El blog Archipiélago Duda ha compendiado cuatro características definitorias de la "derecha" política actual, la derecha standard, que a mi entender pueden reducirse finalmente a estas tres: Liberalismo, Moral tradicional y Anti-izquierdismo (cultural y partidista). No cabe duda de que esta síntesis temática está gozando de una gran difusión en el conservadurismo popular de las democracias occidentales homologadas, incluyendo la española. Cosa bien distinta, sin embargo, sería analizar el rigor teórico del que pueden presumir sus impulsores, o incluso la capacidad efectiva de este fusionismo para alcanzar el objetivo práctico de desplazar al "progresismo" político dominante.Liberalismo
En primer lugar, es lamentable que la derecha standard casi nunca defina "liberalismo" o "sistema capitalista" más allá de los lugares comunes y la propaganda exclamativa: ¡Libertad!, ¡No al totalitarismo!. Parece darse por sobreentendido, por ejemplo, que "mercado" es idéntico a "capitalismo", y que éste es algo así como un sistema con derechos de propiedad bien definidos en la actualidad. Pero ésta asunción satisfecha no sólo es puesta en entredicho por los izquierdistas:
Las instituciones de la propiedad, tal como existen en el presente, están lejos de ser perfectas (...) No hay (...) razón para suponer que las formas particulares de propiedad que han sido asumidas en el mundo contemporáneo son finales. En los tiempos recientes se ha reconocido que los conceptos tradicionales sobre los derechos de propiedad son modificables, y que una buena parte de las combinaciones más efectivas aún no han sido descubiertas en todos los lugares.
- Hayek, The fatal conceit
Lo que quizás es más grave, al distinguir netamente entre "poder político" y "sistema capitalista", se consagra implícitamente una separación ficticia entre el desarrollo del estado y el de la economía de mercado, fuente de innumerables malentendidos en última instancia explotados por ideologías utopistas y tan poco "conservadoras" como el anarcocapitalismo. Y no estoy afirmando que la derecha standard asuma el anarcocapitalismo, sino que habitualmente resulta inhábil para criticarlo (el "complejo minarquista" del fusionismo).
Moral tradicional
De acuerdo con la derecha (hoy) standard, la "libertad" arraiga "allí donde se respetan los principios morales tradicionales, es decir, allí donde no es el Estado quien dictamina lo que está bien y lo que está mal". Esta afirmación tan tajante enfrenta, al menos, dos graves dificultades. En primer lugar, resulta muy arriesgada en cuanto afirmación histórica, sensible a las circunstancias locales, teniendo en cuenta las íntimas relaciones entre poder religioso y poder secular en el ámbito católico español -relaciones que las revoluciones liberales nunca han conseguido abolir del todo-, incluyendo tres siglos de inquisición y la histórica confesionalidad del estado. En segundo lugar, es una afirmación controvertida desde el punto de vista de la filosofía moral, al no empezar estableciendo una distancia crítica mucho mejor definida entre moralidad y tradición. Los "valores tradicionales" son, en cualquier caso, valores en evolución sometidos a fuertes presiones de cambio histórico. La esclavitud fué considerada un importante valor tradicional, como también lo fueron (e incluso como "valores bíblicos") el infanticidio, la persecución de los homosexuales, o de los apóstatas.
Antiizquierdismo cultural
Éste es quizás uno de los clichés más explotados (comercialmente incluso) por el derechismo standard, reflejo de la misma actitud empleada por los izquierdistas en sus "guerras culturales". El resultado es una absurda pero lucrativa "carrera armamentística" cerrando filas en torno a un conjunto de tópicos emotivos que dividen al público y los medios de comunicación en bloques supuestamente homogéneos y antagónicos. Además, esta táctica es especialmente peligrosa para la derecha política autoconsciente, pues corre el riesgo perpetuo de que la izquierda asocie sus posiciones con el Antiguo Régimen, la Reacción y toda una constelación de términos negativos que tienen una defensa muy difícil por más "batalla" que se libre (Francisco Umbral: "La derecha vive de evidencias: fincas, escudos, armas, liquidez, geografía, clima, sangre. Todo esto son valores catastrales, pero no ideas que hagan avanzar el mundo").
Antiizquierdismo partidista (Actualizado)
Otro aspecto muy importante del bipartidismo ideológico es que los impulsores del antiizquierdismo aseguran que el cierre de convicciones frente al "progresismo" representa la vía regia hacia la derrota política de los partidos de izquierda. Así se expresó hace poco Esperanza Aguirre, en un foro público: "No me resigno a que el Partido Popular no dé las batallas ideológicas y sea capaz de ganárselas a los socialistas". Aguirre pretende levantar, sin duda, el baularte de la derecha standard, y en esta toma de posición es preciso desviarse, hacia la derecha, del "centrismo": "No me resigno a que tengamos que parecernos al PSOE para aparentar un centrismo o una modernidad, que ya están en las bases de nuestras convicciones y nuestros principios políticos y no en los de ellos, como he señalado."
Algo notable con esta interpretación activista es que parece impermeable a los desagradables designios de la realidad, tanto pasados como presentes: desde la "eclosión liberal" el partido conservador ya ha sufrido dos grandes derrotas electorales que no sólo no han servido para moderar éste optimismo liberal, sino que han consolidado aún más la posición standard. Con frecuencia, los footsoldiers y agitadores culturales parecen ciegos a un conflicto de intereses: el que media entre la industria cultural y de comunicación, que busca fidelizar nuevos consumidores de ideología, y los partidos políticos, que de hecho necesitan muchos más votantes que fieles parroquianos.









15 comentarios:
Brillante réplica. Prometo respuesta. ; )
"En primer lugar, es lamentable que la derecha standard casi nunca defina "liberalismo" o "sistema capitalista" más allá de los lugares comunes y la propaganda exclamativa: ¡Libertad!, ¡No al totalitarismo!."
No es posible saber a quién te refieres con "derecha standard". Para alguien que se queja de indefinición de esa misma derecha, no está nada mal. O sea, no sabemos quién usa lugares comunes en la derecha, pero sí que los usas tú, y sin parar.
Has dicho en otro lugar que en vez de comentario dejabas un enlace a esta entrada. Precisamente en ese sitio no hacen otra cosa que dar puntos de vista sobre el ideario liberal. Por si fuera poco, la bitácora está alojada en redliberal.com donde hay debates sobre muchos aspectos concretos del ideario liberal.
Por ejemplo, a mi me parece muy concreto y bastante menos que un lugar común afirmar, y sustentar, que el estado intervencionista es un enemigo de la libertad, que se cobra muy caro en libertades cualquier cosa de las que controla supuestamente por el bien del ciudadano. Se pierde libertad y con ella la prosperidad. Eso en un asunto de ir "a la contra". En "ir a favor", no te faltarán ejemplos de propuestas: vuelta al patrón oro, homeschooling...
Y no, no dan como idéntico capitalismo a liberalismo. Por lo que he leído la cosa es la intervención estatal o falta de ella.
Para mi que hablas de unba mezcla de lo que dice Gallardón sobre sí mismo (y lo que representa en la derecha, para qué nos vamos a engañar) y lo que dice El País sobre la derecha. O sea, que te informes mejor.
Repito aquí un pequeño comentario que he dejado en Archipiélago Duda.
Acerca del punto (1).
Digamos que yo me considero defensor del "capitalismo de libre mercado" y que acepto que "la mayoría de la gente" me metería en el saco de la derecha.
Vale, ¿cómo justificar entonces que la "extrema derecha" deje de ser defensora del capitalismo de libre mercado en lugar de ser "ultra-liberales"?
Ejemplo hispano:
El ministro Arrese rechaza el capitalismo en 1945.
http://www.youtube.com/watch?v=E6VMM3nyMEs
Desde luego lo mismo podría decirse del fascismo italiano y el nazismo que, aunque sean ideologías que provienen de la izquierda, y son contrarias al libre mercado, son habitualmente adjudicadas a la derecha.
Sobre lo que dice Antonio, no pongo en duda que hay "derechas" antiliberales, lo que constato es que la versión standard de la derecha actual -importada del mundo anglosajón- quiere ser liberal.
a mi me parece muy concreto y bastante menos que un lugar común afirmar, y sustentar, que el estado intervencionista es un enemigo de la libertad, que se cobra muy caro en libertades cualquier cosa de las que controla supuestamente por el bien del ciudadano
Pues a mí este me parece, justamente, el ejemplo típico de indefinición, vaguedad y pereza intelectual que caracteriza a los liberales standard. Cualquiera que haga bascular su discurso entre extremos tan metafísicos como "Libertad" y "Estado intervencionista", por lo que a mí respecta, carece de crédito.
Para mí tiene mucho sentido hablar de 'intervencionismo del Estado' en la 'libertad de los individuos'. Y nada metafísica me parece la legislación que puede ordenarnos aspectos importantes de nuestras vidas.
En cambio, aunque pueda no estar del todo desprovisto de sentido, encuentro mucho menos útil la distinción izquierda-derecha, salvo para designar, trivialmente en el caso español, a determinados partidos políticos. Pero eso no es una definición de carácter universal, que se pueda aplicar claramente en base a un contenido ideológico. Decir, por ejemplo (si es que hay alguien que quiera definirlo así), que derecha EQUIVALE a PP (haga lo que haga, por mucho que cambie su programa) es algo bien pobre, aun cuando, de hecho, pueda ser tenida como una definición consistente.
En cambio una definición consistente pero más conceptual y menos arbitraria no la encuentro.
Dices Eduardo, "no pongo en duda que hay "derechas" antiliberales", para, a renglón seguido, hablar de una "derecha standard" dentro de la cual, al parecer, no tienen cabida esas otras derechas.
No. Yo quisiera saber, en primer lugar, cuál podría ser una definición de "derecha política" válida. Una definición que acoja un mínimo común a todas las "derechas" y de la cual se pueda extrapolar un sentido válido para "extrema derecha".
Me temo que no va a ser fácil encontrar tal definición. Tal vez sea una quimera porque, pienso, el concepto de "derecha" tiene una elevada componente irracional y emotiva.
Como sueles decir tú acerca del "cientifismo", normalmente no es más que un adjetivo arrojadizo, aunque tal vez no en grado tan extremo.
Otra cosa sería hablar de la etiqueta "conservador".
Me niego a reconocer un término de agitprop, como "Intervencionismo", como categoría científica. En la realidad económica no se puede decidir entre intervenir y no intervenir, sino entre intervenciones de distinto grado y género. Tampoco acepto "libertad" como categoría definida. No contéis conmigo. Y ésto es algo que, a nada que uno rasque, reconocen hasta los ideólogos liberales más feroces. Recuerdo haber leído este mismo argumento en el famoso libro de Seldon (ideólogo thatcherista) sobre capitalismo.
A propósito, el artículo de Pinker me parece sensacional y creo que apunta en alguna parte en la misma dirección que yo cuando dice, hablando de Bush:
I suspect it is futile to find a common ideology underlying the president's coalition of Christian fundamentalists, cultural conservatives, foreign interventionists, and economic libertarians, just as it would be to find the common denominator of the two Georges--McGovern and Wallace--in the Democratic Party of the 1960s and early 1970s.
Sobre la distinción entre derechos positivos y negativos también hice una pequeña mención en una ocasión en otra parte
http://radikaleslibres.blogspot.com/2007/10/la-otra-educacin-para-la-ciudadana.html
Por supuesto puedes negarte a lo que quieras.
Yo no he hablado de intervencionismo a secas, sino de "intervencionismo de Estado", vía legislación, se entiende.
Si el Estado, por poner un ejemplo práctico, me obliga a rotular mi comercio en un determinado idioma, eso me parece abusivo.
No hay nada metafísico.
Por supuesto mucho habría que hablar también sobre los impuestos y si debe o no haber límites a ello.
Se pueden discutir las leyes equivocadas sin necesidad de hablar de "intervencionismo" general o, por lo menos, sin abusar tanto del término.
No lo compro.
>En la realidad económica no se puede decidir entre intervenir y no intervenir, sino entre intervenciones de distinto grado y género.
Dejando de lado por ahora el género, ¿tienes por ventura alguna preferencia sistemática en cuanto al grado de intervención deseable?
No no. Vamos a ver. Es justo al revés.
Soy yo el que se queja del abuso del Estado.
Otros no se quejan y hasta diría que no tiene sentido que se quejen pues han votado por ello.
Por ejemplo, si yo no puedo llevar a mi hijo a ningún colegio en el que le enseñen las materias en español, me voy a quejar. Y si alguien me dice que estoy "abusando" en algún sentido, como insinuando que es capricho por mi parte quejarme tanto, pues... qué le voy a hacer!
Bueno, echarme para atrás para que no se me tilde de abusivo, no, desde luego.
¿tienes por ventura alguna preferencia sistemática en cuanto al grado de intervención deseable?
No, no soy político ni economista. Pero desconfío de las soluciones mágicas, sean del tipo que sean. Por eso desconfío abiertamente de Esperanza Aguirre.
Nadie lo pregunta así que lo preguntaré yo: ¿quién es ese bombón?
Bueno, en cuanto a la Aguirre, habría que separar su gestión como presidenta de la comunidad de la campaña -a la que contribuye ella misma- que pretende presentarla como la gran "esperanza blanca" del liberalismo.
Como madrileño, la percepción de que la primera está siendo buena o incluso brillante me parece en general acertada. Pero no habría que olvidar hasta qué punto esta gestión reposa en la amplicación de infraestructuras y dotaciones, e incluye guiños a minorías, a políticas "sociales", etc. O sea, de "mesías" liberal, nada. Gracias a Dios. Para hacer el friki ya está Ron Paul.
"ampliación", claro.
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