miércoles 20 de junio de 2007

Los científicos y las paraciencias

Estos días todos los medios de comunicación han difundido la noticia sobre la "profecía" desvelada de sir Isaac Newton, que preveía el fín del mundo para el 2060 basándose en ciertos cálculos a partir del libro bíblico de Daniel. Los detalles del descubrimiento se reunirán en la Universidad Hebraica de Jerusalén, con motivo de una exposición sobre "Los secretos de Newton". Pero la iniciativa de dar a conocer los escritos "esotéricos" de Newton contaba ya con unos años, y algunos textos pueden incluso consultarse en The Newton Project.

Como muchos otros "hombres de ciencia", Newton no practicaba un racionalismo o un materialismo sin tacha. Esto no es extraño, dado que desde el principio de la episteme humana las concepciones místicas y religiosas han estado cruzándose con las concepciones científicas. Empezando por Pitágoras que, sin perjuicio de su teorema, proporcionó a su escuela toda clase de normas místicas y decretos extravagantes (como no comer nunca alubias). El mismo Platón sucumbió a las doctrinas órficas sobre la anámnesis del alma inmaterial e incluso llegó a confiar el porvenir de su república perfecta en cierto "número geométrico" que pretendía conservar la pureza de las castas dentro del estado. Otro ejemplo pintiparado lo tenemos en Giordano Bruno, que no fué precisamente ningún "mártir de la ciencia", sino un "mártir de la magia" que proponía sustituir el Dios judeocristiano por el egipcio Tot.


La mezcla de ciencia y religión (o magia) durante toda la edad antigua y medioevo era tan frecuente que de hecho llegaron a formar un "bloque" más o menos compacto que sólo logró ser "descompactado" en un proceso accidentado y laborioso, gracias a la victoria de la ciencia experimental. La ruptura de este bloque ciencia-filosofía, como lo ha llamado Gustavo Bueno, nunca ha dejado de provocar convulsiones, y se diría que la nostalgia por aquella unidad originaria, aunque imaginaria, regresa cíclicamente (desde dos perspectivas diferentes: Titus Burkhardt: Ciencia moderna y sabiduría tradicional, Joseph Ratzinger, Discurso de Ratisbona).

Son también muy conocidos los casos de Alfred Russell Wallace, codescubridor junto con Darwin de la teoría moderna de la evolución y creyente espírita, o de Thomas Alva Edison, que creía posible la "comunicación" con los muertos.

Ken Wilber editó hace años Cuestiones cuánticas, un libro que recopilaba algunos escritos "místicos" de célebres físicos del siglo XX. Efectivamente, casi todos los creadores y propulsores de la moderna teoría del átomo o de la relatividad concibieron ideas más o menos místicas sobre el universo. Sin embargo, estas intuiciones se mantenían, como reconocía el propio Wilber, en un plano independiente al de las teorías propiamente científicas. Es decir, la mecánica cuántica no ofrecía ningún apoyo concluyente a una concepción "mística" del universo -a pesar de que esta interpretación se ha hecho muy popular, sobre todo a través del divulgador californiano Fritjof Capra.

No habría que dudar, sin embargo, sobre el uso que harán muchos vendedores de misterios de esta recuperación del "Newton esotérico".
Si los científicos más influyentes del mundo han sido también místicos, esoteristas, alquimistas, teístas o magos, ¿qué tienen de malo, en el fondo, la magia, el esoterismo o el espiritismo? ¿No obedece a un espíritu de "cerrazón" la negación escéptica de estos saberes, considerados como "paraciencias"? Sin embargo, una cosa es que la "conciencia científica" pueda convivir con la "conciencia religiosa" o la "conciencia mágica" y otra bien diferente que la ciencia pueda fundamentarse en algun indicio "sobrenatural" o mágico. La religión, o incluso la magia, pueden ser motores psicológicos en los descubrimientos científicos (contexto de descubrimiento, a la manera de Reichenbach), pero no juegan ningún papel relevante en la estructura misma (contexto de justificación) de las teorías científicas. Si Newton pasó a la historia de la ciencia, fué justamente en la medida en que dejó de ser un gnóstico o un alquimista, y estudiar las relaciones entre el libro de Daniel, los tratados alquímicos y la ley de la gravitación universal puede tener la misma validez que indagar en el influjo de la homosexualidad en la física teórica.

Científico, anticatólico...y mago.

9 comentarios:

bocarana dijo...

Conviene señalar el lado oscuro de Newton no sólo incluye la alquimia, sino un caracter huraño, violento y colérico.
Si sus descubrimientos cientificos sobre la gravedad en los "Principia..." o sus tratados de óptica sirvieran para dar un mínimo de valor a la alquimia o a la magia blanca, ¿por qué no justificar el maltrato psicológico, físico o las amenazas de muerte contra la propia familia, ya que Newton también las practicó?

Freman dijo...

La ruptura de este bloque ciencia-filosofía, como lo ha llamado Gustavo Bueno, nunca ha dejado de provocar convulsiones, y se diría que la nostalgia por aquella unidad originaria, aunque imaginaria

Pregunto desde mi ignorancia: ¿qué queda en el matraz tras la separación? O más exactamente: una vez destilada (o precipitada) la ciencia, ¿qué se queda con la filosofía?

eduardo dijo...

Freman:

¿qué queda en el matraz tras la separación? O más exactamente: una vez destilada (o precipitada) la ciencia, ¿qué se queda con la filosofía?

Ya, esa es "la pregunta". Aunque no se puede explicar con dos brochazos, según Gustavo Bueno la filosofía permanecería como saber de "segundo grado", es decir, como un saber de saberes, que analiza las conexiones entre Ideas (filosóficas) y Categorías (científicas) y parte siempre de los saberes mundanos y científicos.

Para mí, el problema con este planteamiento, aunque ahora solo empiezo a darme cuenta, es que el materialismo buenista es muy deudor del idealismo alemán (aunque, por supuesto, muy "pulido" y criticado). Lo que a mí me gustaría llegar a hacer es una crítica "naturalista" del materialismo, porque me parece que muchas de las nuevas ciencias de la naturaleza comprometen el sesgo sociologista e historicista que, a mi entender, padece el materialismo filosófico.

Freman dijo...

Ya, esa es "la pregunta". Aunque no se puede explicar con dos brochazos

Bueno, Sebastián se lo podría explicar a ZP en dos horas de una tarde libre... En serio ahora: si no he entendido mal, es lo que sospechaba.

Por cierto, voy a escribir a Cuatro para que no pasen tres episodios de House el mismo día. Después de la sesión intensiva, por lo visto, la peña se bebe dos cucharadas de jarabe para la tos y ya se cree que ha venido al mundo con un don.

bocarana dijo...

Entonces, ¿podría considerarse la Filosofía como un metasaber, como un saber que explica saberes, según Bueno?

eduardo dijo...

No exactamente. La filosofía no sirve para "explicar" saberes (mundanos, tencnológicos o científicos), porque el significado de estos saberes ya está dado en el mundo. Es decir, parece obvio que un presunto filósofo no puede "explicarle" la física de partículas a un físico. Es más bien a la inversa: la filosofía se ve obligada a entender la ciencia.

La filosofía elabora materiales a partir de estos saberes dados, no como "metaciencia" o "ciencia de la ciencia", sino como indagación en el cruce dialéctico de ideas y categorías. Por ejemplo, la idea de "Dios", "Progreso" o "Religión", que pueden utilizar las ciencias, pero sin agotarlas. Para entender la religión no basta con psicología, neurofisiología o sociología religiosa, sino que debemos reunir todos los materiales. Y a esa "reunión" dialéctica y crítica es a lo que llamamos "filosofía".

Freman dijo...

... respecto a Capra y el resto de la banda, hace relativamente poco que me llevé una sorpresa. Aparte del Tao del Colacao de Capra, hay otro libro "famoso" sobre mecánica cuántica, popular entre los newagers: The Dancing Wu-Li Masters, de Gary Zukav. Un día en el que me aburría, sentí curiosidad y lo encargué a Amazon. La sorpresa que me llevé es que no es un libro tan malo como imaginaba. Es verdad que se mete en paralelos orientalistas pero, y ahí es donde puede estar la diferencia, los utiliza más bien como metáfora. Tratándose de una disciplina que contradice tanto a nuestro "sentido común", toda ayuda metafórica es bienvenida... siempre y cuando no se pretenda sustituir matemáticas por intuición o revelación. El título del libro probablemente le ha hecho más daño al propio libro que cualquier otra cosa, al determinar que el libro se exhiba en misma sección y estantería que los de Paolo Coelho.

Un científico de los "serios" que llevaba a cuestas su "lado oscuro" fue Fred Hoyle. Las consecuencias negativas de este tipo de actitud son fáciles de ver. Es más difícil ver las buenas: creo probable que con su actitud acelerase el desarrollo de ciertos temas dentro de la física y la cosmología. Es muy posible que, aunque al final el universo estacionario contradijese las observaciones (el descubrimiento de la radiación residual fue la tumba de la idea), los intentos de refutar este modelo acelerasen el desarrollo de la cosmología. A modo de moraleja: si un wacko jacko logra formalizar sus teorías matemáticamente, pierde gran parte de su condición de wacko jacko, aunque sea temporalmente, porque al menos está ayudando a su validación o rechazo experimental.

eduardo dijo...

Comentarios que no tengan nada que ver con el tema del que se trata o contengan insultos, descalificaciones o insinuaciones de cualquier tipo, serán borrados.

Germánico dijo...

Según el psicólogo Simon Baron-Cohen, de la Universidad de Cambridge, y el matemático Ioan James, de la de Oxford, Newton padecía el llamado síndrome de Asperger, un tipo de autismo que puede estar asociado con grandes capacidades cognitivas.

Asi que, de ser cierto esto, no sólo genio, no sólo místico....también un poco loco.

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