miércoles 23 de mayo de 2007

Nosotros y ellos

Cuando hablamos de las similitudes y diferencias entre nosotros (los humanos) y ellos (los grandes simios) no podemos referimos únicamente al genoma o la biología molecular, como muestra el hecho de que los chimpancés podrían incluso estar más (genéticamente) evolucionados que nosotros, sino que tratamos ante todo con afinidades etológicas y culturales. Los chimpancés están en realidad más relacionados genéticamente con los humanos que con los gorilas, por lo que tampoco han faltado propuestas para reconocer esta semejanza zoológica creando un hipotético Homo troglodytes que abarque humanos, gorilas, chimpancés y bonobos.

Inteligencia

Las similitudes en este campo arraigan en la estructura común del sistema nervioso central y particularmente del cerebro, cuyo "rango" es compatible con el de los animales mamíferos y no puede considerarse en ningún sentido "anatómicamente excepcional". Tampoco debiera sorprender que los etólogos descubran en los grandes simios habilidades intelectuales y conductas operatorias que antes se atribuían exclusivamente al homo sapiens. Así lo confirma el descubrimiento de una gran variación de "culturas animales" a partir de los años sesenta, sobre todo en los grandes simios -en España disponíamos, entre otros, de los trabajos de Jordi Sabater Pi. En particular, parece que bonobos y chimpancés utilizan la gama más sofisticada de herramientas artificiales, exceptuándonos a nosotros. No hace mucho conocíamos un estudio dirigido por Jill Pruetz, desde la universidad de Iowa, que documentaba el uso de armas de caza en un grupo de chimpancés de Senegal.

Comunicación

Los chimpancés en cautividad pueden aprender algunos lenguajes humanos, como el ASL (American Sign Language), llegando a reconocer más de 300 signos. También son capaces de resolver problemas computacionales complejos y se ha acreditado la competencia de los grandes simios en el razonamiento abstracto, las representaciones simbólicas e incluso el concepto de identidad personal. Muchos etólogos consideran este punto una línea divisoria fundamental entre los grandes simios y el resto de primates, si bien estos no son los únicos animales capaces de superar la prueba del espejo (como acredita últimamente el caso de la elefante "Happy").

Se ha documentado ampliamente que los grandes simios utilizan los sentimientos de felicidad, miedo o desesperación para comunicarse entre sí, al igual que los humanos. El origen del mismo lenguaje humano articulado parece residir, según el trabajo de Amy Pollick, Frans de Waal o Michael Collins en un protolenguaje gestual compartido con los demás primates.

Moralidad

Desde el punto de vista naturalista, la moralidad no es un imperativo de los dioses ni un legado de míticos legisladores, sino una función de la vida comunitaria que encuentra raíz en nuestra herencia biológica como mamíferos y primates sociables. El "deber" tiene su origen en la evolución darwiniana de la vida dentro de grupos compitiendo entre sí por gestionar recursos naturales escasos. Este "orden natural", que es la base indispensable del "orden de costumbres" o histórico, se encuentra impreso no sólo en la arquitectura de la mente humana, para decirlo con John Tooby y Leda Cosmides, sino también en la evolución de la conducta operatoria, en especial en relación a las habilidades manuales.

Otras afinidades fundamentales con la familia de los primates tienen que ver con las similitudes del sistema inmune y el alargamiento de la infancia humana (o neotenia) que permite el desarrollo de la educación así como la transmisión de tradiciones culturales entre generaciones. La presencia de "neuronas espejo", que hacen posible la imitación de conductas operatorias y la atribución de "intenciones" a individuos distintos, se ha verificado tanto en humanos como en grandes simios.

Diferencias

Conocer el amplio campo de experiencias y facultades comunes entre el hombre y los grandes simios no debe servir para menospreciar las singularidades del homo sapiens sapiens, sino para comprenderlas mejor. El propio Frans de Waal, en su trabajo sobre la moralidad natural, destacaba que la capacidad de abstracción por la que el ser humano es capaz de tomar el punto de vista del "espectador imparcial", a la manera de Adam Smith, es crucial para alcanzar una moralidad genuina. Aunque no hay ninguna buena razón para suponer que la moralidad, o el lenguaje, han descendido de los cielos como las tablas de la ley mosaica, nuestro desarrollo ético e intelectual es de hecho muy superior al que disfrutan los demás primates. El ser humano es el único animal capaz de articular el conocimiento del pasado y hacer planes a largo plazo. Además, el "orden natural" humano ha coevolucionado junto con el "orden histórico", desarrollando las distintas tradiciones morales que son características en los grupos humanos civilizados.

Por mucho que sea absurdo otorgar "derechos humanos" a los simios, banalizar las similitudes entre estos y los seres humanos recordando la identidad genérica de los hombres con los "vegetales" o incluso con las bacterias y los virus (¿acaso no compartimos con ellos un mismo vocabulario genético?) no puede considerarse mucho más que una prueba de frivolidad o de ignorancia.

11 comentarios:

Ángel dijo...

Me parece claro que mirando "hacia atrás" (no sólo temporal, sino también gnoseológicamente) es complicado encontrar un límite claro a la racionalidad (a sus límites, a su "comienzo"), y eso se dejaba claro aquí no hace mucho a través del "institucionalismo".
Pero, precisamente por ese institucionalismo, es complicado trazar los mismos paralelismos en la moral, como sí se trazan en otros ámbitos. Porque una cosa es conservar al individuo en cuanto parte del grupo, y otra cosa es conservarlo "qua" individuo: eso supone un choque milenario de morales enfrentadas. Su formulación canónica (que es sin embargo y sin duda magnamente posterior a su ejercicio) espera, en el caso del animal humano, a la Revolución Francesa, nada menos. Por eso es complicado equiparar la moral grupal "simiesca" a la humana, creo yo.

eduardo dijo...

En realidad, no se está equiparando la "moral humana" y la "moral chimpancé", sino mostrando las raíces naturales del orden moral humano, que es también de costumbre e histórico (el "customary order" de Arnhart). Aunque el término "raiz" debe leerse como metáfora y probablmente no es adecuado: lo "natural" y lo "cultural" se dan siempre unidos. Justamente la dificultad por encontrar esos límites precisos demuestra que el planteamiento darwiniano es correcto, por su gradualismo.

Por otra parte, como sabes, existe una discusión entre los biólogos por establecer cuál es el sujeto de la selección natural; pero muy pocos optan por la "selección de grupo". No está demostrado que los individuos se seleccionen en las poblaciones en cuanto parte del grupo.

Tampoco creo que la individualidad política, si hablamos de ciudadanía, comience de cero con la revolución francesa. Esta es la tesis de Gustavo Bueno (y la de Hegel), típicamente "continental", pero me parece que su teoría no integra bien la tradición "atlántica", con las revoluciones inglesa y americana que prepararon el camino de la francesa.

Major Reisman dijo...

Buenas

Ojo con esto que aquí tambien se mezclan muchas cosas. Veamos, los límites los ponemos los seres humanos no la ciencia. Somos nosotros los que damos nombres a los taxones y los que aplicamos la sistemática biológica. Si la mayor parte de nosotros decimos que los chimpances son seres humanos entonces serán seres humanos. De la misma forma que en otros países se dice que la mujer es inferior al hombre. Eso es un acuerdo social. No es ciencia.

La ciencia lo único que dice es que su genoma tiene una gran similitud con el nuestro, no que sea idéntico. Y me parece paradójico que se intente dar el el status de humano a un animal cuando la mayor parte de las sociedades humanas aún no son capaces de dar igualdad al 50% de su población.

Un saludo

eduardo dijo...

Tres matizaciones.

1. Las similitudes entre ser humano y grandes simios no se terminan en el genoma, como se ha dicho, sino que tienen que ver también con la anatomía comparada, la etología del comportamiento, o la neurología.

2. El taxón zoológico puede ser más o menos variable pero no depende arbitrariamente del "consenso humano". Y si hablamos en general, solo la mala ciencia se "acuerda".

3. La cuestión de otorgar "derechos humanos" a los simios es independiente de las anteriores.

Major Reisman dijo...

Buenas

Eduardo, el genoma es la penúltima de las semejanzas que se ha encontrado entre los simios y los humanos. Daba por supuesto que los participantes conocen las anteriores y por eso no las indico. Es una simple cuestión de economía. La última semejanza estudiada es la semejanza a nivel de proteómica.

Deberías apuntarte a un congreso de taxonomía porque las cuestiones de sistemática y taxonomía siempre se tomán por acuerdo. Los taxones es una invención humana y depende totalmente del consenso humano. Los límites de lo que es una especie los ponemos nosotros. Que yo sepa cuando veo a un tigre no lleva en su lomo marcado en latín "Panthera tigris" de la misma forma que ninguno de nosotros llevamos escrito "Homo sapiens". Las especies se definen en base a unas reglas de sistemática realizadas por los seres humanos en base a unos criterios. Actualmente la utilizada es la filogenética reforzada sobretodo por los avances en la biología molecular. Pero cuando no exisitía esa herramienta se utilizaban otras. Cuanto más se conoce, mejor se clasifican las especies. Pero la clasificación biológica es un artefacto humano.

Y no estoy hablando de Ciencia en general. Estoy hablando de la disciplina científica de la Biología que se ocupa de la clasificación de los seres vivos.

Finalmente, la decisión de otorgar "derechos humanos" a los simios no es independiente de las anteriores porque precisamente los que defiende esa postura utilizan el argumento de la gran similitud biológica de los grandes simios con nosotros para proponer que se les incluya en el género "Homo"

Un saludo

PD: Mandé un mensaje al post anterior y no ha aparecido ¿Tenía algún problema o simplemente ha desaparecido en el ciberespacio?

eduardo dijo...

No sé qué habrá pasado con el otro comentario. Si alguna vez no se publica algo, decídmelo sin ningún problema porque puede que me haya despistado o simplemente -como en este caso- que se pierdan en el vacío del ciberespacio.

De todos modos, yo no niego que el taxón se "consensúe" de algún modo. Lo que sí cuestiono es que ese consenso sea arbitrario -es lo que escribí- en el sentido de caprichoso, relativista o voluntarista. Los criterios que sirven de base de la clasificación (filogenética, biología molecular, anatomía comparada), por mucho que varíen, no son "inventos" de los científicos. El propio Darwin empieza The origin of species reconociendo que no existe una definición precisa de "specie" y que el taxón depende sobre todo del "arte" y la experiencia práctica de los naturalistas. Pero hay un trecho entre reconocer estos límites borrosos del "arte de clasificar" y reducirlo enteramente a la "voluntad" de los científicos.

Major Reisman dijo...

Buenas

No te creas. Incluso ahora mismo hay una discusión gordísima en el campo de la taxonomía y no me estoy refiriendo a los taxones inferiores (familia, genero especie). Me refiero a los más grandes porque todo depende de que es lo que cada uno dice que es más importante a la hora de clasificar a los seres vivos.

Hasta hace unos años, la clasificación aceptada era la de los llamados cinco reinos. A saber: Animales, plantas, hongos, protistas y moneras. Dentro de este último estaban todos los procariotas incluyendo a las bacterias y las arqueobacterias. El reino era el taxón supeior. Todos los demas(orden, clase, familia, etc) iban por debajo en jerarquia.

Pero con la llegada de las técnicas moleculares y la filogenia basada en el RNA ribosomal la historia está dando un vuelco. Para la mayor parte de los microbiologos el taxón superior es el Dominio. Existen tres Dominios: Eukarya, Bacteria y Archaea. Los procariotas ahora tienen dos Dominios y todos los eucariotas solo tienen uno. Es decir, cuatro de los cinco reinos arriba indicados están en un solo Dominio, mientras que el reino Monera ahora forma dos Dominios.

Y esto ¿Por qué? Pues porque gracias a la comparación de secuencias del RNA ribosomal (y también con otras partes de su genoma) ahora se sabe que la distancia evolutiva entre la bacteria Escherichia coli (una gram negativa) y la bacteria Bacillus subtilis es el doble que la que existe entre un pino y nosotros.

Es decir, si tu hablas con un taxónomo de plantas o de animales o de hongos seguramente te dira que la que es valida es la clasificación en cinco reinos, pero si hablas con un taxónomo bacteriano te dirá que la que vale es la de los tres dominios.

Ya veremos con cual nos quedamos en unos años.

Un saludo

PD. En cuanto pueda vuelvo a reenviar el comentario al otro post.

eduardo dijo...

Pero con la llegada de las técnicas moleculares y la filogenia basada en el RNA ribosomal la historia está dando un vuelco.

Esta es la clave. Los criterios taxonómicos se basan en la evolución de las teorías que les sirven de base. Cuando sólo existía la anatomía comparada, la distribución geográfica o el análisis de la conducta los criterios del taxón eran necesariamente diferentes; con la biología molecular y otras disciplinas, todo cambia. Supongo que estoy diciendo algo bastante obvio, pero las discusiones dentro de la "comunidad científica" son algo natural, y es lógico que los criterios taxonómicos (incluso afectando a los "taxones superiores") así como la lucha de disciplinas (taxónomos de animales contra taxónomos de bacterias) varíen a medida que evolucionan la técnica y las teorías.

Major Reisman dijo...

Buenas

Si, pero date cuenta que al final todo se reduce a algo que prefieren una mayoría de científicos. Ya lo dijo Planck en una ocasión.

Una nueva verdad científica no triunfa porque haya convencido a sus oponentes y le haya hecho ver la luz, sino más bien porque sus oponentes eventualmente mueren, y una nueva generación crece más familiarizada con ella.

Supongo que el tiempo dirá si se impone el criterio taxonómico filogenético basado en el rRNA (muy util en cuanto a los unicelulares se refiere) sobre el criterio anatómico-fisiológico-paleontológico-etc de los pruricelulares.

Un saludo

Germánico dijo...

Una exposición bastante clara, ordenada e ilustrativa, Eduardo.

Anónimo dijo...

Esta información seria más completa señalando los taxones diferentes..

Paula

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