A mi juicio subyace en el Holocausto otra razón más profunda: la concepción científica de que el hombre es, en definitiva, un animal, con ciertos rasgos especiales pero ninguna relación con lo que suele llamarse divinidad. No se trata solo de la lucha por la vida o la selección natural: el hombre, según su interés, impone a los animales procesos artificiales de selección, y a tal fin elimina sin escrúpulos morales a los animales considerados perjudiciales o inferiores.Como ha apuntado un comentarista de este mismo blog, los efectos del "racionalismo" darwiniano son, en todo caso, devastadores para el racismo político y moral. Si algún contenido paradigmático tiene la "revolución naturalista" fundada por Darwin -en mi opinión al menos- es precisamente el cuestionamiento del esencialismo filosófico y el concepto clásico de "especie" que las teorías racistas han precisado desde Platón. Las especies darwinianas no son ideas eternas, sino poblaciones relativamente estables, y en consecuencia el concepto de "raza" no puede entenderse ya como una esencia biológica o moral. Todas las lecturas "darwinistas" del nazismo se basan sistemáticamente en una caracterización del evolucionismo (y de la teoría de la selección natural, en particular) centrada precisamente en lo que éste menos tenía de científico y más de epocal o circunstancial.
Pero es que históricamente la asociación entre racionalismo, darwinismo y antisemitismo es apenas remota, o cuando menos irrelevante en comparación con otros factores específicamente religiosos y políticos. John Wilkins publicó hace tiempo una instructiva relación de las influencias de la era racionalista cristiana en la judeofobia, desde el medioevo hasta la época moderna. Tal y como reconocía, en un testimonio demoledor, el cineasta Ingmar Bergman:
Casi toda nuestra educación estuvo basada en conceptos como pecado, confesión, castigo, perdón y misericordia, factores concretos en las relaciones entre padres e hijos, y con Dios. Había en ello una lógica interna que nosotros aceptábamos y creíamos comprender. Este hecho contribuyó posiblemente a nuestra pasiva aceptación del nazismo. Nunca habíamos oído hablar de libertad y no teníamos ni la más remota idea de a qué sabía. En un sistema jerárquico, todas las puertas están cerradas.Como será la cosa que hasta asociaciones judías han debido salir al paso públicamente contra esta frecuente instrumentalización y trivialización de los crímenes nazis, y del holocausto en especial, practicada por los ultraconservadores. Hoy mismo conocíamos que una universidad hebrea cancelaba una presunta "conferencia de reconciliación" promovida por "científicos turcos" ante el temor fundado de que el evento sirviera como propaganda paracientífica. Estos profesores israelitas simplemente han mostrado la actitud correcta que la comunidad científica debe seguir en estos temas: agitadores y falsificadores fuera de la academia.









16 comentarios:
El caso de Moa es puramente político. Está explicado hasta la saciedad en dos libros de Alberto Reig, el último, recién publicado, lleva por título "Revisionismo y democracia".
Saludos,
Diego
La información está intencionadamente sesgada pues todo el mundo sabe que el Rey y Zapatero, como Presidente del Gobierno, acudieron a la jornada inaugural de la Conferencia Mundial para el Diálogo entre Religiones.
Ésta no es sólo una alianza de conservadores religiosos, musulmanes y cristianos católicos.
Como ha explicado el Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación en nota de prensa,
El Ministro informó a Monseñor Tauran [Presidente del Consejo Pontificio para la Relaciones Interreligiosas] del progreso de la Alianza de Civilizaciones, iniciativa política y diplomática del SGONU y copatrocinada por España. El diálogo interreligioso es un elemento complementario de dicha iniciativa.
Buena respuesta a Moa, aunque de nuevo tengo que deplorar tu lucha en contra de la libertad de expresión y la defensa de la censura como única estrategia para luchar contra el DI y el creacionismo desde las universidades públicas, en lugar de favorecer también la lucha con palabras y hechos encima de la mesa.
Saludos.
La información está intencionadamente sesgada pues todo el mundo sabe que el Rey y Zapatero, como Presidente del Gobierno, acudieron...
Es verdad que no lo he mencionado pero la presencia del rey y Zapatero no anulan sino que refuerzan esa "alianza conservadora". Al fín y al cabo institución más próxima al antiguo régimen que la monarquía no hay, y Zapatero es un político prototípicamente conservador en materia religiosa, a pesar del bulllebulle de la oposición y de algunos sectores ultracatólicos que fomentan la especie de un ZP "laicista" e incluso "radical".
En fín, que al menos yo no puedo imaginarme nada más escrupulosamente conservador que esa "Alianza de civilizaciones" sugerida por Zapatero y realizada por el rey Abdula.
"Zapatero es un político prototípicamente conservador en materia religiosa"
Reconozco que aquí has sido original.
Tal vez pudieras explicarte.
Entiendo que esto no se puede ceñir tan sólo a la figura del Presidente, sino a todo su Gobierno.
No creo que sea preciso explicar eso. Más bien habría que explicar lo contrario, es decir, la supuesta política religiosa "progresista" o "laicista" del gobierno. Como ha explicado Irene Sánchez, otra blogger de Siracusa, el "laicismo" del gobierno se basa en 1) Alcanzar pactos con la Iglesia católica en primer lugar, y 2) Ampliar, en la medida de lo posible, los privilegios concedidos a la Iglesia a confesiones diferentes. No entro en si esta política es eficaz o no, o más o menos conveniente, pero lo que es evidente es que tiene un perfil marcadamente conservador que también se refleja en el diseño exterior, con la "Alianza" de civilizaciones realizada por Roma, Riad, y quizás Teherán.
Decepcionante.
Ahora lo "conservador" va a ser la alianza de religiones o bien ampliar privilegios a otras religiones.
Observo uno de esos suaves deslizamientos por la pendiente que lleva a la retórica posmodernista.
Donde tanto da blanco que negro, al fin y al cabo simples constructos de nuestra mente.
Desde luego entiendo que te resulte difícil de explicar. Demasiado original fue eso.
Pero puesto que no hay enmienda, ahí queda eso, como parte de tu bagage como analista de la actualidad.
Ahora lo "conservador" va a ser la alianza de religiones o bien ampliar privilegios a otras religiones.
¿Qué tiene de "progresista" una alianza del Vaticano y Riad, presidida por los reyes de Arabia y España, en donde se cuestiona constantemente la secularización y se promete combatir el "ateísmo"? ¿Qué tiene de "progresista" o de "laicista" ampliar los privilegios de la Iglesia católica a otras iglesias? Esto solo le parece "progre" al que se traga la papilla diaria de Libertad Digital y medios afines.
Lo del "deslizamiento posmoderno" es ya una salustiada de las gordas. Mira, Antonio, no me hagas perder más tiempo. Te lo dejo como derecho de réplica, pero yo hasta aquí he llegado.
Los moralistas religiosos cuentan con un argumento poderoso y difícil de rebatir. Las religiones son un ancla fuerte para los valores morales, mientras que el naturalismo y el racionalismo son débiles como base para la ética. No están tan equivocados si afirman que el ateismo lleva al relativismo moral.
Para una persona religiosa, los valores morales vienen del cielo y de los libros sagrados, así que no puede desprenderse de ellos fácilmente. Con tiempo y dificultad, jerarquía y fieles llegan a pulir y remozar algunas de sus creencias más retrógradas cuando la sociedad va por delante, pero eso no quita para que siga manteniéndose un núcleo duro de valores morales basados en su religión.
Para los ateos en cambio, la posible ética se edifica sobre arenas movedizas.
Todos los hombres y mujeres, ateos y religiosos, (o al menos la mayor parte) tenemos unos valores morales que son en buena parte heredados. Herencia genética y cultural. Pero esta herencia no es igual para todo el mundo.
En la práctica buena parte de la disposición para el egoísmo y el altruismo, si no la mayor parte de ella, viene ya de serie, impreso en los circuitos de nuestro hardware. Hay gente que nace siendo un buenazo, un pedazo de pan, y continúa así toda su vida, y otros que son unos auténticos cabrones, ya desde pequeños, aunque los eduquen en todo lo contrario. Un caso extremo serían los psicópatas, que no tienen porque ser enfermos, sino personas en cuyos circuitos está anulada cualquier preocupación por lo que le pase a sus semejantes.
La mayor parte de nosotros somos algo intermedio entre los dos extremos.
Yo diría que en la práctica la biología es el principal determinante de la conducta moral. La religión, la cultura, la filosofía, puede refinar la disposición biológica, pero me da la impresión de que no llegan a igualarla en influencia. Se notan más en nuestros pensamientos, en el modo en que vemos el mundo, a nosotros mismos y a los demás, que en nuestra acción. Y en nuestra conciencia.
Pero no siempre hay que hacerle caso a la conciencia, aunque de vez en cuando pique. Conocemos el bien y el mal, pero el pecado es más fuerte que nosotros. Volvemos a pecar una y otra vez. Nuestras creencias nos dan mala conciencia y buscaremos algo con qué rascarnos, como la confesión en el caso de los cristianos.
Para los ateos hay otros modos más seculares de penitencia. Si nos duele el hambre en el mundo después de ir a un restaurante caro, podemos dar un cheque a una ONG. No solucionará el problema, pero tal vez si alivie nuestra conciencia.
Soy por tanto escéptico en cuanto a que filosofía y religión tengan un efecto importante en nuestras acciones morales, pero eso no quita para valorar cuales son las bases morales intelectuales.
En el caso de la religión, los principios morales están basados en la fe y la tradición, así que están firmemente anclados. Eso no quita para que se puedan modificar. No sería de extrañar que en un futuro la jerarquía católica revise su doctrina respecto a los métodos anticonceptivos, el celibato sacerdotal, el acceso de las mujeres al sacerdocio e incluso el matrimonio homosexual, como ya lo han hecho otras confesiones cristianas y muchos fieles católicos en su conciencia.
Pero los cimientos son mucho más firmes que para racionalistas y naturalistas.
Desde un punto de vista racional tiene sentido intentar maximizar el propio bienestar. Eso puede incluir también el bienestar de los demás, dependiendo de nuestros circuitos morales. Si tenemos predisposición hacia el altruismo nos hará felices hacer felices a los demás, pero si no la tenemos, no nos importará un huevo el prójimo.
Vivimos en sociedad y eso puede implicar que en ocasiones es racional cooperar con los demás porque va en nuestro propio interés. Pero no siempre. Los individuos de una sociedad se enfrentan continuamente a juegos tipo “dilema del prisionero” en los que la ganancia es superior traicionando a los demás ¿Qué me impide matar y robar si lo puedo hacer sin riesgo y nadie me va a pillar?
Ninguna sociedad sobrevive si todos los individuos son amorales y van a la suya. La especie humana, como especie social, ha evolucionado creando a la vez circuitos morales y valores que se transmiten culturalmente, que estabilizan la sociedad. Así, no mato y robo porque mis genes y mis valores hacen que me disguste esa opción.
Evidentemente no basta solo con genes y valores. La sociedad debe castigar lo mejor que pueda a los desestabilizadores porque si no los comportamientos egoístas serían premiados por la selección natural.
Esto es a lo que nos ha llevado la evolución biológica y cultural, y el motivo por el que tenemos circuitos y valores morales. Si tengo una tendencia natural hacia el altruismo, no veo porque no voy a seguir esa tendencia. Seguramente hacer el “bien” y ser un buenazo me hará feliz.
Pero si por el contrario soy del tipo “cabrón”, puedo comportarme como tal y eso no me hará infeliz. Puede que ese comportamiento no sea el mejor para que nuestra sociedad funcione bien o nuestra especie sobreviva, pero ¿qué me importa? Yo a lo mío y el que venga detrás que arree. No voy a tirar piedras sobre mi propio tejado. Puedo cooperar si voy a sacar beneficio de ello, pero nada más. Tampoco voy a dejar que me pille la justicia. Pero por lo demás voy a ser el mayor cabrón amoral que haya sobre el planeta.
En definitiva, que a diferencia de la religión, la racionalidad no proporciona un ancla moral. El comportamiento moral, puede que sea beneficioso para la sociedad como grupo, pero no es beneficioso para mí como individuo.
Si mi tendencia natural es hacia el altruismo, será racional ser altruista porque eso me hará feliz. Pero si mi tendencia es hacia el egoísmo, lo más racional será ser un auténtico hijo de puta. Un hijo de puta listo al que no le pillen.
Perdona, no he sido yo quien dijo que fuera "progresista" sino tú quien lo calificó de "prototípicamente conservador".
Asunto por el cual yo no me lancé a atacarte sino que me limité a solicitar, correctamente, una explicación.
La cual no parece ya que vaya a producirse.
No había leido la advertencia de que es recomendable emplear el nombre real, envío otra vez el texto con mi nombre real
Asunto por el cual yo no me lancé a atacarte sino que me limité a solicitar, correctamente, una explicación.
Ya respondí a tu demanda de "explicaciones" solicitando que fueran los progresistas quienes intentaran "explicar" a su vez la "Alianza de civilizaciones" desde sus coordenadas. Es realmente bizarro, en efecto, que una política de pactos apoyada por la monarquía vaticana y saudita, y orientada a la lucha contra el ateísmo y la secularización, sea considerada por alguien como "progresista". La carga de la prueba está en el otro bando.
Por otra parte, cualquiera podría convenir en que una política religiosa prototípicamente conservadora es aquella que afianza -y no cuestiona- los privilegios de la Iglesia, incluso ampliándolos a otras iglesias. Y esto es exactamente lo que viene haciendo el gobierno. En fín, a otro con las papillas antizp.
Insisto en que no estás hablando conmigo, más bien lanzando acusaciones contra algún hombre de paja.
Yo nunca he empleado la palabra "progresista" (por ahora al menos).
Tenemos pues que, según tú, una actitud conciliadora con todas las religiones (en realidad bastaría con hablat de 2 religiones) es algo "prototípicamente conservador".
Vamos, de toda la vida.
Pues muy bien. No estoy en absoluto de acuerdo con eso pero ya ves que por ahora yo me estoy limitando a tratar de entenderte bien.
Queda aclarado.
Saludos cordiales.
Y un abrazo.
Felipe, si tu tendencia es ser un cabrón y eres religioso, serás un cabrón religioso que, además, va a tener la opción de arrepentirse antes de morir y hacer esto último totalmente convencido de que ha sido un santo.
Podemos hablar de base para la ética o podemos hablar de base para la falta de ética. El cabrón ateo no tiene el colchón de la Iglesia , uno de cuyos pilares básicos es la noción de arrepentimiento: voy a misa los domingos, me confieso y pongo el contador de cabrón a cero para la semana que viene.
Por contra, el cabrón ateo no tiene tan a mano las justificaciones o debe currarse más el "auto perdón", y es que todos intentamos justificarnos, inpendientemente de nuestras creencias. Puede ser que el ateo no tenga que justificarse ante Dios pero sí ante los demás o, lo más importante en mi opinión, ante la idea que uno tiene de sí mismo que raramente será la de "soy un auténtico cabrón".
He dicho. Saludos
Antonio, leo y releo lo que le dice a Eduardo y leo lo que le contesta Eduardo no comprendo qué es lo que no entiende usted...
«Tenemos pues que, según tú, una actitud conciliadora con todas las religiones (en realidad bastaría con hablat de 2 religiones) es algo "prototípicamente conservador".»
No, lo prototípicamente conservador es el impulso a la irracionalidad de la fe para ningunear la razón. Que se haga solo desde el altar o ayudado desde la mezquita es la guinda que lo corrobora. Es, por así decirlo, una Entente Conservadora de conveniencia.
A ver si así...
"Puede ser que el ateo no tenga que justificarse ante Dios pero sí ante los demás o, lo más importante en mi opinión, ante la idea que uno tiene de sí mismo que raramente será la de "soy un auténtico cabrón"."
Pues sí...la verdad es que me has recordado el fragmento de uno de los libros de Alatriste:
"Y si terribles son quienes dicen actuar en nombre de una autoridad, una jerarquía o una patria, mucho peores son quienes se estiman justificados por cualquier dios.
Puestos a elegir con quien habérselas a la hora, a veces insoslayable, de tratar con gente que hace el mal, preferí siempre a aquellos capaces de no acogerse más que a su propia responsabilidad"
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