Citoyen ha publicado una extensa respuesta al artículo de Isidoro Lamas, El imperio legítimo, titulada Por qué la izquierda no cree en el Imperio. No puedo escribir ahora una crítica exahustiva de este comentario, pero sí quiero centrar -brevemente- algunos puntos estratégicos de la discusión, tanto de orden metodológico como de contenido.
Metodología
Nuestro interlocutor "neoprogresista" emplea una metodología muy técnica y erudita, lo que no es en sí una deficiencia, si bien creo que adolece de un marco ideológico-crítico convincente y, sobre todo, de una perspectiva histórica demasiado profunda. Citoyen describe en general su postura como "neoprogresista", un sistema que atendería a dos características principales 1) Escepticismo respecto a las soluciones mágicas y 2) Sometimiento al test "la gente responde a incentivos".
Sobre el primer punto, aún en su extrema generalidad, nada hay que objetar. En cambio, el segundo está lejos de ser claro y distinto. "La gente responde a incentivos" es una máxima sin contenido, confusionista, puesto que no especifica nada sobre qué clase de incentivos son esos. En particular, cuando empleamos la metodología "neoclásica" pensamos en incentivos principalmente materiales y centrados en el individuo. Pero este paradigma está siendo puesto en entredicho seriamente. No parece ser el caso que las sociedades de personas respondan a incentivos materiales de modo exclusivo. Según Scott Atran, los incentivos materiales no sólo no alcanzan a resolver los conflictos, cuando están mediados por la economía de lo sagrado, sino que incluso los agravan. Esta objeción, por parte de economistas conductuales y científicos cognitivos de primer orden, afecta directamente al contenido de la discusión, puesto que no es difícil reconocer fronteras sagradas en buena parte de los conflictos típicamente geopolíticos.
Internacionalismo naïve
Como cuestión de principio, no deberíamos admitir que las categorías de la teoría política tienen la misma consistencia que otras categorías integradas en teorías científicas que han alcanzado altas cotas de consenso y formalización. Difícilmente encontraremos "leyes de la gravedad" en la teoría política.
Las mismas categorías que estamos empleando normalmente en esta discusión, "Imperio", "Hegemonía", "Multilateralismo" &c no son simples descripciones empíricas, sino términos que forman parte de teorías muy complejas y discutidas, en general atravesadas por intereses pragmáticos contradictorios. Dicho de modo muy sintético: las ideas políticas forman parte de las mismas luchas políticas que intentan describir, y en consecuencia toda teoría siempre corre el riesgo de ser cautiva en Siracusa.
Por ejemplo, el término "multilateralismo" no debe ser tomado como si se tratara de una categoría técnica-positiva más, igual que "masa" o "gravedad" puedan serlo dentro de la mecánica de Newton, sino, -al menos tomando como referencia a Robert Kagan-, como un término que reflejaría la ideología europeísta, según su posición de debilidad relativa frente al Imperio norteamericano.
Desde su neoprogresismo cree Citoyen que es posible rechazar tajantemente la visión "neocón", "hobbesiana" y "realista" sostenida supuestamente por Isidoro Lamas, dado que se trataría de ideas en "franca decadencia" y "trasnochadas". También califica como un "tic securitario" la máxima según la cual todo orden internacional descansa últimamente en la seguridad militar. Para intentar probar su afirmación, Citoyen recuerda que los EUA recurren de hecho a la llamada "comunidad internacional" para alcanzar sus objetivos. Con ello, Citoyen -desde su internacionalismo ingenuo- da por supuesto que existe una "comunidad internacional" a la cual recurren los estados hegemónicos, o imperios. Pero la "comunidad internacional", sencillamente, no existe más que como apariencia, como comunidad sobre el papel. Difícilmente puede hablarse de "unidad" y de "comunidad" en un Sistema Institucional Internacional que incluye, en el centro mismo de su arquitectura, un consejo de seguridad formado por los vencedores "hobbesianos" de la segunda guerra mundial.
Izquierda e Imperio
Después de varias páginas nutridas de referencias académicas e información erudita, Citoyen no responde a la pregunta titular: no sabemos en definitiva por qué la izquierda no cree en el imperio. De hecho, Citoyen no proporciona ninguna teoría sobre la izquierda (es significativo que la misma palabra, "izquierda", no aparezca citada ni una sola vez en el texto), dando por supuesto que una síntesis del "multilateralismo" y el internacionalismo naïve del SII ha de ser naturalmente asumida como una postura "izquierdista", sin mayores consideraciones, pese a que semejante multilateralidad incluya ángulos tan dudosamente izquierdistas como la alianza con las teocracias, o el nuevo racismo.
La historia, si no la razón pura de los ideólogos, cuestiona esta rápida consideración. Pues, ¿acaso la Francia napoleónica no actuó de un modo imperialista, sin perjuicio de que lo hiciera guiada por la izquierdista declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano? ¿Y es que la Unión Soviética, a pesar del antiimperialismo doctrinal de Lenin y la Komintern, no fué ella misma un Imperio socialista, como en cierto modo aspira a serlo China en la actualidad? Especulando un poco más, ¿no era acaso una posición "multilateralista" avant la lettre la preferida por la "derechista" Esparta, frente al Imperio ateniense?
5 comentarios:
Si, según la anotación del 6 de abril, define el Imperio político como 'la tendencia de los estados a extender su poder e influencia, sea de modo directo o indirecto, hacia sociedades políticas que se encuentran más allá de sus fronteras naturales' (la cursiva es mía), ¿cómo distinguimos el imperialismo del liderazgo ideológico?
Pongo un ejemplo, encontrado literalmente al azar: 'Hay que tomar en cuenta que la idea de exigir conocimientos básicos del idioma [en Alemania] fue copiada de Holanda.'
Ese es un caso manifiesto de influencia indirecta holandesa hacia una sociedad política más allá de sus fronteras naturales. Y no creo que sea una actuación imperial, o siquiera imperialista.
Quizás habría que acotar más claramente lo que significa 'imperio'.
Salud, y gracias por este excelente blog.
Eduardo, creo que malinterpretas mis argumentos. Vamos por partes:
Metodología
Es simplemente falso que me fije sólo en incentivos materiales. Fijados en el individuo (aunque admito la existencia de actores colectivos, por eso admito que hay Estados en el orden internacional), sí, materiales solamente claramente no. Sería una posición falsa; las funciones de utilidad incluyen muchos tipos de preferencias y por lo tanto hay muchas formas de incentivos (morales, sociales, materiales, etc...).
Lo que propongo es testar (perdon por el anglicismo) en que medida cada incentivo juega un papel más o menos importante. es lo que digo en este frase perdon por la autocita:
"Aunque estoy dispuesto a admitir que exista en la cultura política cierto sentido del mesianismo y de la responsabilidad histórica, lo que ha movido históricamente a todos los imperios del mundo no ha sido el mesianismo sino el autointerés. "
Sí, en el fondo creo que lo material acaba prevaleciendo, intuitivamente por razones evolutivas, y porque empíricamente es así: a la gente le importa más la sanidad que el mesianismo exterior, especialmente cuando no funciona.
Internacionalismo naive:
HOmbre de paja. En mi post no hay un gramo de teoría política, mi punto de vista es científico. Por supuesto que la ideología juega un papel y que la objetividad no existe (pero eso es casi posmodernismo!), pero estoy intentando llevar una discusión racional y no creo que esa sea una crítica válida.
Tu descripción de mi punto de vista es simplista y, efectivamente, me hace aparecer como un tipo naive adicto al flower power.
Yo no equiparo realismo, entorno hobbesiano e ideología neocon, por partes. El realismo (como teoría de RRII) tiene sus puntos fuertes y débiles y, como decía isidoro, ha sido fuertemente cuestionado en sus asunciones. Mi problema con el realismo es creer que las RRII son un juego de suma cero (lo del entorno hobbesiano) Y sus estatocentrismo indiferenciado (los estados tienen todos las mismas preferencias; la supervivencia) pero no me parece rechazable en bloque porque cuando esos presupuestos se cumplen (el estado es el actor principal, estamos en un conflicto de suma cero de caracter geopolítico) el realismo da soluciones razonable.
Los realista tienen un tic securitario porque creen qeu todo lo que ocurre en el mundo internacional tiene que ver con la lucha eterna por la supervivencia. Los intereses económicos, por ejemplo, están subordinados a los geopolíticos siempre (sin un análisis cualitativo o cuantitativo) y si existe cooperación es porque hay externalidad securitarias.
Bueno, esto no es así; los Estados no obedecen solo a incentivos de seguridad siempre, sino que su estructura de incentivos está determinada por el juego a dos niveles del que hablo (el entorno internacional y la estructura institucional interna). Esto deja un sitio a los valores y la "economía de lo sagrado" (ën la medida en que las estructuras institucionales de los EStados lo reflejen) que tanto te gusta, el realismo geopolítico no.
Pero mis razones para recusar el realismo no son ideológicas (o al menos, las razones ideológico-estéticas no me parecen suficientes para recusarlo aunque convengo contigo en que no se puede ser 100% objetivo) sino científicas: no aporta una buena descripción de la realidad, especialmente tras el 11S. Decía Kantor eso de que lo que diferencia al científico del ideólogo es que para el primero la teoría es un faro y nunca un límite. Ese es exactamente mi punto de vista.
En cuanto a la ideología neocon, como dice Isidoro, no es realista (la estructura de los Estados importa). Y sí, la creo claramente cuestionable, especialmente en su evolución actual. Pero a eso dedico el post.
La comunidad internacional existe, igual que existen los Estados, etc... No son individuos, ni actores totalmente unitarios, pero desde luego existe. Cuando hay interacciones entre actores (como los Estados) surgen (siempre!) instituciones espontáneas (normas sociales a raíz de la formación de expectativas) y en la medida en que existe interdependencia, existe un interés más o menos común.
Mi comunidad internacional no es un ente metafísico de caracter trascendental donde todo es solidaridad y fraternidad (eso no existe en ningún aspecto de la vida humana, según esa línea de razonamiento no habría comunidades, nunca); es solo el espacio en el qeu interactúan los Estados. Si no te gusta el término llámalo de otra forma, pero espero un refutación del argumetno.
El título:
La verdad es que el título lo puse a posteriori de haber escrito el artículo y no tenía segundas intenciones. Desde luego no pretendo ser descriptivo, sé que mi postura está a años luz de ser unánime en la izquierda ni desde luego es exclusiva de los izquierdistas (suscribo por otra parte, punto por punto, el último post de kantor que ha publicado en tribuna en lorem ipsum y no creo que se le pueda considerar de izquierdas).
Sí creo sin embargo que existe una defensa coherente y científica del multilateralismo y del sistema internacional frente a la hegemonía benevolente y que la izquierda debiera adoptarla especialmente en el ciclo post-guerra de iraq donde todo el mundo sabe que estas cosas no funcionan. Se trata en definitiva de rehabilitar argumentos antaño naive con un background científico. En eso consiste el neoprogresismo (me da un poco de vergüenza utilizar un término que he acuñado yo; empiezo a parece Giddens): revisar la ideología de izquierda aceptando las conclusiones (más o menos consensuadas) de las ciencias sociales.
No creo por lo tanto que tus críticas tengan calado, sobre todo porque creo que no me interpretas correctamente en lo que intento decir.
Es simplemente falso que me fije sólo en incentivos materiales. Fijados en el individuo (aunque admito la existencia de actores colectivos, por eso admito que hay Estados en el orden internacional), sí, materiales solamente claramente no.
Me parece bien que no te fijes únicamente en "incentivos materiales", sólo que habría que ser consciente del salto que esto supone con respecto al marco "clásico", así como del desbordamiento bastante explícito de la "metodología individualista", desde el momento en que se acepta la agencia colectiva y política como algo no enteramente reducible a intereses materiales y centrados en el individuo. No es la primera vez que te pongo el ejemplo de Atran y las fronteras sagradas de los conflictos.
En mi post no hay un gramo de teoría política, mi punto de vista es científico.
No estoy de acuerdo. No acepto que exista una "teoría política" neutral cuando empleamos términos que, como Imperio, Comunidad Internacional o Multilateralismo, dificilmente pueden segregarse del marco de los intereses y de la misma lucha política. El "axioma de Siracusa", por decirlo así.
La comunidad internacional existe, igual que existen los Estados, etc... No son individuos, ni actores totalmente unitarios, pero desde luego existe.
Tampoco lo acepto, y tampoco lo considero una afirmación "científica", sino ideológica. El SII no es una "comunidad internacional", ni existe políticamente del mismo modo en que existen los "estados". Para mí, el punto clave es que las instituciones internacionales no son "emergentes" con respecto al orden de los estados, sino que sólo pueden considerarse el reflejo institucional de la lucha de los mismos estados o imperios que la componen. Mi punto de vista es fuertemente reduccionista: no hay comunidad internacional. Un claro ejemplo es la propia configuración del consejo de seguridad de la ONU, formado por los vencedores "hobbesianos" de la segunda guerra mundial que, para colmo, detentan el derecho de veto.
En cuanto a la cuestión del título, efectivamente, deberías haber titulado "Por qué el neoprogresismo no cree en el Imperio", pero identificarlo sin más con la "izquierda" es demasiado arriesgado.
Mi objeción tenía tres partes:
1. No se distinguían entre los distintos géneros de izquierda.
2. No se distinguía entre el plano etic y emic de las teorías. Es decir, puede que los ideólogos de izquierdas "no crean" (emic) en el Imperio, pero pueden existir relaciones históricas (etic) objetivas entre el Imperio y los regímenes de izquierda.
3. En el mismo sentido, la afirmación carecía de perspectiva histórica. No explicaba por qué algunos régimenes de izquierdistas son o fueron imperialistas -y de paso, por qué hay derechistas que no lo son, ni lo fueron.
Pido perdón por el offtopic (que será breve). He encontrado esto sobre J.C. Maxwell y he pensado que le interesaría a Eduardo:
http://www.charlespetzold.com/etc/MaxwellMoleculesAndEvolution.html
C. Petzold es un "famosete" de mi profesión, y me ha sorprendido verlo en estas lides.
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