El liberalismo tradicional es una utopía irrealizable que se basa en doctrinas falsas. El capitalismo libertario, de propiedad privada o anarquía de propiedad privada es la única opción compatible con la naturaleza humana.- Jesús Huerta de Soto
Los apuntes que nos proporciona María Blanco en su bitácora son, por lo demás, excelentes como sumario de la posición anarcocapitalista, en su fase de mayor evaporización posible de la realidad sólida (en cuanto "liberalismo metafísico" o acaso "liberalismo gaseoso"). Hace un tiempo el profesor Gustavo Bueno definía la filosofía espritualista como aquella en que predominaba la "preferencia por el estado gaseoso de los cuerpos". Difícilmente encontraremos un ejemplo tan admirablemente sintético de semejante actitud en otro lugar.
Huerta de Soto empieza por tachar de "liberalismo utópico" el único liberalismo realmente exitente: el clásico. A continuación pasa a considerar "científico" el único liberalismo que no ha tenido nunca lugar, es decir, precisamente el liberalismo utópico: el anarcocapitalismo.
Pero tan importante como este birlibirloque académico es el iusnaturalismo imaginario que le sirve de base. Pues, en efecto, si el anarcocapitalismo es el único sistema "compatible con la naturaleza humana", ¿Por qué entonces han evolucionado formas de gobierno entre los hombres? ¿Por qué no se ha seleccionado ya la justicia liberal pura? En este sentido, declarar "antinatural" el estado, desde el punto de vista de la evolución cultural, sería casi tanto como declarar aparente la evolución del neocortex entre los homo sapiens. Los anarcocapitalistas quizás preferirían considerar el sistema de gobierno un mero "cambio" o "transformación" acaecida en la historia de la humanidad, aunque no una genuina "evolución" compatible con la sociedad verdaderamente "natural". El "estado", según esto, se asemejaría más a un síndrome cultural pasajero (algo así como la "viruela de la historia económica") que a un rasgo auténticamente evolutivo. Como debería ser sabido, la evolución se distingue del cambio por su carácter de relativa irreversibilidad: los rasgos de la evolución quedan normalmente incorporados a la definición de la especie, mientras que los cambios y transformaciones son considerados sólo a título de accidentes.
Todo el esfuerzo argumental anarcoliberal -si pretende ajustarse al gradualismo histórico- debería ir dirigido, en consecuencia, a probar esta tesis: el estado no es realmente una "evolución" cultural humana, sino un cambio episódico y reversible.
El problema es que a esta sociedad natural capitalista y sin estado le ocurre lo mismo que al buen salvaje de Rousseau, o incluso que al estado de guerra común entre los salvajes imaginada por Hobbes, por no mencionar el caso de una sociedad mundial socialista vaticinada también por la dialéctica (marxista): son todos estados de cosas que nunca han tenido lugar. Son, en definitiva, pronósticos progresistas sobre un futuro previsto como más o menos inevitable.
En línea con esta preferencia por las ideas "gaseosas", despegadas de los cuerpos históricos, se encuentra también la tesis sobre la escalada al "estatismo". Una idea igualmente evaporada si tomamos en cuenta que no todos los gobiernos desembocan de hecho en el "totalitarismo", a pesar de que en el contexto liberal suele citarse Road to serfdom como argumento de autoridad. Kantor, sobre la "sociedad corporativa", escribía: "El poder absoluto nunca llega a consolidarse, y el juego de suma negativa de la sociedad corporativa no desemboca en el GULAG. Es su única ventaja, pero no es pequeña." Por desgracia, el mismo Kantor caía en una cierta trampa anarquista al designar como "totalitarias", si bien "inconsistentemente" tales, a las únicas democracias liberales realmente existentes.
Al igual que otras corrientes de izquierda "indefinida", el anarcocapitalismo da por buena una visión utópica y progresista del orden social sustentada en la perfectibilidad humana. Como explicaba Larry Arnhart (contra Rothbard), el estudio comparado del ser humano con otras especies de primates muestra que en cada comunidad siempre existirá un pequeño grupo de individuos dispuestos a instaurar un dominio despótico sobre el resto si estas aspiraciones "naturales" no son de algún modo rectificadas y compensadas por las ambiciones de los demás individuos. La escalada al dominio de uno solo no es, por tanto, un rasgo específico del "estatismo", sino una característica genéricamente antropoidea. De ahí la necesidad del gobierno limitado como principio fundamental en una ciencia política darwiniana que, además, pretenda mantener una relación más próxima a los "cuerpos" históricos. Una propuesta que no le andaría lejos a la idea del mismo Hayek, al distinguir el "falso" del "verdadero" individualismo que sí reconoce la necesidad conjunta de propiedad privada, libertad de opinión y un gobierno limitado acorde con la imperfectibilidad de la naturaleza humana.
13 comentarios:
Mira, he leído el post de Godiva y pensaba comentar algo allí o en mi blog, pero es que directamente se me ha caído el alma a los pies. Si han llegado a tal nivel de escolasticismo y de fantasía, si están remedando hasta tal punto los errores del marxismo, y no se dan cuenta, no sé qué esperanza queda.
Yo he tenido una sensación similar al leerlo, o peor. Al final habrá que clasificar está clase de réplica al ancapismo en una categoría común con los platillos volantes, las teleplastias y la magufería en general. Con la diferencia de que aquí la pseudociencia se predica desde la universidad.
El "mimetismo" al que juegan con las actitudes y rotundidades marxistas empieza a dar vergüenza ajena. Lo peor es cuando juegan a ser el sumun del criterio tachando a sus críticos de charlatanes o falsos profetas. ¡Tiene narices!
No dejes que minen tu moral, J.
Yo lo que no entiendo es qué pretende esta gente. Seguro que en sus cátedras se lo pasan estupendamente filosofando sobre estas chorradas, pero a la hora de mejorar el mundo en el que vivimos no sirven para nada.
¿Y qué decís del post de Valín en el que habla de la conexión liberal-marxista?
El "mimetismo" al que juegan con las actitudes y rotundidades marxistas
Sí, los patrones ideológicos son marxistas (o marxianos: marxismo popular). Lo de "liberalismo utópico vs. liberalismo científico", o es una enorme burla (y un grupo de cabrones se está quedando con todos nosotros), o es que se les ha atascado Das Kapital camino del yeyuno. Si a eso le sumas "El Manifiesto de las Clases Medias", de un capichuelo del grupo Intereconomía, fabricantes de Agua Bendita del Jordán... el paisaje intelectual es lamentable.
Yo lo que no entiendo es qué pretende esta gente.
Ya lo he dicho, pero nadie me hace caso: el anarquismo, si pone bombas, es una forma de descargar tetosterona y adrenalina. Si no pone bomba, entonces funciona como un club de ligues: es una forma de mostrar posturitas de macho sin complicarse excesivamente con el maderamen. ¿Para qué romperse los cuernos cuando basta con una enérgica danza de cortejo?
Pero lo importante, más que la inherente excentricidad, es quién los anima, defiende y paga sus facturas. Y confieso mi paranoia al respecto...
Si a eso le sumas "El Manifiesto de las Clases Medias", de un capichuelo del grupo Intereconomía, fabricantes de Agua Bendita del Jordán... el paisaje intelectual es lamentable.
Comentado en:Freelance corner
En esta ocasión, digo que me complace y me complace doblemente porque el invitado, sin desmerecer a ninguno de los que han pasado y han de pasar por los programas del ciclo, es de verdadero lujo. Se trata del Padre José Luis Alonso (O.P.), Doctor en Filosofía y Teología por la Universidad de Letrán y profesor de dichas materias en la Universidad Católica de Puerto Rico. Por estas cosas de la vida, además, el Padre José Luis es mi tío, hermano de mi padre (q.e.p.d.).
Y, atención. La información se acompaña con una foto de Habermas, el socialdemócrata, escuchando genuflexamente a Ratzinger. Y es que cuando se topa con la Iglesia, todo socialista el bueno...
(Todo socialista es bueno)
:) Jua, jua... estos se pasaron por Pamplona, se confundieron de chiringuito y bebieron por error pis de toro hormonado y con antibióticos...
Por estas cosas de la vida, además, el Padre José Luis es mi tío, hermano de mi padre (q.e.p.d.)
¿Entrará este comportamiento dentro del concepto de "nepotismo inverso", o es sólo tontería y autobombo?
Como otros conservadores( es un poco triste que lo seas siendo tan joven), tiendes a aludir a la "imperfectibilidad de la naturaleza humana", en contra supuestamente de la izquierda, que supone siempre que existirá una sociedad perfecta, y del "mito del progreso".
Todo eso a pesar de que no dudas en presentar encuestas, en tus combates con Pío Moa, que establecen el mayor grado de bienestar y de progreso de ciertas sociedades más secularizadas que de otras que no lo son.
Veamos. Yo puedo estar de acuerdo en negar la "ley del progreso", que era una idea teleológica del siglo XIX que afirmaba que la historia conducía siempre a estados superiores. Marx, cuando "establece" la inevitabilidad de la llegada del Socialismo, no predica ni sermonea, porque considera que cualquier cambio histórico es a mejor. A mi juicio, tal "optimismo cósmico", como afirma Russell, no puede ser probado.
Sigo
Eso es muy distinto de negar que exista progreso como tal. Es, obviamente, distinto asumir que todos los hechos históricos conducen determinísticamenta a estados cada vez más perfeccionados que afirmar que sí existen cambios que son progresos.
La eliminación de la esclavitud sería por ejemplo un progreso, es decir, un cambio de una situación A a una situación B donde B es demostrablemente preferible y mejor a A.
Sobre la imperfectabilidad de la naturaleza humana, es evidente que hay ciertos aspectos biológicos y fisiológicos que no cambian excepto en el largo proceso de evolución por selección natural. Es curioso que un darwinista, por otra parte, dude de que a la larga esa evolución puede conducir a progresos determinados. También la tecnología y los avances genéticos pueden mejorar la naturaleza humana, a pesar de los muchos tapujos religiosos que existen al respecto. Existe toda una corriente transhumanista que defiende la modificación tecnológica y biogenética de la actual naturaleza humana
sigo
Ciertos conocimientos y aspectos culturales pueden cambiar radicalmente lo que es el ser humano a pesar de que su naturaleza biológica no cambie. Imagínate lo que debió suponer la invención del lenguaje, por ejemplo, dudo mucho de que los hombres pre-lingüísticos, a pesar de su misma naturaleza, puedan considerarse el mismo tipo de ser que nosotros. Lo mismo ha ocurrido con muchos otros aspectos civilizatorios, que han mejorado ostensiblemente el comportamiento y las cualidades humanas.
Es curioso, los conservadores por una parte suelen valorar la tradición y la acumulación de cierto tipo de costumbres como "una larga civilización", que es impertinente cuestionar individualmente( Scruton o Burke). En ese sentido parecen ser progresistas encubiertos, ya que consideran que esa civilización gradual funciona y es preferible a estados previos.
No quiero decir con esto que la humanidad esté determinada a encontrar un estado de perfección en el futuro, pero establecer que esa tesis no puede ser probada, no significa que no exista y sea demostrable progresos del "ser humano" como ente biológico y cultura.
En el fondo parece que el conservador admite las ideas de Rousseau o de los posmodernos de que la tecnología, la ciencia, no se justifican o no son progreso porque su advenimiento no ha traído la solución a todos los problemas humanos. ¡ Sólo faltaría! Ante esa exigencia global absurda, cabe replicar que la ciencia y tecnología sí han traído muchos progresos demostrables en materias puntuales, en aspectos concretos.
Como otros conservadores( es un poco triste que lo seas siendo tan joven), tiendes a aludir a la "imperfectibilidad de la naturaleza humana", en contra supuestamente de la izquierda, que supone siempre que existirá una sociedad perfecta, y del "mito del progreso".
En primer lugar, vamos a intentar dejar de lado en adelante juicios de valor personales que no vienen al caso. Porque yo bien podría replicar a tu comentario valorando también con "tristeza" según qué clase de "progresismo" en personas maduras.
En segundo lugar. No hay contradicción entre el conservadurismo moderado que yo mantengo (¡no soy un conservador a la Burke!) y el reconocimiento de progreso social. Como darwiniano, tampoco encuentro contradicción entre la negación de una intencionalidad "progresista" (teleológica) en la evolución orgánica y el reconocimiento de un "progreso" limitado hacia la complejidad (por ejemplo, de las células eucariotas al neocortex humano). Otro tanto se diga de la evolución cultural y política.
(...) Es curioso que un darwinista, por otra parte, dude de que a la larga esa evolución puede conducir a progresos determinados.
Precisamente como "darwinista" no se me ocurriría nunca poner en duda que esos progresos tienen lugar de hecho. Lo único que se niega es el "progreso" como una tendencia metafísica irresistible de la totalidad (natural, humana, o incluso cósmica). Y se niega también que este "progreso" (prolepsis) tenga lugar al margen de una amplio conjunto de tradiciones culturales (anamnesis) que vendrían a representar para la evolución cultural lo que la "variabilidad genética" representa para la evolución orgánica. Aquí es donde el "conservadurismo darwiniano" tiene sentido en contra del progresismo de "tabla rasa" (el "optimismo cósmico" del que habla Russell), que es generalmente el empleado por la izquierda de tendencia roussoniana.
Y en cuanto a la defensa del secularismo, no hay nada esencialmente contradictorio con el conservadurismo "darwiniano" de base: la tradición secularista se abre paso en occidente desde hace siglos, y la misma filosofía -que empieza siendo esencialmente crítica religiosa- es aún más antigua que la era cristiana. Como "conservador secularista", estoy en minoría, pero no en soledad.
Existe toda una corriente transhumanista que defiende la modificación tecnológica y biogenética de la actual naturaleza humana.
Nunca he negado esto, ni sostengo un concepto estático de "naturaleza humana" que sería incompatible con la teoría de la evolución. Eso sí, lo más razonable en este caso (transhumanismos, transformaciones biotecnológicas...) me parece proyectar cierto escepticismo sobre la posibilidad de una gran transformación positiva, a gran escala. Tampoco he negado nunca que el ritmo de la "evolución cultural" sea muy distinto al orgánico, y por tanto la posibilidad de asistir a grandes cambios en la configuración cultural e incluso moral de la "humanidad". Pero incluso esto tiene una explicación "darwiniana": los grandes cambios tienen más posibilidades de acaecer en las situaciones nuevas, sustraídas a los periodos normales, donde la selección es normalizadora.
Comparto tu valoración final positiva de la ciencia, y las injustas críticas que recibe sobre todo de parte de conservadores religiosos, sólo que no necesito en absoluto ninguna filosofía "progresista" para sustentar esta opinión. No tan curiosamente, también el "progresismo" es muy capaz de falsificar y obstaculizar el avance de la ciencia.
Bueno, me parece que tiendes a hablar de progresismo o socialismo con brocha gorda, como si no hubiera tendencias diferentes dentro del mismo, del mismo modo que tú distingues entre conservadurismo secular y darwiniano y otros tipos de conservadurismos burkeanos. Seguramente las cosas que nos diferencien no sean tantas; sin embargo, te veo a veces con un tono algo belicista, muy preocupado siempre de que los "progresistas" no venzan o no se lleven a determinado sector como los biólogos e investigadores de celulas madre, por ejemplo Bernat Soria.
Por otro lado he de reconocer que ciertos posmodernos, tipo Deleuze, Braudillard, Lyotard o Lacan también me resultan malos filosóficamente y contrapoducentes. Foucault creo que es distinto, hay partes criticables de sus libros pero no es igual a los otros; de hecho Foucault criticó los excesos de Derrida. Precisamente en mis posts anteriores yo atacaba la posición posmoderna de minusvalorar la tecnología porque no soluciona todos los problemas, y tú en un post posterior has hablado de como los progresos tecnológicos han mejorado aspectos concretos de la vida de la gente. Yo eso lo considero progreso y mejoramiento. También la izquierda tiene como un síndrome de múltiples agendas que le impide mantener posturas coherentes: feminismo, integración e inmigración, pobreza, medio ambiente, cada uno decide darle mucho mayor peso a una de esas "agendas" sin darse cuenta que puede ser contrapoducente para otra( si eres demasiado estricto con la protección del medio ambientes los países en desarrollo tendrán aún más problemas para crecer y salir de la pobreza; si te excedes en el multiculturalismo respecto al Islam estás dispuesto a defender prácticas horrendas contra la mujer.) En vez de reconocer prioridades, se apuesto por una sensiblería que censura este tipo de pensamientos. Yo sigo pensando que se puede ser de izquierdas y criticar estas posturas e influencias.
Hay ciertas cosas que eran de derechas y por medio de la Escuela de Frankfurt y los posmodernos se han ido volviendo más aceptables entre la izquierda, a lo que me opongo. Entre esas cosas están el desprecio a la tecnologia, el desagrado ante la ciudad y la industria, la glorificación romántica del campo y el medio ambiente, el antiamericanismo simplón, la voga de la New Age y de la "espiritualidad" frente al espíritu científico. Todos estos eran arrietes de la vieja clase aristocrática frente a la burguesía incipiente en el siglo XIX, y del movimiento romántico neocatólico. La Alemania Nazi estuvo muy influído por toda clase de movimientos teosóficos y místicos, y el antiamericanismo era la postura de la "vieja Europa" frente al advenedizo país y su cultura: los de la Escuela de Frankfurt, siempre tan alemanes, despreciaban el jazz y el rock, que para ellos eran herejías en comparación con su Bethoveen, su Brahms y su BAch.
La izquierda debe renoverse. Eso no quiere decir que esté muerta.
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