sábado 20 de septiembre de 2008

Ciencia para la crisis

Lo que está ocurriendo debe ser algo serio: la mayor intervención desde la gran depresión. O como advertía Greenspan: la peor crisis del siglo.

El problema es tratar de entender algo más que el titular. La vista para profanos del debate sobre la economía política se parece más a un pandemonium de "visiones" donde a veces no aciertan a distinguirse los magos de los científicos. Es como si en la ciencia económica aún sobrevivieran los equivalentes del flogisto en la química o de los "animales espirituales" en la neurofisiología. ¿Es que no existe ya en la teoría de las finanzas un análogo de la tectónica de placas en geología?

Los entrañables ideólogos del anarquismo de mercado culpan tajantemente al "intervencionismo". Sólo que hay un problema:
El sistema bancario, muy regulado, goza de una salud aceptable y no ha causado problemas graves en esta crisis. Los bancos que han quebrado lo han hecho de forma ordenada y racional, sin demasiados problemas derivados. El sistema financiero no-bancario, todo ese mundo de semi-bancos, intermediarios de deuda y cosas raras similares, que está muchísimo menos regulado, es el que ha estado haciendo el mandril y generado todos los problemas.
En cambio, para los gurús austríacos está crisis no es cíclica, sino estructural, y proviene de una política monetaria expansiva asentada en la "militarización" de la economía por parte de la reserva federal en las últimas décadas, sin distinguir eso de "bancos" y "semi-bancos". Una opinión algo menos que marginal entre políticos y economistas. Como nos recuerda Aníbal, en tiempos de crisis todo el mundo parece retornar a Keynes. Los editorialistas del Washington Post apelan a una "nueva arquitectura para el mundo financiero". George Soros aprovecha para arremeter contra el "fundamentalismo de mercado". Y ni McCain ni Obama titubean a la hora de respaldar las medidas militares.

La crisis no es sólo económica sino también epistemológica. No puede ser sólo un "conflicto de visiones"; además, alguien debe estar mintiendo. 

14 comentarios:

José A. Corral dijo...

Por supuesto que alguien está mintiendo, o no se entera de nada en el mejor de los casos. Y es el tiempo el que está dando la razón a unos, y dejando al descubierto la insustancial charlatanería de otros.

Los acontecimientos están dando la razón a los que llevan más de un año vaticinando el hundimiento del mercado inmobiliario, un impago masivo de deudas, un aumento importante del paro, y la quiebra del castillo de naipes que es el sistema financiero basado en el dinero fiduciario. Hasta hace pocos meses al que vaticinaba estas cosas se le consideraba un friki catastrofista o un agorero indocumentado; mientras se tomaban en serio declaraciones como éstas:

Las cifras actuales de la economía son buenas pero las perspectivas son aún mejores. Algunos están agitando la incertidumbre y las crisis infundadas.
Mª Teresa Fernández de la Vega, 31 de agosto de 2007.

España puede afrontar estos momentos con una gran tranquilidad. Nada sería peor que adoptar medidas de choque.
Pedro Solbes, 10 de noviembre de 2007.

Nairu

eduardo dijo...

No me vale. El "hundimiento" del capitalismo financiero también es "vaticinado" sistemáticamente por todo tipo de augures. Vaticinar algo no es lo mismo que explicar correctamente los mecanismos. Una profecía no es una predicción científica.

La explicación sobre los mecanismos que ofrecen los "austriacos" de esta crisis, por ejemplo, es muy diferente a la que ofrecen otros economistas. Pero todos a la vez no pueden tener razón, cuando ni siquiera se ponen de acuerdo sobre los "hechos" que tienen lugar.

eduardo dijo...

El caso de los políticos es totalmente distinto. La política no es una ciencia. El político no está para teorizar o para hacer predicciones correctas sino para tomar decisiones prudentes, basadas en los mejores conocimientos disponibles. Lo que debe valorarse de un político no son sus malas teorías, sino las consecuencias prácticas de sus decisiones.

José A. Corral dijo...

De acuerdo, pero economistas como García Paramés, Harry Schultz, George Reisman o Fekete, no se han limitado a hacer un vaticinio como quien vaticina que el Barça va a ganar la Liga, sino que han explicado los fallos del sistema y las consecuencias que iba a tener. Han visto cuál era el problema y a dónde nos llevaba. Quizá sea discutible si su alternativa es la mejor, pero han acertado plenamente en diagnosticar los fallos del modelo vigente en base a juicios racionales, no con charlatanería barata.

José A. Corral dijo...

Como sabía Earl Zabin, el libre mercado no nos ofrece privilegios, favores, subvenciones, exenciones, monopolios... por eso es tan impopular.

Por eso el pueblo pide keynesianismo, especialmente en tiempo de crisis.

Citoyen dijo...

HOmbre, la crísis se veía venir desde hace un huevo, lo que pasa es que nadie se lo creía. (para Roubini desde el 2006 http://www.rgemonitor.com/roubini-monitor/archive/200608/ para Rogoff desde el año pasado http://www.project-syndicate.org/commentary/rogoff27)

Y la idea de que "solo los economista austriacos la había predecido"; en fin... los extremistas políticos siempre vaticinan catástrofes y por lo tanto cuando ocurre una es normal que lleven razón. Vamos, Alberto Garzón también la había "predecido".

La idea es que las burbujas terminan explotando siempre; si esto coincide con otros temas (subida del precio de petróleo, el coste enmorme de la guerra de Irak, etc...) pues puede ser más gordo. Pero los diagnósticos estaban ahí. Lo que nadie sabía es que ocurriría todo junto.

No creo que nadie deba estar mintiendo; es sencillamente demasiado complicado hacer predicciones a corto plazo porque hay demasiado información que no tenemos y que si la tuviéramos dejaría de ser inútil. las fluctuaciones cíclicas tienen mucho de "paseo aleatorio" http://kantor-blog.blogspot.com/2006/02/capitalismo-financiero-v-la-hiptesis.html Los mercados financieros se basan mucho en las expectativas; los diagnósticos por lo tanto las pueden afectar porque la gente usa esa información para alterarlo.

Nairu dijo...

Ni Harry Schultz ni García Paramés son dos extremistas políticos que anden siempre vaticinando hecatombes. Si lo fuesen no se hubieran convertido en dos de los inversores más exitosos del mundo. Hay una gran diferencia entre quien está siempre predicando la catástrofe ( que alguna vez tendrá que acertar )y quien hace un análisis riguroso de la coyuntura de los mercados y es capaz, como Schultz, de ganar con su fondo de inversión un 21,42% en 2007, frente al 7,51% del conjunto del mercado norteamericano, incluyendo dividendos. En los últimos cinco años, ha logrado una rentabilidad anual del 34,38%.

Cuando Alberto Garzón consiga eso me avisas, y empezaré a tomarme en serio sus vaticinios.

José A. Corral

Freman dijo...

¿Es que no existe ya en la teoría de las finanzas un análogo de la tectónica de placas en geología?

Como anécdota: ahora mismo tengo un contrato como consultor técnico para unos que trabajan con derivados. Es un mundo que mueve muchísimo dinero. ¿Mi sorpresa? Que nadie tiene ni p.i. de la teoría tras este asunto. Se manejan con las maniobras más cotidianas, pero no mucho más.

El caso, además, es que existe una extensa bibliografía sobre el tema... pero el bajo nivel de preparación del personal la convierte en inasequible. Y lo peor es descubrir, como parte de mi trabajo, la terrible fragilidad de las herramientas que están usando: si aquello fuese un hospital, habría ahora gente enchironada, lo juro.

No me extraña entonces que los presuntos especialistas estén perdidos.

Anibal dijo...

Creo interpretar a Eduardo, correctamente.

Eduardo esta apelando a la humildad de una "ciencia" (y muy entrecomillado)que tiene un nivel de abstraccion y aparataje estadistico-matematico tan grande, pero que no es ni capaz de predecir externalidades y variables que estan en su centro nuclear, como el corazon es al cuerpo para mantenerlo vivo: cómo las personas responden a incentivos.

Hay otro aspecto, que es el metodologico (qué escuela, teoria, modelo, es mas descriptivo) pero en el que yo no quiero entrar.

Pero es la leche si pensamos analogicamente.

Imaginate que para poner en orbita un satelite los "newtonianos" y los "einsteinianos" discutieran sobre si la ley de la gravedad va a entrar en el modelo, cosa que sucede constantemente con la economia academica. Y con la eocnomia politica, la de tomar decisones y parchear las cosas al ritmo de los datos, ya ni hablamos.

Las situaciones en el mundo real son creadas por la psicologia de los hombres.

Qué sitio hay para los afectos y sentimientos, los miedos, el conformismo, expectativas, la formacion de creencias, los prejuicios, la temeridad en el comportamiento de riesgo,la prudencia, el optimismo, el pesimismo,preferencias subjetivas (utilidad, o valor subjetivo de las cosas)... en los actuales modelos economicos.

Todo modelo o representacion de los fenomenos debe tener una serie de propiedades: simpleza o parsimonia, predictibildiad, consistencia...

Yo la predictibilidad real de la (micro)economia: la de los agentes y actores que cuando se unen dan lugar a la (macro)economia; no la veo por ninguna parte en esta actual ciencia economica.

Si, necesitamos una ciencia para la crisis.

Marco Antonio Moreno dijo...

Excelente lo que dice freman, los especialistas han degustado centenares de tratados y modelos con una base científica bastante feble.. Ya lo demostró Koestler en Los Sonambulos: "la ciencia camina en las tinieblas".
Habría que decir que la única Ley de la teoría económica es la Ley de la Demanda, descubierta por Cournot en 1850. Adam Smith debe revolcarse en su tumba cada vez que alguien sostiene que la "mano invisible" es la que ordena los mercados... Smith (1776)le robó la metáfora a Newton quien en sus Principios de 1667 señaló que "las estrellas y los astros parecen estar ordenados por la mano invisible de Dios".. Es decir, el concepto de la mano invisible atribuye a "Dios" el orden de los mercados... La pregunta que podrían hacerse algunos entonces es "Oh, Señor.. ¿por qué nos has abandonado?"

Hector1564 dijo...

Para distinguir entre chamanes, que también hacen explicaciones de los mecanismos de su brujería, y científicos existe un criterio de demarcación el cuál consiste en exigir a las teorías que hagan predicciones que sean falsables. Ese es el modo más objetivo, racional y justo de distinguir entre quienes mienten y quienes dicen la verdad.

Ahora bien ¿nos atrevemos a falsar una teoría como la austriaca que nos pide que dilapidemos una institución sociopolítica (el banco central) que llevan en pie más de dos siglos, al menos en Inglaterra, para tener un capitalismo sin crisis?

Ese es el gran dilema que surge con la confrotación de las diferentes visiones de las ciencias sociales y cuya resolución no me parece trivial.

Caporal dijo...

Ahí está el quid. Acierta Hector1564. La teoría austríaca lleva a ese extremo de deslegitimación de toda autoridad política, por eso es errónea. Rothbard es el principal exponente, aunque no así Reisman. Siempre me llamó la atención de cómo un tío tan brillante se mezcla con esa gentuza del Mises institute, de hecho me da que no se llevan bien. La cuestión del Banco central es "central " en la controversia. Si no hay banco central... ¿podría haber autoridad política?, es decir... ¿podemos dejar que el sistema sea dual, sin árbitro, como predican los austríacos "de cepa" o no nos queda más remedio que reconocer la evidencia de que no ha habido nunca más progreso humano que desde que existen éstos, precisamente...

Caporal dijo...

Ahí está el quid. Acierta Hector1564. La teoría austríaca lleva a ese extremo de deslegitimación de toda autoridad política, por eso es errónea. Rothbard es el principal exponente, aunque no así Reisman. Siempre me llamó la atención de cómo un tío tan brillante se mezcla con esa gentuza del Mises institute, de hecho me da que no se llevan bien. La cuestión del Banco central es "central " en la controversia. Si no hay banco central... ¿podría haber autoridad política?, es decir... ¿podemos dejar que el sistema sea dual, sin árbitro, como predican los austríacos "de cepa" o no nos queda más remedio que reconocer la evidencia de que no ha habido nunca más progreso humano que desde que existen éstos, precisamente...

Anónimo dijo...

Bueno, en mi humilde opinión parece claro la gran expansión del crédito de estos últimos años ha sido la causante de la crisis.

Con tipos reales negativos costaba más caro no endeudarse. El apalancamiento de las compañías, sobre todo inmobiliarias, ha crecido de una forma desmesurada.
Al final, el desastre.

Otra cuestión es la mentalidad de los directivos de estas compañías. ¿Pensaban que los tipos iban a permanecer siempre así? ¿Creían que el dinero barato iba a afluir eternamente? ¿Por qué no fueron más precavidos?

En mi opinión, tanto en la mente de estos directivos, como en la de la gran mayoría de los analistas, prevalece una visión cortoplacista. La presión de elevar los beneficios mes a mes, conseguir todas las ventas posibles en el menor espacio de tiempo...

Bien, creo que todos estos directivos (y analistas) deberían irse a la puta calle y cambiar sus modelos, tanto de gestión, como de análisis de la economía en su conjunto. No lo harán. La mayor parte de ellos se irán con los bolsillos llenos y cuando arrecie otra crisis, harán lo mismo. Para más inri, los Gobiernos, como el de USA, están premiando a los manirrotos. Al revés que en la fábula, se están premiando a los cigarras.


No es por dar la razón a los anarquistas de mercado porque sí. Cuando la tienen la tienen, y cuando quieren practicar el canibalismo o situar el paraíso terrenal en Somalia, no.

No sé cuál es la solución. Intuyo que los bancos deben prestar créditos en función de sus activos, en ningún caso tomando los depósitos a la vista, ni realizar operaciones con un dinero que no es suyo. No sé si hay que eliminar el Banco Central o reformarlo. Lo que sí sé es que cada palo debe aguantar su vela y no deben cargarse las facturas de las malas inversiones en la cuenta general.

En suma, que a mi juicio, la crisis no es un fallo del capitalismo, sino más bien, del intervencionismo. La opinión general no es ésta y pienso que del mal análisis de las causas de la crisis vendrán malas soluciones (ya están viniendo, de hecho).

Publicar un comentario en la entrada

Los comentarios están moderados, pueden tardar en aparecer.