Las explicaciones que se están dando abundan en la idea de que el aumento del nivel de consumo de China e India está produciendo el desfase energético y alimentario. Ese argumento expresa, por otra parte, que el concepto de calidad de vida instalado por el capitalismo es incompatible con los Derechos Humanos aplicados a los 6.300 millones de habitantes del planeta Tierra. El propio concepto del PIB como medidor universal de lo que llamamos crecimiento sostenido comienza a ser cuestionado y en algunos trabajos de prospectiva se plantea ya el concepto de Decrecimiento aplicado a determinadas variables en la producción de bienes y servicios.A buen seguro, semejante opinión de indudable inspiración malthusiana será despachada por muchos con los aires de grandeza y el convencimiento mesiánico habituales. Para los nuevos doctrinarios, Malthus es un falso profeta, y no hace falta añadir más. Pero es que sí hace falta.
Ahora leamos atentamente a Chris Dillow [los que entiendan que un verdadero caballero liberal no debe tener tratos con un marxista, ya pueden detenerse aquí]. Como es sabido, de acuerdo con Malthus los precios de los "medios del sustento humano" (la comida, y quizás hoy el petróleo) están sometidos a rendimientos decrecientes, mientras que los sueldos tienden a deprimirse a medida que aumenta la oferta de trabajo. Esta trágica relación "tiende constantemente a subyugar a las clases bajas de la sociedad, y a prevenir cualquier mejora de su condición". La descripción es adecuada en la época del Ensayo (1798), pues antes del siglo XIX las sociedades eran ortodoxamente "malthusianas"; los recursos no siempre crecían en proporción a la población y cada hombre o mujer dejaba como promedio dos hijos supervivientes. Entonces apareció el capitalismo industrial, la revolución tecnológica, demográfica y cultural que construyó el mundo moderno, completando el gran "salto hacia adelante" de la humanidad: de los cazadores-recolectores a los comerciantes-consumidores.
Es un hecho que los precios de los bienes básicos están progresando en el área de influencia occidental (Europa + EE.UU), mientras que la demanda de trabajo industrial aumenta masivamente sobre todo en China e India (un aumento paralelo, nunca está de más recordarlo, al fortalecimiento de su posición militar y geopolítica). Recuperando silenciosamente el análisis sobre el imperialismo de Lenin, Dillow sugiere que el aumento en los sueldos de la clase trabajadora occidental no se debió simplemente a la mejora bruta de la productividad, sino a la fuerza del movimiento sindical, la escasez de la mano de obra especializada y -al fín y al cabo, esto lo añado yo- al control geopolítico de los competidores. Pero a medida que estas ventajas adaptativas se debilitan, a medida que la oferta de trabajo especialista aumenta en el antiguo segundo y tercer mundo, a medida que nuevas potencias regionales afirman su influencia geopolítica: ¿qué ley histórica garantiza una tendencia benevolente a restaurar el equilibrio? Salvo una fe irracional en el mercado, correctamente diagnosticado como "fundamentalismo de mercado", en realidad nada nos asegura que el ingenio capitalista encuentre esta vez una nueva "revolución verde" contra los desafíos "malthusianos" del presente y del porvenir (la humanidad de los 9.000 millones hacia 2050). Y, por supuesto, tampoco podemos confiar en el maná político.
11 comentarios:
Uno de los insultos más habituales de la secta del AEIOU es precisamente llamarte Malthusiano si arguyes cualquier idea de posible involución económica o de los graves problemas que puede causar el Peak Oil. Te ponen de chupa de dómine porque sólo ellos son los verdaderos progresitas que creen en la capacidad del ser humano para arreglarlo todo.
Lástima que, a la hora del comer, no nos comportemos de forma muy distinta a las ratas o a las levaduras de una fermetación del vino: cuando el alimento(energía) se agota, o el medio se hace tóxico, la población desciende en picado, como ha ocurrido en otras ocasiones antes de que la población no dejase de crecer desde la Revolución Industrial. Y que no haya pasado desde hace trescientos años no quiere decir que no pueda volver a pasar. Es matemática básica, otra cosa es que haya algunos que crean en soluciones mágicas.
Parece que el maltusianismo es un tema recurrente . No conocía las declaraciones de Anguita, yo escribí más bien a raíz de algo que escuché en Onda Cero, en la Rosa de los Vientos, donde alguien dijo que la deforestación de Brasil se debe a la superpoblación...
Debo reconocer que no he entendido el artículo de Anguita. ¿Defiende una visión malthusiana, o la rechaza? ¿Se trata de una crítica al capitalismo o una crítica a sus camaradas por no haber adaptado el izquierdismo a la realidad capitalista?
Igual me he ofuscado, pero te juro que no sé qué pensar. :-)
No me queda muy claro si te diriges a los españoles, a los liberales, a los occidentales... o a los de iu! xd
Este post y el del retorno de la dresgacia me han gustado mucho. En relación con los mismos, y concretándolos, me atrevo a sugerirte que escribas sobre la dependencia energética de España y la energia nuclear, ahora que nuestros compañeros europeos se ponen las pilas con el tema.
Anguita se dirige claramente a los "camaradas" de IU.
Whitard, si lo hubieras publicado en tu lugar natural, me habría enterado...Yo los blogs de LI no los leo.
La izquierda nunca ha entendido a Darwin, ni tampoco el hecho de que tanto marxismo como capitalismo son dos versiones, dos sabores, de la llustración, que a su vez bebe de la idea de progreso del cristianismo, solo que el paraíso es posible aquí en la tierra.
Ni marxismo ni capitalismo sirven para entender el SXXI. Habría que exigir a todo intelectual o politólogo la comprensión de la teoría de la evolución y de las leyes de la termodinámica.
Y respecto a la energía nuclear, hay que mirarla con cierta perspectiva.
¿Cómo calificarían a una industria que tiene más de cincuenta años de historia, que nunca ha funcionado en régimen de mercado libre y que no ha solucionado los problemas de seguridad, proliferación, residuos, costos y combustible (para los reactores de ciclo cerrado?
Yo la calificaría de fracaso. A nivel mundial, consumimos más biomasa tradicional (leña y excrementos de animales) que energía nuclear.
Y lo que es peor: las reservas de materiales de fisión tampoco son para echar cohetes. Si nos ponemos a generar electricidad en plan salvaje para prescindir un poco del petróleo, tampoco nos va a durar demasiado.
No sólo eso: el coste de una central nuclear es astronómico, y se tardan años en ponerla a producir. Hay que tener las ideas muy claras antes de empezar a gastar a lo loco.
Sobre la fusión rentable y en frío, ojalá, pero hay razones para ser escéptico por lo menos de momento. Hace veinte años decían ya que "estaba a un tiro de piedra", y hoy siguen diciendo lo mismo.
Sobre lo de abandonar las posturas más carcas de las escuelas filosóficas, estoy completamente de acuerdo: las modernas ciencias humanas aportan datos que desbancan ideas y opiniones de los grandes pensadores que deben ser consideradas como lo que son, intentos honrados de comprender el mundo que deben entenderse como un paso más en nuestro objetivo de aprehender la realidad y a nosotros mismos, no como trincheras en las que parapetarse y disparar a todo lo que se mueva. El modelo desde luego es la ciencia: agradece sinceramente su labor a los científicos del pasado y los celebra, pero lo primero es lo primero, no santificar lo que tiene que dejar paso a paradigmas e ideas más potentes o acertadas.
En mi opinión existe un consenso básico acerca del modelo de crecimiento y de que este modelo permite alimentar (con bienes, servicios e ideas) a las generaciones presentes y futuras.
La natalidad esta básicamente controlada. Los frenos maltusianos se han mostrados con toda su virulencia: control de la natalidad en China y otros países asiáticos; y el SIDA en África.
Que el número de bienes crezca machaconamente año a año, no significa que:
a) la distribución sea perfecta, pues evidentemente en el sistema capitalista quien mas aporta, ya sea con capital o con trabajo, más recibe.
b) no se produzcan continuas subidas y bajadas de precios; pues los precios son la esencia del sistema ya que nos proporcionan la información adecuada.
Si sube el precio del petróleo y los alimentos, el mercado informa que hay que sustituir el petróleo y los alimentos encarecidos por otras fuentes de energía, otro tipo de alimentos. Además estas subidas suponen un estimulo para los agricultores del primer mundo, en general poco productivos, y para el cambio de la política agraria mundial y el posible libre comercio de alimentos.
c) no sigan subiendo los precios pues el ajuste de la oferta de petróleo y de alimentos (el incremento de la inversión) no verá sus frutos hasta dentro de dos años en el caso de los alimentos y de varios años más en el caso del petróleo (sin contar con la posibilidad del peak). Los precios dejarán de subir cuando la oferta se iguale con la demanda, es decir, cuando suban tanto los precios que las tierras fértiles del primer mundo reciban nuevos empresarios agrarios y ganaderos.
d) la productividad del trabajo poco o nada cualificado en el primer mundo crezca de tal forma que los salarios reales sigan creciendo. En otras palabras los trabajadores que no aportan nada singular al sistema verán como sus salarios reales caen, como lleva ocurriendo desde 1970 en USA y Europa Occidental.
Termino diciendo que asegurar que la ley que vincula productividad con salario real no es cierta, no esta demostrado a día de hoy, ya que si bien es cierto que no es el único factor que provoca incrementos en los salarios reales, sí es el más importante.
La población se controla, menos en los países musulmanes que anda desbocada. Su principal exportación es carne de cañón.
El sistema capitalista, funcionando mucho mejor que el socialismo, necesita continuos repuestos de materia humana. A falta de producción propia importamos mohamés. La sustitución poblacional obra contra la selección de los mejores y contra la propia especie occidental blanca. Desaparecen los lazos entre la población mayor (blanca) y la joven (oscura): una tragedia.
La globalización (capitalismo global) es el sistema que está permitiendo la igualación de condiciones de vida entre occidente y los países subidos al carro (moros, negros africanos y votantes socialista de iberoamérica están al margen). Las clases populares de occidente son las más perjudicadas y las que sufren la igualación salarial: decrecen inversamente proporcional a los países del carro.
Nuevo paradigma: más hijos (punto de equilirio), vida más ascética (menos consumismo), más filosofía o religión (a placer), más realismo (menos ecologetismo), desecho de la idea de progreso tal como está concebida actualmente (espiritualización del progreso) En definitiva más tradición, menos ilustración.
Anguita siempre se caracterizó por no ser tonto y hablar con claridad.
La "Ley del Salario" citada en el artículo NO ES DE MALTHUS, sino de Ricardo.
Es cierto que Ricardo "usó" la famosa teoría malthusiana, para establecer dicha "ley", pero no endosemos a Malthus semejante estupidez.
El paralelismo -como forma de justificar una conclusión- es un error típico de la lógica de un adolescente mental.
Voy a poneros un ejemplo: Algunos argentinos dicen: "Como nosotros derrotamos a España y España derrotó a Napoleón, ergo: nosotros derrotamos a Napoleón."
Un poco de cultura no os vendría mal, marxistas.
Yo aún diría más: "Malthusianos... y marxistas". Bueno, en verdad, "...y ricardianos", porque eso de "precios altos y sueldos bajos" lo parieron entre Malthus y Ricardo mediante su mutua influencia. En cualquier caso, la "ley de hierro de los salarios", antes que con Ricardo, se asocia sobretodo con el pesimismo marxista acerca de cualquier bondadad capitalista para con el proletario. Por ello, definitivamente, "Malthusianos ...y marxistas".
Así es; el tal Dillow no trata sino de amoldar la realidad a la teoría marxista cuando sugiere la escasez de cualificados como causa del alza de los salarios reales. Y es que este señor tiene un persistente problema: una vez más, una predicción de Marx resulta fallida. Porque, muy a pesar de la citada "ley de hierro", los obreros sí que han mejorado su calidad de vida durante el capitalismo.
Como el típico razonamiento marxista parte ya de una conclusión -el capitalismo es malo- que trata de demostrar durante su desarrollo, Dillow ha hecho lo propio preguntándose el motivo por el cual es posible que los trabajadores no tengan a día de hoy los mismos sueldos que hace doscientos años.
Según parece, la respuesta que ha encontrado le ha permitido reintepretar la historia y afirmar que, efectivamente, Marx tenía razón. Por supuesto, aunque ya sé que el lector no lo duda, se trata de una falacia, una más.
El error -extensible a toda la parroquia marxista- reside en considerar la demanda de trabajo como constante en el tiempo, de forma que cualquier incremento de la oferta tiende a depreciar los salarios. A (muy) corto plazo, esto es así, claro, pero desde luego que no se puede pretender hacer un análisis serio obviando que la demanda de trabajo crece continuamente en tanto así lo haga (hace) la inversión.
En fin, que los marxistas no deben ni concebir el crecimiento por incremento de recursos (humanos, en este caso).
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