas, no a las aulas de biología.
Por muy abrumadoras que consideremos las evidencias científicas favorables a la evolución, ni siquiera es muy probable que los alumnos prefieran la evidencia a la fantasía. De hecho, es probable que la mayoría se incline por la fantasía, siguiendo el instinto del "pensamiento mágico", o simplemente dejándose llevar por la influencia de las autoridades religiosas o paternas cuando el sentido responsable de los educadores está eclipsado. La educación, por definición, es una responsabilidad de los padres y las autoridades educativas, y son las instituciones -no los mismos estudiantes- quienes deben responsabilizarse por enseñar debates y ciencias auténticas, no pseudociencias y controversias fabricadas.
Enseñar creacionismo en las escuelas no es una victoria de la "libertad de expresión", es un fracaso de la responsabilidad colectiva para proporcionar una educación universal y basada en evidencias.









33 comentarios:
no sé qué remedio podemos inventar contra el autoengaño, me parece que ninguno. tienen las evidencias en la cara y las niegan porque no cuajan con su cosmovisión! cada vez que escucho hablar de este tema me indigno y pierdo las esperanzas...
ahí se ven!
Es posible que el tema esté mal, erróneamente, enfocado. En las escuelas se transmite saber, contenidos, yo creo que olvidan lo básico: enseñar a pensar de forma autónoma.
Saludos cordiales.
Estoy con Bunge en que hemos de ser intolerantes con el charlatanismo académico (anticiencia y seudociencia académicas), fundamentalmente por lo que afirma Eduardo en su último párrafo. La tolerancia de eso sería sumarle a la inevitable ignorancia pura nuestra, otra ignorancia: la deliberada.
"Toleremos, mejor dicho alentemos, tofs búsqueda de la verdad por excéntrica que pueda parecer, mientras se atenga a la razón o a la experiencia. Pero combatamos todas las tentativas de suprimir, desacreditar o falsificar esa búsqueda. Que todos los intelectuales auténticos, se unan a la brigada de la Verdad y ayuden a desmantelar el Caballo de TRoya "posmoderno", estabulado en la academía, antes que él nos destruya" (M. Bunge: "La relación entre la sociología y la filosofía")
En las escuelas de enseñan teorías y conceptos científicos como la ley de la gravedad, el principio de Arquímides, etc...A pesar de ello, bastantes estudios encuentran que las teorías ingenuas (e incorrectas) acerca de fenómenos naturales, como por qué flotan los cuerpos, o sobre la caída libre de objetos, persisten y desplazan a las explicaciones científicas. Estas ideas ingenuas son difíciles de cambiar y se muestran muy resistentes al cambio. ¿Qué pasaría si, además, fuese necesario presentar a los alumnos, como alternativas posibles, las explicaciones no científicas, como el creacionismo? Me temo que como se comenta en el post, en muchos alumnos perdurarían las explicaciones ingenuas, ya que representan una explicación poco complicada de la realidad.
Esto es bueno.
ni siquiera es muy probable que los alumnos prefieran la evidencia a la fantasía. De hecho, es probable que la mayoría se incline por la fantasía, siguiendo el instinto del "pensamiento mágico"
Si un alumno se plantea una duda, si aún sólo enseñándole la "verdad" científica, le asalta el pensamiento mágico. ¿Nos damos por vencidos? Mal sistema educativo es ese que solo prevé la norma científica pero no una contrastación de la misma con mitologías por miedo a que éstas triunfen. Suena a la letra con sangre entra y finito. No preguntes ni busques explicaciones. No hay dudas. Es así y punto. Nos ponemos a su nivel
Cierto lo que dices. Por regla de tres podría enseñarse la "hipótesis de la cigüeña" como alternativa a la clase de educación sexual.
El nivel de patetismo, estupidez y abstracción de la realidad vendría a ser el mismo.
Peter, la mayor parte de los que se oponen a "enseñar la controversia" (slogan creacionista) están a favor de enseñar unas nociones sobre método científico y funcionamiento de la ciencia en clase, y también, transversalmente, pensamiento crítico en general.
A los alumnos les seguirá asaltando el pensamiento mágico, eso es difícilmente evitable. Pero no se arregla gastando horas de clase haciendo... precisamente lo que los creatas quieren que se haga.
O, en palabras de Larry Moran que acabo de leer:
What we're afraid of is that the controversy won't be taught properly. I think we need to make this clear. Scientists aren't the least bit afraid of going head-to-head with any form of creationism. Teaching critical thinking and analyzing controversies is a valid part of science education and, if done properly, it can be a wonderful way to learn.
But that's not what's going to happen when creationist teachers cover evolution. They are not going to teach the controversy. They are going to teach lies about science. Teaching the controversy only applies to qualified teachers who are knowledgeable about their subject.
Let's not get trapped into opposing critical thinking and controversy. Let's focus on making sure that teachers are qualified to teach the curriculum.
Vamos a ver, el *creacionismo*, *diseño inteligente* y otras propuestas míticas, no son alternativas científicas a la teoría de la evolución, ni tienen cabida en debates o * controversias* científicas, ni siquiera racionales. Son actos de fe y se sustentan en creencias y aprioris cerrados y por tanto son ajenas a cualquier debate real. Este tema se trata, o se debe tratar, en muchas escuelas, pero no da mucho de si, como véis. Por otro lado, en las escuelas además de leyes, teorías e interpretaciones científicas, se trata el sistema de trabajo científico y sus limitaciones, y se experimenta, debate y rebate sobre temas donde la Ciencia pueda aplicarse, incluyendo el análisis de nociones poco intuitivas como el propio concepto de *Gravedad* o de * Inercia* a los que alude Alfredo, que de hecho ilustran muy bien la utilidad del sistema científico para interpretar el entorno, frente a la intución o a la razón pura (si no que se lo pregunten a Aristóteles cuya noción falsa lastró el conocimiento durante siglos), etc., etc,.
Lo de el contubernio ocultacionista de los científicos es de partirse. Sería cierto si ocultásemos pruebas de la existencia de Dios y de su intervención en la creación del universo. Si es así que las difundan y punto.
La obsesión de *Los creacionistas* por atacar a Darwin es mear fuera del tiesto. El auténtico debate científico va por otros derroteros. Las propuestas de Darwin son una referencia histórica fndamental, pero sus planteamientos han sufrido importantes retoques y sin duda surgiran grandes variaciones en nuestras ideas acerca de los mecanismos evolutivos, pero como ya he dicho alguna vez, a menos que alguna divinidad se manifieste públicamente y convoque una rueda de prensa para demostrar empíricamente que las creencias que sustenta su personaje son reales; las ideas creacionistas están fuera del debate científico y racional.
Saludos,
J.N.
Sería cierto si ocultásemos pruebas de la existencia de Dios y de su intervención en la creación del universo.
Pssss... no lo digáis por ahí, pero ahora mismo tengo al Omnipotente atado y amordazado en mi cocina. Lo estoy torturando con un tenedor para que haga que me toque la lotería (lo de estirarme la minga no me hace falta). Pero el muy cabrón insiste en que él solamente es el Espíritu Santo, y que sin las otras dos personas no puede hacer muchos milagros.
Yo creo que no hay nada de que hablar, una cosa es un mito, una fantasia infantil, para comer el tarro a la peña y ostentar más poder y otra cosa es ciencia.
Estoy hasta la XXX de las religiones y de los come tarros.
saludos
Freman, si es el Espíritu Santo deja el tenedor e intenta engatusarle con miguitas de pan seco, ya sabes que a las palomas, aunque sean de alta alcurnia, les pirran. Si da resultado pídele algo para mí por darte la idea.
Saludos.
J.N.
Efectivamente, Freman, si se trata del Dios verdadero, necesitará de otros dos elementos (espagueti y albóndigas) para trasfigurarse. Prepara el plato de pasta, acércalo al espíritu y ¡voilà!, el Señor se hará carne (con pasta). A nada teme tanto el MEV como a un tenedor, así que no podrá sino plegarse a tus exigencias.
Por el contrario, si (como cree el anónimo anterior) al ofrecerle miguitas se convierte en paloma, sacrifícalo sin piedad y hazlo en pepitoria. O, por lo menos, manténlo alejado de tu mujer. Ese bicho no es de fiar (José dixit).
Excelente artículo, comparto talmente el la conclusión final.
Hacía rato que no disfrutaba tando una lectura!
Saludos
-- “[i]Mal sistema educativo es ese que solo prevé la norma científica pero no una contrastación de la misma con mitologías por miedo a que éstas triunfen. Suena a la letra con sangre entra y finito. No preguntes ni busques explicaciones. No hay dudas. Es así y punto. Nos ponemos a su nivel[/i]”---
¿Contrastar? No cabe contrastar o comparar la teoría de la evolución con el, por otra parte, incontrastable creacionismo, como si fueran dos posiciones contrarias acerca de lo mismo (verdadera una de ellas y falsa la otra) ¿Por qué? Porque no lo son; ni son, por diversas razones, conmensurables. La doctrina mitológica creacionista es, en el mejor de los casos, un discurso metafísico y no es comparable en absoluto con una teoría científica como la evolucionista, pues son dos afirmaciones de dos campos de conocimiento diferentes, más aún, disjuntos. El primero es un campo de creencias y el segundo un campo de investigación: Se trata de comunidades, dominios o universos del discurso y concepciones generales (filosofía/gnoseología) distintas, de fondos formales, supuestos y problemáticas distintas. Y de objetivos y métodos distintos. ¿Qué discusión cabe al respecto?
Y no es de miedo a que esas mitologías triunfen, de lo que aquí se trata. Entre otras cosas porque el creacionismo ya ha triunfado y está instalado en muchísimos cerebros desde hace milenios. Se trata de derrotarlas o, cuanto menos, impedir su libre flujo en las escuelas en igualdad de condiciones con las disciplinas propias de la arduamente conquistada racionalidad científico-filosófica. ¿Por qué? Porque, desde nuestro punto de vista (racionalista, materialista, naturalista, realista…), son dañinas al menos para la salud intelectual.
Para terminar no tiene sentido cotejar como contrarias esas dos teorías creacionista/evolucionista para mostrar que la evolucionista es la verdadera, pues ello no tendría nada de educativo: nuestra educación en la racionalidad científicvo-filosófica no consiste solo ni fundamentalmente en enseñar la verdad de unos contenidos –que también— sino de un método o modo de llegar a ellos, y de unos criterios para aceptarlos como verdaderos o rechazarlos como falsos. Y es precisamente en virtud de estos criterios que se rechaza el incluir el creacionismo en el programa educativo.
Tampoco se trata de matar la duda razonable, ni la pregunta, ni la búsqueda de explicaciones. La racionalidad científico-filosófica busca y está instalada precisamente en lo contrario. Es el otro paradigma, en este caso el creacionista, el que peca de esos vicios. Solo desde el relativismo cabe decir, creo, que nos ponemos al mismo nivel. No se, tal vez sería más recomendable que los creacionistas se dedicaran a enseñar biología evolucionista y ciencia a sus hijos en la familia, la parroquia o donde la enseñen. Así les darían la posibilidad de decidir y pensar por si mismos, pero claro, eso sería como pedirle peras al olmo.
El problema con la evolucion, es que no puede probarse, mientras que el creacionismo si lo es, porque nada puede mejorar si lo unico que tenemos es el azar.
Si la evolucion, como dice el metodo cientifico, se pudiera repetir, nadie estaria hablando de DI, ese es el centro del problema. La teoria de evolucion es imposible de demostrar.
Si no me equivoco, Peter propone explicar “miticamente” la ciencia para que sea aceptada por la “mítica” mayoría (no olvidemos que muchos científicos son creyentes: aunque no creacionistas, sopesan la creación). Si no sigo equivocándome, varios le han respondido que tal proceder es un error; o sea, como si estuviéramos ante el problema de los fines y los medios o, mejor, de si el método condiciona la teoría o a la inversa. Ahora bien, históricamente, parece que tenía razón Yeats cuando decía que la ciencia era la crítica del mito. Pues, en efecto, si no la intención, sí el resultado de la ciencia ha sido el desbaratamiento incesante de mitos. Asombrosamente, tal acción y tales efectos no parecen haber calado en la mente humana. ¿O sí? A lo mejor tenemos mucha prisa. Me explico.
Como he indicado en alguna ocasión (para poder explicar científicamente la persistencia de la religión y sus adláteres míticos, precisamente), seguimos sin conocerlo todo y es en este terreno del ignorabimus, de lo que, hoy por hoy, no ya ignoramos, sino ignoraremos por no ver tampoco la manera de conocerlo, donde se asientan y sujetan creyentes sensatos e insensatos. El caso es que, históricamente, quienes más mito han desbastado (no eliminado) han sido los creyentes sensatos: los que tratan de explicar científicamente lo que consideran la Verdad. Es decir, los que, aun no cabiéndoles la menor duda (ni los creacionistas más recalcitrantes lo discutirán; de hecho recurren a “conspiracones” y otras zarandajas) acerca de que el método científico es abrumadoramente más efectivo a la hora de lograr un concocimiento cierto, adecuado, más aproximado a la realidad, no desechan el mito que les precede y sustenta. ¿No pretendía Newton demostrar la existencia de Dios? ¿O es un mito esto que se dice de uno de los científicos por antonomasia?
Por tanto, la posible propuesta de Peter nos instala en una manera más correcta de enfrentar la insensatez no sólo de los “míticos”, sino también de los “científicos: explicar lo conocido en lenguaje común. No en un estilo divulgativo, sino, más bien, en la onda del “logos común” heraclíteo. La cuestión es ¿cómo se hace eso?
Salud
Aunque la diga el porquero no cambia la verdad, los embriones son una falsificación muy fácilmente detectable y permanecieron en los libros de texto un siglo. Las fantasías de la Biston Betularia solo cincuenta años. El progreso.
Jacinto, no sé muy bien cómo calificar lo suyo, si como comentario, o como poema Haiku.
Juan 4.
Obviamente se puede ser un *creyente* ( sui generis, de un modo abstracto, es decir creer en un principio o ente organizador o generador del universo) sin incurrir en conflictos con el ámbito científico. Precisamente porque esa creencia queda fuera del campo de aplicación de ese sistema de conocimiento. Por eso mismo,lo de intentar demostrar la existencia o inexistencia de ese ente siempre me ha parecido de guasa. Me imagino a un científico chalado urdiendo extravagantes ecuaciones metafísicas, o algo así.
Claro que seguramente, para evitar sobresaltos, habría que prescindir de todos los detalles, y contenidos concretos y referencias al entorno observable con los que las religiones se colorean,y que suelen ser grotescamente reducibles al absurdo. Es decir que en la práctica supone prescindir de *la religión*, y supongo que la cosa puede perder atractivo.
En concreto,respecto a la evolución biológica,la intervención de un Dios es un elemento completamente prescindible y contaminante por acientífico, y además racionalmente es una especie de injerencia perversa que no resuelve nada, habría que explicar quién *diseñó* a ese Dios y así hasta el infinito.
Por cierto ¿qué es *el Logos común heraclíteo*? en cuya onda se supone que debemos sintonizar los científicos para explicar Ciencia.
saludos.
J.N.
Anónimo:
No se que entiendes aquí por ‘prueba’ y/o ‘probar(se)’. Pero si te refieres a la contrastabilidad de una teoría (es decir, a su capacidad de someterse a una prueba ideada para confirmarla o debilitarla), creo que las cosas suceden justamente al contrario de lo que tu afirmas; es decir: mientras que la teoría de la evolución si que puede ‘probarse’ el ‘creacionismo’ o la teoría DI no lo es. Y cuando digo hipótesis (o teoría) ‘contrastable’ quiero decir empíricamente (ya sea directa o indirectamente) contrastable y/o teóricamente contrastable. Además no basta con la contrastabilidad pues en ciencia también se aceptan hipótesis aún no contratadas pero contrastables. Si éstas son compatibles con el grueso del conocimiento científico (no solo del campo de que se trate: la biología en nuestro campo; sino del resto de las ciencias).
Tampoco se que entiendes por ‘mejorar’, pero además de que ese término es impreciso y un tanto ‘peligroso’ (por el finalismo que parece implicar) no se porque si lo único que tenemos es el zar nada iba a poder mejorar. Además ¿quién ha afirmado que la evolución solo sea cosa de azar? También hay necesidad y ‘orden’.
Baldomero
Me imagino a un científico chalado urdiendo extravagantes ecuaciones metafísicas, o algo así.
Uh, tendrías que ver la variante de la prueba ontológica que intentó Gödel con la ayuda de la lógica modal. De todos modos, casos como el de Gödel (el "doble dios": por God y por El) tienen cierta dignidad trágica, a pesar de que haya terminado sus días famélico, encogido en posición fetal, por conspiranoico.
juan4:
<<“¿No pretendía Newton demostrar la existencia de Dios?”>>
¿Y? Por lo visto hay tres Isaac Newtons. el Newton físico matemático (y filosofo de la naturaleza), el Newton alquimista emperrado durante décadas en convertir los metales vulgares en oro y el Newton fundamentalista protestante.
Baldomero
Le ha gustado el Haiku ¿y esto?
http://memecio.blogspot.com/
J.N., reconozco que mi comentario, sobre todo por el final (poco acertado) puede dar lugar a interpretaciones como la tuya, pero no se trata de que los científicos cojan la onda del mito, sino de que no la sueltan y, digo yo, que convenía recordárselo. Porque algunos parecen estar por encima, no ya de lo divino, sino de lo humano. El mito es humano, no divino. Hasta Dios es humano. Las religiones son humanas y si están llenas de pamplinas habrá que explicar por qué siguen teniendo más éxito social que los indiscutibles descubrimientos científicos. No me vuelvas a malinterpretar, sostengo que los científicos deben ocuparse de esto porque me parece un problema bastante gordo que podamos desechar a Dios de todos los ámbitos académicos —incluido el de las religiones— pero no de la sociedad.
Porque, claro, no podemos caer en una “teoría conspirativa” atea del mismo tenor que la del DI: “Nos aficionan desde pequeños a los cuentos; desde nuestra más tierna infancia nos hablan de la Santísima Trinidad para que vayamos aprendiendo, pero nos liberan de lo que se sabe de la estructura de la materia porque no vamos a entenderlo”. Así es, desde luego, pero me resisto a aceptar que se produzca con premeditación y alevosía.
Seamos naturalistas. Observo dos discursos, pero no dos lenguajes (el matemático procede del común y corriente, no a la inversa). La ciencia es una actividad, un método, una “acción de ir tras de”, una manera de lograr conocimiento de forma certera, indiscutible, pero no explica nada que no esté en el mito (sin explicar) o pueda ser absorbido por éste (una vez explicado, pero sin la explicación). Son funciones distintas: la ciencia analiza (individualiza), el mito sintetiza (socializa). No sé si somos animales más políticos, económicos, religiosos o vaya usted a saber qué, pero, sin duda, somos sociales.
Lo paradójico —y era, Baldomero, por lo que ponía el ejemplo de Newton— es que la ciencia individualiza objetivamente, mientras el mito socializa subjetivamente. Newton son tres personas (físico, alquimista y protestante) en una sola (Isaac Newton), pero en lo más cierto de lo que nos cuenta (la ley de la gravedad, p.e.) no hay ninguna: ni Dios ni el flogisto ni Isaac aparecen por ningún lado; finalidades, causas y hasta investigador, brillan por su ausencia; se limita al “cómo”, sin “por qué” alguno. Y no parece que sea voluntario.
Salud
Juan 4,
Personalmente me conformo con discernir lo que es territorio científico (que no sólo individualiza y analiza sino también integra y estudia sistemas complejos, aunque con diferente metodología y también por supuesto genera afinidades intelectuales y tiene carácter social. La Ciencia no es certera sino interpretativa y tentativa por definición, un sistema en permanente construcción, eso precisamente la diferencia del mito) y lo que es mítico. Que se pueda abordar científicamente el origen y persistencia del mito, y en particular del impulso religioso, sin duda, ya hay propuestas de trabajo al respecto y sin ir más lejos, hasta se ha tratado algo al respecto recientemente en este blog. Pero ése sería otro tema diferente al que plantea esta entrada, que es abordar científicamente en paralelo, las interpretaciones científicas con los mitos y creencias al respecto.
No es que los científicos seamos soberbios y altaneros por no ocuparnos demasiado de interpretaciones míticas como el D.I, es que no pensamos que sean de nuestra competencia, no admite el abordaje científico, bastante tenemos con con nuestro campo de acción. Esto es lo que hay que argumentar y dejar claro y ahí se acaba el asunto desde el punto de vista del científico.
Luego allá cada uno con sus veleidades particulares, por supuesto.
Saludos,
J.N.
PD: que malos y *altaneros* sois, nadie me cuenta qué es eso del logos común heraclíteo.
Este blog corre más que yo. A lo mejor, ya ni se lee esta respuesta.
J.N., una traducción (libre) de lo que supongo quería decir Heráclito es lo que he intentado expresar con ambos comentarios. El “logos común” no es un animalillo diseccionable o un objeto concreto e invariable. Seguramente, caben interpretaciones para todos los gustos o bastantes (tampoco nos pasemos), pero yo lo relacionaría con uno de sus cuasi-haikus: «¡Maestro de los más Hesíodo! Creen que el que más sabe es él, que no conocía el día y la noche. Y es que son una sola cosa». [fr. B 57 DK] ¿Poco científico? Tu mismo reconoces que la ciencia no sólo analiza...
En todo caso, hace algún tiempo que procuro limitarme a lo que veo; y ya se sabe que al aumentar la extensión se pierde profundidad. En la distancia, la paralelas se juntan.
Con lo que no estoy de acuerdo es que, en este blog, se prefieran mantener paralelas. Si sólo se buscara “consiliencia” entre ciencias naturales y ciencias sociales, andaríamos por una cuerda floja.
Salud
Muy interesante:
http://oldearth.wordpress.com/2008/09/15/%C2%BFquieres-ganar-dinero-facil-hazte-creacionista/
Saludos.
Phosphoros.
Pienso que tampoco hay que exagerar, pero resulta inquietante ver palabras muy peligrosas que atentan directamente contra el pensamiento creativo( prohibir, intolerancia). Me alineo con larry anhart por dos razones, porque no creo que llevara mas de una hora refutar el creacionismo y porque es bueno dudar de toda teoria como ejercicio intelectual ya que es precisamente esa capacidad la que nos protege contra los charlatanes.
Papima1975:
Considero exagerada esa inquietud por "ver palabras muy peligrosas que atentan directamente contra el pensamiento creativo". ¿Por qué han de ser tan peligrosas las palabras ‘prohibir’ o ‘intolerancia’, e incluso aquello a lo que remiten? Habrá, digo yo, ocasiones en las que sea más peligroso permitir (tolerar) algo que prohibirlo. Llevar a la escuela el creacionismo para debatir con él en igualdad de condiciones con el evolucionismo más que con la tolerancia y el sano escepticismo podría tener que ver como dije el otro día con un ‘aséptico’ y ecléctico relativismo al gusto del pensamiento débil (posmoderno). Y desde luego no es peligroso institucionalizar este debate, sino un inutil gasto de fuerzas, una pérdida de tiempo, y un balón de oxígeno al creacionismo o a la teoría del 'diseño inteligente' (tanto al ‘racional’(¡?) como indirectamente al menos racional o irracional)
Tampoco veo la relación entre lo que discutimos y el pensamiento creativo --un pensamiento al que además se mitifica, dándole un carácter absoluto. Una cosa es educar en el pensamiento lateral, divergente, y otra defender que dos ‘creaciones’ (la teoría de la evolución y el creacionismo) tengan para nosotros el mismo valor, por el mero hecho de ser creaciones. Se crean ideas verdaderas y falsas (con todos los matices que queramos darle a la cosa), bellas y feas, decentes e indecentes, estúpidas y sensatas…. Y cuando son antitéticas, más que complementarias, lo correcto parece que sería tomar partido por una de ellas: y no digo sólo partido individual (subjetivo) sino también social, colectivo (educación pública --la privada, como se ha dicho, es otra cuestión).
Un saludo,
Interesante todo lo aportado. Creo que el método científico no permite cuestiones como la intervención divina y por tanto, no pueden estar la mismo nivel escolástico una y otra teoría. Además, lo digo desde el respeto a la fe y desde un agnosticismo no ateo. La metafísica y la filosofía que intente explicar el "quién", pero la ciencia, por favor, que se centre en explicar el "qué".
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