Esto escribía Christopher Hitchens:
La especie humana es una especie animal sin mucha variación, y es ocioso y fútil imaginar que un viaje al Tíbet, por ejemplo, descubrirá una armonía totalmente diferente con la naturaleza o la eternidad. El Dalai Lama, por ejemplo, resulta entera y fácilmente reconocible para cualquier partidario de la secularidad. Exactamente igual que un principito medieval, no sólo reivindica que el Tíbet debe ser independiente de la hegemonía china –una exigencia “perfectamente buena”, si puedo escribirla en el lenguaje de la calle- sino que él mismo es un rey hereditario designado por el mismo cielo. ¡Qué conveniente! Las sectas disidentes de su fe son perseguidas; su gobierno de un solo hombre sobre un enclave en la India es absoluto; lanza absurdas declaraciones sobre sexo y dieta y, cuando viaja para recaudar fondos en Hollywood, designa como sagrados a donantes importantes del tipo de Steven Segal y Richard Gere. (De hecho, incluso Richard Gere sintió el impulso de quejarse un poco cuando Segal fue investido como tulku, o persona de gran instrucción. Debe molestar que superen tu puja en una subasta tan espiritual.) Estoy dispuesto a admitir que el corriente “Dalai” o lama supremo es un hombre de cierto encanto y presencia, al igual que estoy dispuesto a admitir que la actual reina de Inglaterra es una persona de mayor integridad que la mayoría de sus predecesores, pero esto no invalida la crítica de la monarquía hereditaria, y los primeros visitantes extranjeros en el Tibet se quedaron verdaderamente horrorizados ante la dominación feudal y los repugnantes castigos que mantenían a la población condenada a la servidumbre perpetua de una parasitaria elite monástica.
ACTUALIZACIÓN. Les ha picado, y responden con más agitación y propaganda de la chusca. El comentario que mejor resume el estado de la cuestión es este de Martha Colmenares:
Te juro que no había leído algo tan descabellado como esto de la “teocracia tibetana”.Cuando uno pretende formarse una opinión basada exclusivamente en la propaganda, es normal que no haya leído nada sobre la verdadera historia de Tibet.
ACTUALIZACIÓN II. Mientras los teoliberales y blandos progresistas sucumben al mito del budista pacífico, así informan de los disturbios en China Daily:
Rioters began gathering around 2 pm around the Ramogia Monastery, and set fire to shops along two main streets in the capital, and around Jokhang Temple, Ramogia Monastery and Chomsigkang Market. At least five blazing spots were reported and dense smoke was seen blanketing the area.
A number of shops, banks and hotels were burnt, causing blackouts and interruption of communications in some areas. Shops close to the Jokhang Temple and Ramogia Monastery were shut down.
A Tibetan government official told Xinhua that there had been enough evidence to prove that the sabotage in Lhasa was "organized, premeditated and masterminded" by the Dalai clique.
ACTUALIZACIÓN III. No es toda la historia, pero es parte de ella. Este video muestra algunas de la protestas "pacíficas" en Lhasa. Incluyendo a algunos monjes participando activamente en el vandalismo colectivo.









11 comentarios:
Das en el clavo, Eduardo, y no pierdas de vista que esta paradoja es generalizada: en toda Asia y Latinoamérica encontramos la contradicción de que las comunidades indígenas o previas a la colonización (caucásica, china o de otra etnia mayoritaria y/o con mayor poder militar) son presentadas -generalmente por medios occidentales- como vivos ejemplos de pluralismo y tolerancia. Es evidente que esta imagen sólo puede construirse porque el poder "oficial" que las "sojuzga" es genocida, dictatorial o abusivo, pero ello no puede ocultar que en la mayor parte de ellas sus líderes se amparan en las costumbres ancestrales y las imponen a machamartillo para acabar con toda disidencia cultural. Véase qué gran fiasco es la filosofía indigenista, que pone de manifiesto los supuestos valores igualitarios y de armonía con la naturaleza de las comunidades "originarias"; esta charlatanería casi siempre oculta unas costumbres crueles, reaccionarias y nefastas para la suerte de mujeres y niños, aunque ha servido para que sedicientes subcomandantes o líderes mineros se ganen el respeto de cientos de miles de estudiantes antisistema ociosos, lejanos y siempre deseosos de colgar el poster de un nuevo "ché" en su habitación.
Europa tampoco se libra de esta contradicción y, así, no se ha aireado lo suficiente que el germen del actual gobierno "democrático" de Kosovo es una guerrilla terrorista y narcotraficante que acabó con cientos de sus propios disidentes en nombre de la liberación de la patria albanesa. Lo mismo se puede decir de los combatientes del Kurdistán.
Cuando menos, yo constato dos cosas. En primer lugar, masacres y genocidios siempre contribuyen a lavar la cara de las víctimas, por mucho que entre ellas haya ejemplos de lo mismo. Es una cuestión de escala. En segundo lugar, los medios de comunicación de masas no están preparados (no desean, no es rentables, etc.) para presentar su información sobre los conflictos internacionales de tal forma que, a consecuencia de mostrar toda su complejidad, eliminen la posibilidad de que el receptor de la información pueda "establecer" quién es el malo y quién el bueno. Así, lo que habitualmente se nos da es "desinformación", no intencionadamente sino como resultado de esta imposibilidad o falta de voluntad de presentar la complejidad y la paradoja.
Con todo esto no pretendo decir que haya que aceptar situaciones de hecho como la políticas de asimilación y genocidio encubierto que practican las dictaduras por doquier (tanto en el Tibet como en cualquier otro lugar de los mencionados). Por otro lado, no soy enteramente pesimista y no creo que debamos resignarnos a elegir entre los comportamientos autoritarios de la mayoría o los de la minoría. Lo que creo es que si la comunidad originaria hace de la democracia y de los derechos humanos su bandera anti-opresión, si esa "liberación" llega algún día, entonces en cierta manera se verán obligados a introducir tales cosas en el subsiguiente arreglo institucional; y en mayor medida cuanto más lo hayan publicitado, porque se verán sometidos tanto a la vigilancia internacional (condicionante externo) como a la presión de los miembros de su propia comunidad, socializados (clandestinamente) en esos valores "liberales" (condicionante externo).
Lo malo es que cuando el conflicto está (supuestamente) resuelto, los medios de comunicación recogen sus cámaras y se van a "cubrir" el siguiente y, en ocasiones, a la nueva élite le es tan fácil revertir la situación...
En el caso de la idolatría occidental por el lama chiflado yo creo que pueden identificarse varias causas. Una de ellas, como tú mismo has sugerido, es la "filosofía indigenista" y tercermundista que hereda el anticolonialismo de la conferencia de Bandung. Otra es la fascinación chorra que suele despertar históricamente lo oriental en la burguesía del primer mundo. Y una tercera, y quizás más importante, es la propaganda antichina norteamericana, que se filtra naturalmente en los medios que en España gustan llamarse "liberales". En este sentido, mi reproche no va dirigido tanto contra el "imperialismo" de los EE UU, que hace bien en defender sus intereses, cuanto contra la acrítica mansurronería con la que los "liberales" se tragan estas piezas de propaganda.
Qué decir... Las tres causas que citas son ciertas. ¿Te has fijado en que una consecuencia de la fascinación burguesa por lo oriental es la absoluta tolerancia que mostramos hacia el budismo? En nuestro coco mezclamos el Siddharta de Hesse, con el yoga, este lama tan simpático, el glamour de los actores de Hollywood y los bailoteos urbanos de los hare-krisnas para concluir que el budismo es la "única" religión de paz. Y una mierda. Si lees un poco sobre el budismo ves lo profundamente reaccionario que es como código ético y la influencia que tienen ciertas versiones en la legitimación de dictaduras en el Sudeste Asiático. Yo he visto con mis propios ojos en Tailandia castigos crueles a monjes que habían violado un precepto menor tal como la prohibición de pisar un bar o mirar a unas chicas en la calle. Y estoy hablando de una región -el Sudeste- en la que TODAS las familias envían a sus hijos a un monasterio budista durante unos años de formación (con lo que los monjes jóvenes no son allí como nuestros "seminaristas" sino como los antiguos reclutas de la mili).
Y lo de la mansurronería, tan cierto también, es algo necesario para mantener la cordura si se elige el camino de "my people, right or wrong". Además el "estás conmigo o estás contra mí" es algo muy propio de este país de trincheras tan poco amante del matiz y el ejercicio intelectual.
¿Eduardo liberales sólo? Esa visión está extendida en toda Europa da igual el color político al que se pertenezca, la izquierda socialdemócrata también se lo traga todito todo.
No, claro que no solo. Entre Paco Beltrán y yo ya hemos identificado aquí al menos tres fuentes de la "lamofilia", y sólo una es específicamente "liberal". Es que la izquierda es tan vulnerable a las bobadas, y a la tiranía, como la derecha.
Cuando dices "la propaganda de los teócratas tibetanos", quieres decir que no existe represión alguna por parte de China?
Los dos muertos no son reales?
No es posible criticar la represión china, si existe, sin tener que ser tomado por un defensor de la teocracia tibetana?
"Es que la izquierda es tan vulnerable a las bobadas, y a la tiranía, como la derecha"
No. Las bobadas son propiamente de la izquierda realmente existente (la que hay, no la teórica: zapaterismo, ERC, IU): multiculturalismo, feminismo, indigenismo, islamofilia, cristofobia, neomarxismo, homofilia, endofobia antioccidental, etc: en lo que quedó después de la caída del socialismo real.
A la derecha liberal se le puede criticar por dos vías:
1. Hipocresía: aprovechar la ocasión sin tener en cuenta el ideario propio. Táctica política equivocada a mi entender.
2. No estar debidamente vacunada contra el "progresismo realmente existente". Predominio de las ideas izquierdista en el común de la población y entre gran parte de la derecha. Sustitución de la base ideológica propia por la izquierdista.
Aquí se mezclan alegremente los enfoques moralistas y los políticos. Es evidente que es compatible defender la teocracia con denunciar, aunque de forma oportunista y dirigida, la vulneración de los "derechos humanos".
Lo más normal es que el Dalai y los suyos hayan aprovechado el momento para armar un alboroto que con toda seguridad la mayoría de los medios occidentales, Human Righs Watch incluídos, utilizarán en contra de China.
Pues no está de más recordar que el responsable de los alborotos es el heredero de una tradición teócratica que gobernaba los asuntos temporales de Tibet sumiendo a la región en una edad media perpetua. Mientras los lamas gobernaban, en Tibet no había ruedas por prohibición ritual (los mandalas sagrados no podían rodar por el suelo) y pesaban prohibiciones dietéticas absurdas sobre la carne que habrían provocado la inanición del pueblo, de haberlas asumido. En la actualidad, el lama sigue sin tenerle demasiada simpatía al progreso, pues hace poco se mostró contrario a que nuevos ferrocariles unieran el Tibet con China. Más o menos, como ETA.
Entre otras cosas, por eso resulta tan estomagante que se defienda la agitación teocrática en nombre del liberalismo y la democracia.
Muy interesante el tema de la teocracia. Estoy con Eduardo.
Ahora no sabemos si Macbeth llegará algún día a señalar a sus asesinos a sueldo. Si llegará a hablarnos de la superioridad moral de su violencia, del orgullo de sus cadáveres, si nos mostrará las manos ensangrentadas de los amigos o preferirá mirar para otro lado y habladnos de los desmanes de los enemigos, estos sí de verdad terribles.
Me temo que será difícil (alguna posdata tal vez, algún día). Su misión en la vida es ser martillo de herejes, neocons los llaman ahora.
Actualiza y levanta más alto los estandartes, orgulloso de su triunfo, de su superioridad.
Continuaremos narrando las aventuras de este valiente caballero.
Hagan una visita a red liberal ahora mismo: elentir, desde el exilio y toda la tropa. Esta gente no entiende nada y ya van a toda hostia y sin freno. Cada vez me recuerdan más a los proletarios y viejas que se agolpan en las puertas de los juzgados a abuchear al criminal cuando sale.
...a los proletarios y viejas que se agolpan en las puertas de los juzgados a abuchear al criminal cuando sale.
Una imagen bastante adecuada y descriptiva.
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