Una patología de la creencia, o una ilusión, puede describirse siguiendo la definición ofrecida por el Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-IV, 1994 Pág.765):
Ilusión (creencia patológica): Una creencia basada en una inferencia incorrecta de la realidad que es firmemente sostenida a pesar de que el resto de la gente cree lo contrario, y a pesar de que hay pruebas incontrovertibles y obvias de que lo que se cree es falso.
Los neuropsicólogos y neuropsiquiatras han creado taxonomias de ilusiones, o creencias patológicas, englobadas genéricamente bajo el nombre de ilusiones de identificación.
Hay personas que son capaces de creer cosas tan extravagantes como estas:
- Ilusión de Cotard, también conocida como creencia, o ilusión nihilistica, en la cual una persona cree que esta muerta.
- Ilusion de Capgras, la creencia patológica de que una persona cercana, usualmente la esposa, o un familiar cercano, ha sido reemplazado por un impostor idéntico.
- Sindrome de Fregoli, la creencia patológica que todas las personas son la misma y única persona, solo que cambian en sus apariencias
- Intermetamorfosis, las personas creen que una parte de su cuerpo se ha transformado en otra cosa (otra parte del cuerpo...) o que una parte de su cuerpo no les pertenece.
- Paramnesia reduplicativa, la creencia patológica de que un objeto, un lugar, un edificio, o una persona, ha sido sustituida por otra.
- Anosognosia, la negación de que uno padece una enfermedad cuando de hecho es así, debido a un déficit en el hemisferio derecho del cerebro.
Pero la mayoría de estas creencias son causadas por algún déficit neurológico y la formación de creencias patológicas en el cerebro afectado por algún daño, o déficit neurológico, no tiene paralelismo alguno en el cerebro "sano", y por tanto, esta subclase de creencias patológicas todavía no nos dice mucho sobre la formación de creencias no-anómalas.
Las creencias paranormales son ese tipo de creencias a medio camino entre el cerebro "sano" y el cerebro neurológicamente afectado que puede unir las creencias "anormales" con las "normales".
La experiencia y el razonamiento paranormal no solo interesan a los neurocientíficos cognitivos porque puede describirnos el modo en que las creencias se fijan y bajo que términos normativo-racionales lo hacen.
También, la experiencia y razonamiento paranormal, son interesantes porque es del mismo modo un medio para acercarnos más al proceder de una forma de razonamiento extremadamente útil y adaptativo en el ser humano: la creatividad.
Y del mismo modo, investigar la experiencia y razonamiento paranormal, nos puede dar muchas pistas sobre la idea tradicional que afirma el posible vínculo existente entre la creatividad y el "genio" de la locura.
Esto es así, porque entre las creencias patológicas provocadas por un insulto neurológico y el funcionamiento normal del cerebro "sano" y la genialidad de un cerebro creativo, se encuentra el cerebro paranormal.
La mente paranormal tiene una gran disposición a asociar coincidencias y atribuir un sentido a eventos triviales y aleatorios, lo cual le puede llevar a creer en toda una gama de experiencias paranormales, entre ellas la percepción extrasensorial, la telepatía, la precognición, la clarividencia, etc.
La mayoria de estas percepciones y experiencias paranormales estan basadas en varios factores cogntivos que forman creencias que malinterpretan experiencias normales pero que todas las personas tenemos como parte de nuestra maquinaria cognitiva que usamos para relacionarnos con el entorno.
Desde errores egocéntricos donde las personas asumen una sobre-reponsabilidad en la realización de determinadas acciones que un observador externo no lo veria asi, hasta una sobresensibilidad sensorial a la violacion de nuestras expectativas, o el funcionamiento de sistemas cognitivos de atencion selectiva que se "disparan" ante informacion irrelavante.
Los neurocientíficos cognitivos y los neuropsiquiatras estan amasando un vasto conocimiento sobre los mecanismos cognitivos que subyacen a la formación de creencias, sean estas creencias patologicas, creencias típicas, o creencias paranormales.
Este conocimiento nos puede servir para entender por qué la experiencia y el razonamiento, que no es ni anormal, ni normal (sino paranormal) es universal con manifestaciones en todas las culturas y a la lo largo de la historia.
LECTURAS: Distinguishing science from pseudoscience, Paranormal, superstitious, magical and religious beliefs, Associative proccesing and paranormal belief, Brain electric correlates in strong belief in paranormal phenomena
Carl Gustav Jung, psicoanalista suizo (1871-1961). Sugirió el "principio de sincronicidad", una especie de vínculo "acausal" entre fenómenos psíquicamente relacionados, como posible explicación de los fenómenos paranormales. Hoy sabemos que la tendencia a reconocer coincidencias y sincronismos psíquicos es más probable en personas con dosis elevadas de dopamina en el cerebro, una singularidad mental que puede ser inducida también mediante psicofármacos.

10 comentarios:
Aún no me he leído todos *los deberes* encomendados en el post, pero es útil tener como telón de fondo algo por otra parte obvio: la razón es un instrumento mental, entre muchos otros y no rige particularmente la experiencia y existencia humana. Aparte de que la preponderancia de este instrumento y la estructura de las relaciones con otras cualidades mentales varíe notablemente según individuos. El cerebro no es ni mucho menos un procesador matemático, sino que ataja, asocia a la ligera, tendiendo a confundir coincidencia con causalidad y embadurna todo de contenidos emocionales y tiene otras muchas otras peculiaridades que supongo que un ingeniero informático nunca introduciría.
Claro que que uno comprenda por qué es poco razonable pretender ser razonable en determinadas circunstancias no quiere decir que se entregue a lo loco a la superchería y la insensatez.
Personalmente yo tiendo a relativizar el alcance de la formación intelectual para influir sobre campos mentales como la moralidad, la empatía, la tolerancia, o la intensificación de la racionalidad como sistema de referencia para entenderse a uno mismo y su relación con el entorno. Aunque estoy totalmente a favor de la formación intelectual y el fomento de la racionalidad por supuesto.
PD: me he reído muchísimo con las patologías mentales que citas en el post, no había oído hablar de muchas de ellas.
Saludos.
J.N.
Aunque es digno de elogio el esfuerzo hecho por la APA para, valiéndose de las diversas ediciones de su Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales, exigir una mínima precisión a los clínicos e ir poniendo un cierto orden en un campo, psicopatología, en el que hasta no hace mucho campaban por sus fueros etiquetas sin ninguna base científica, de imposible constrastación, y, muchas veces, debido a la pluralidad de escuelas psicoanalíticas u no (de moda). Pero pese a que se suministra un patrón de clasificación de las ‘enfermedades mentales’ (¡?) los cambios que se advierten en las diversas versiones del Manual muestran la relatividad de los criterios y procesos de evaluación y de diagnóstico, así como la fragilidad de los conceptos de normalidad/anormalidad en que se basan. *Así, por ejemplo, si no recuerdo mal lo que en el DSM III se consideraba algo patológico (una enfermedad): la ‘homosexualidad’, en el DSM-III y en el IV no aparecen esas ‘enfermedades’. En mi opinión el DSM está además contaminado hasta la médula (aunque menos que al principio) y mucho menos que sin él de, dualismo.
Un saludo,
---------------------Ilusión (creencia patológica): Una creencia basada en una inferencia incorrecta de la realidad que es firmemente sostenida a pesar de que el resto de la gente cree lo contrario, y a pesar de que hay pruebas incontrovertibles y obvias de que lo que se cree es falso.---------------------------
Como prueba de la ambigüedad de las definiciones del DSM (aunque mucho más claras, creo, que las del Diccionario de psicoanálisis de Laplanche u otros) y de los síndromes citados por Eduardo, me baso en estos dos ejemplos:
(1) Zapatero et al. cree en base a una inferencia incorrecta de la realidad social, política y económica que no hay crisis; y lo sostienen firmemente a pesar de que el resto de la gente cree lo contrario, y a pesar de que hay pruebas incontrovertibles y obvias de que lo que Zapatero et al. creen es falso: hay, y posiblemente para rato, crisis. ¿Es la creencia de Zapatero y compañía patológica? ¿Y la de los nacionalistas periféricos vascos o catalanes que creen ser lo que desean ser y aun no son confundiendo sus deseos con la realidad como confundía Don Quijote los gigantes con molinos? ¿Y que trastorno par-anormpodría decirse que padenen quienes viviendo la crisis ellos mismos en sus carnes eligen como Maestro y Guía a un, según el DSM. iluso?
(2) Padecen el Sindrome de Fregoli (la creencia patológica que todas las personas [divinas] son la misma y única persona, solo que cambian en sus apariencias) los creyentes en la trinidad? ¡Y eso sin contar que una de las personas es ‘paloma’! El DSM no lo introduce entre sus trastornos, pero a Pessoa por decir que son tres le diagnostican de esquizofrenía… Y a algunos solo por decir que son uno: Napoleón. ¿Padecen Intermetamorfosis (creer que una parte de su cuerpo --o del de otro, p.e. el de Cristo-- se ha transformado en otra cosa (pan, vino, chicles, chupachups…).? Lo del pan y el vino (al menos según el DSM no, lo del chicle u chupachú si alguien lo dijera, o defendiera con cierto ahínco acabaría encerrado o tomando pastillitas dde colorines de venta en farmacias.
Un saludo,
Conozco a un par de individuos que, si no mienten, en su infancia temprana sospecharon que ellos eran los únicos seres conscientes, y que todo el ajetreo mundano a su alrededor era puro teatro, para hacerles creer lo contrario. Solipsismo en estado puro, en efecto.
La primera vez que escuche esta historia, tenía 14 años, y confieso haber sentido envidia porque a mí no se me hubiese ocurrido un "argumento" (de novela) tan "brillante". El problema es que el factor común entre estos dos individuos es que no son muy brillantes que digamos. Y por historias que me han contado terceros, parece que se trata de una regularidad entre estos casos.
Personalmente, el que mas me gusta es el sindrome Kandinsky-Clérambault: A confusing clinical entity in which the patient believes his mind is being controlled by someone else or external forces. Several types are recognized. In one form, command automatism, activities are carried out without conscious knowledge on the part of the subject, with automatic obedience to any command or suggestion. Mola!
Casualidades de la vida, el día que se publicó esta entrada recibí el libro "On being certain", escrito por el neurólogo Robert Burton. Apenas lo he empezado a leer, pero en el prefacio el autor destaca cual es la "premisa revolucionaria que se encuentra en el corazón de este libro":
"Despite how certainty feels, it is neither a conscious state nor even a thought process. Certainty and similar states of 'knowing what we know" arise out of involuntary brain mechanisms that, like love or anger, function independently of reason".
Baldomero, podías haber escogido otros ejemplos, especialmente en lo tocante a los nacionalismos. O es que hay diferencias esenciales entre el nacionalismo catalán o el español? Es que el español es el auténtico y el otro no? Por muchos libros de historia y leyes que me expliques, nada de eso va a convencer a quienes tienen un sentimiento identitario, que para mi no puede ser refutado racionalmente, y eso incluye a nacionalistas de una y otra clase.
Aunque estoy sustancialmente de acuerdo con el párrafo de Robert Burton, es importante no olvidar que razón y emoción no son ‘cosas’ completamente separadas (ni a nivel experiencial ni a nivel cerebral). Y ese carácter emocional de la certeza es el que hace recomendable sustituir nuestras creencias (basadas en la mera ‘certeza’ o certidumbre de que son verdaderas) por las creencias racionales en el sentido en que Mosterin o Villoro (o el mismo Bunge) emplean el término. Ante la dificultad (o poca operatividad) del saber (que nos proporciona certeza absoluta y garantías totales de acierto) y la falta de garantías de la pura creencia (fideista, intuitiva, etc.) cabe la creencia racional (o creencia basada en razones que decía Platón) que si bien no nos da garantía de acertar (pues no sabemos) si que hace más probable el acierto que creyendo a secas.
En cuanto a los ejemplos, tienes razón, podía haber escogido otros. De cualquier modo si que considero que hay diferencias esenciales entre el nacionalismo catalán o el español. Una cosa es el nacionalismo de quienes forman parte de una nación constituida e históricamente dada y se sienten tales, y otra el nacionalismo de los ciudadanos españoles que no se sienten ciudadanos españoles sino de un estado o nación inexistente (aún no existente: no hay ciudadanos vascos ni catalanes, creo, sino españoles). Y una cosa es ser ciudadano (de) X y, ocupado el país por otro estado Z, defender su nación contra la potencia invasora, y otra cosa diferente es ser ciudadano español de la C.A. Vasca y pretenderse ciudadanos de un estado inexistente, o de un estado inexistente ocupado por otro Estado, justamente el español, que es el que a ellos les da la ciudadanía. En este sentido puse los ejemplos y no en otro: buscaba dar a entender que, al margen de lo que uno piense de los nacionalismos, unos pueden considerarse, yo así los considero, delirantes o extravagantes, y otros menos...
Lo de que el “sentimiento identitario” no puede ser refutado racionalmente, depende de que entendamos por tal, y de que identidad y/o identificación hablemos. Si alguien se siente ciudadano del mundo (un imposible) o de Marte (creo que también) creo que si que puede ser refutado racionalmente, otra cosa es que, por lo que comentabas al principio de la certidumbre, él sea impermeable a las razones. Lo único que hago(cosa propia de la ciencia y la racionalidad) es 'criticar', es decir, dividir, clasificar, etc.) y creo que es más inteligible la realidad si separamos unos nacionalismos de otros que si no lo hacemos. Obviamente puedo estar confundido. Y no soy en absoluto impermeable a las razones.
Un saludo,
Baldomero
A propósito del solipsismo, me parece que era B. Russell el que citaba cierta señora que le decía que ella era solipsista y que se extrañaba de que no hubiera más...
X-D
O es que hay diferencias esenciales entre el nacionalismo catalán o el español?
Hombre... todos los nacionalismos son estúpidos, pero hay algunos más iguales que otros. Hay una diferencia clara, por ejemplo, en el tamaño de las muestras de afectados, y ahí sale perjudicado el catalanismo. Yo, de verme afectado por alguno de los dos virus, prefiero ser un españolista. Tendré menos enemigos que combatir, para empezar, y el paleto angustiado que llevo dentro se me notará en menos lugares de este ancho mundo.
Yo, de verme afectado por alguno de los dos virus, prefiero ser un españolista.
Q.E.D.
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