viernes 3 de septiembre de 2010

Stephen Hawking: El fin de la teología

Crédito: Wikimedia Commons
Los "líderes religiosos", la prensa llamada sociorreligiosa y sus intelectuales han reaccionado airadamente ante la próxima publicación del libro de Stephen Hawking, The grand design: "El filósofo Hawking deja de ser científico y niega la existencia de Dios". Sin duda, los titulares hubieran sido muy diferentes en el caso de que el físico británico hubiera pintado un cuadro más favorable y reconciliatorio con la religión. No habría más que recordar que muchos de los mismos teólogos que ahora braman contra Hawking, dan la bienvenida a noticias del tipo: "Autenticidad de Sábana Santa de Turín es confirmada por recientes estudios, según expertos reunidos en Lima" y similares.

The Times ha adelantado un extracto del libro junto con un artículo (Vía):

Así como el darwinismo eliminó la necesidad de un creador en la esfera de la biología, una nueva serie de teorías han convertido en redundante el papel de un creador para el universo. 
"El universo puede y seguirá creándose a sí mismo de la nada porque existe una ley tal que la gravedad. La creación espontánea es la razón por la que existe algo más bien que nada, de por qué existe el uniververso, de por qué existimos", escribe.
Hawking escribe que el primer soplo fue la confirmación en 1992 de que se había observado a un planeta orbitando una estrella que no era nuestro sol. "Esto hace que las coincidencias de nuestro sistema planetario, un único sol, la afortunada combinación de la distancia entre la tierra y el sol y la masa solar, mucho más remarcable, constituya una evidencia mucho más convincente que la idea de que la tierra haya sido cuidadosamente diseñada sólo para agradar a los seres humanos", escribe. Predice que la física está al borde de escribir una teoría de todas las cosas, un marco único que pueda explicar enteramente las propiedades de la naturaleza. Tal teoría será el santo grial de los físicos desde la época de Einstein, aunque hasta ahora haya sido imposible reconciliar la teoría cuántica, que explica el mundo de lo subatómico, con la gravedad, que explica cómo interactúan los objetos a escala cosmológica. 
El profesor Hawking sugiere que la Teoría-M, una forma de teoría de cuerdas, conseguirá este objetivo. Escribe que "La Teoría-M es la teoría unificada que Einstein esperaba encontrar. El hecho de que los seres humanos, que son ellos mismos meras colecciones de particulas fundamentales de la natuaraleza, hayan sido capaces de llegar tan cerca deentender las leyes que nos gobiernan y que gobiernan el universo, es un gran triunfo.

A veces salpimentado con salmos insultantes, el argumento subyacente de los teólogos para rechazar el planteamiento de Hawking, del que por ahora sólo hay un extracto periodístico, descansa en la idea (aunque empleada de forma muy oportunista y selectiva, como vemos) de que las entidades que postula la teología y en su caso la filosofía, como sierva suya, entidades tales como "Dios", "Alma" o "Libre albedrío" sencillamente no tienen nada que ver con las ciencias positivas. Estos conceptos típicamente religiosos, invulnerables al estudio empírico, no podrían ser confirmados o disconfirmados por la experiencia.

Sin embargo, las afirmaciones religiosas están solapándose constantemente con las afirmaciones científicas. Esto es cierto incluso desde la fundación intelectual de la teología, hace 2.500 años en Grecia, cuando "Dios" mismo, como primer motor que ponía en movimiento el resto del cosmos aristotélico, era una parte en sí mismo de la física.

El supuesto naturalista de Hawking consiste también en que un cosmos sin Dios creador no es el mismo, empíricamente hablando, a un cosmos sin Dios creador. De la misma forma, un universo en el que existen almas inmateriales no es empíricamente idéntico a uno en el que no existen almas inmateriales. Ni es idéntico un universo con "Karma" o sin él. O un universo con "Bodisatvas" o sin ellos.

Tampoco una vida en la que existe "diseño inteligente" es empíricamente idéntica a una vida sin diseño trascendente, y la prueba es el desasosiego histórico de los teólogos provocado por el darwinismo naturalista junto al intento, nunca sofocado, de proponer una teoría "alternativa".

Es indudable que la existencia de todas estas entidades pretendida y literalmente meta-físicas, en la medida en que interactúan causalmente con el universo, tiene necesariamente consecuencias empíricas y por consiguiente entran en el dominio de la ciencia positiva. No es lo mismo un universo con Dios que sin él, y por eso la teología no es invulnerable a la física cosmológica.

Stephen Hawking: "La ciencia ganará porque funciona".

miércoles 1 de septiembre de 2010

¿Es la religión una ilusión moralmente adaptativa?

Jesse Bering es el director del Institute for Cognition and Culture de la universidad de Belfast, en Irlanda del Norte y autor del libro, de próxima aparición: The belief instinct. The psychology of faith, destiny and the meaning of life (Paidós ha adquirido los derechos para la edición española).

Parece que una experiencia personal de tipo junguiana y "espiritual" (para la que de hecho existen explicaciones naturales más prosaicas, pero también más plausibles) inclinó a Bering a estudiar las bases naturales de la cognición religiosa:

La madre de Jesse Bering murió de cáncer un domingo, en su propia cama, a las 9 de la noche. Bering y sus hermanos cerraron la puerta y bajaron las escaleras, con la esperanza de dormir un poco.
Fue una noche larga y dura, pero alrededor de las 7 de la mañana ocurrió algo: Las campanillas que estaban en la ventana de su madre comenzaron a tintinear. 
"Me pareció que de algún modo nos estaba diciendo que tenía que pasar al otro lado. Algo parecido al despacho de aduanas del cielo", dijo Bering.

A Bering le interesa desde entonces estudiar de qué modo las creencias religiosas pudieran haber proporcionado ventajas adaptativas "darwinianas" a nuestra especie.

Uno de sus experimentos mostró, por ejemplo, que el grupo de niños a los que se decía que estaban siendo vigilados por una princesa invisible engañaban menos que aquellos que no estaban siendo vigilados, y lo mismo que aquellos que estaban siendo vigilados por una persona "real". Se han observado resultados aparentemente similares en grupos de adultos, en apoyo de la "teoría del castigo sobrenatural".

Johnson y Bering [PDF] concluyen que "la evolución de la cooperación podría haber estado más influenciada de lo que se cree habitualmente por la mano de Dios trabajando en la mente del cerebro". Si bien, ambos también matizan que:

Claramente, la cooperación en el mundo moderno no puede explicarse solamente mediante una teoría religiosa, dado que la cooperación prevalece tanto entre ateos como entre creyentes. Muchos casos de cooperación social de hoy no constituyen ningún problema, porque los gobiernos y otras organizaciones imponen fuertes contratos sociales para cooperar (y castigos a quienes los incumplen). Sin embargo, muchas de esas modernas tradiciones, y sus fundamentos morales, su ética y sus normas, están de hecho profundamente enraizados en tradiciones locales religiosas.

Incluso en el marco restrictivo de Bering, más bien inclinado a sobrevalorar la influencia religiosa en las costumbres seculares, la teoría del castigo sobrenatural no es suficiente. No es suficiente para examinar el presente, ni mucho menos para hacer prospecciones tajantes sobre el futuro de la especie. Pudiera ser el caso que las raíces evolutivas de la cooperación infantil y antigua descansaran en el hecho de ser vigilado por agentes sobrenaturales, pero el perfeccionamiento y el progreso moral (tanto a nivel social como individual) tiene lugar precisamente cuando las personas alcanzan la madurez de su razón, librándose progresivamente de la supervisión adulta (Piaget), de la vigilancia de la cultura local (Helwig) y, por qué no reconocerlo, también de la supervisión sobrenatural, tal como explicaba Kant, probablemente el filósofo ético más influyente.

Existe además un nombre para este proceso: Autonomía, un rasgo que ni siquiera es patrimonio de una cultura o la exclusiva de occidente.



ResearchBlogging.org Helwig, C., Arnold, M.L., Tan, D., &; Boyd, D. (2007). Mainland Chinese and Canadian Adolescents' Judgments and Reasoning about the Fairness of Democratic and Other Forms of Government Cognitive Development, 22 (1), 96-109

Bering, J., &; Johnson, D. (2006). Hand of God, Mind of Man: Punishment and Cognition in the Evolution of Cooperation Evolutionary Psychology, 4, 219-233

domingo 29 de agosto de 2010

La realidad sobre la moral humana

The Brights: Logo
The Brights, una iniciativa para promover la "cosmovisión naturalista" en marcha desde 2003, aloja un proyecto muy interesante para estudiar la "Realidad sobre la moral humana". La descripción que proponen es bastante informativa aunque no aporte nada particularmente nuevo.  Cada uno de sus cuatro puntos niega otras cuatro posiciones alternativas; a saber, que la moralidad sea 1) Una cualidad que descansa sobre un sustrato no material o evolutivo, como el "alma" creada por Dios; 2) Una relación exclusiva de los seres humanos (Savater: "La moral trata de las relaciones con nuestros semejantes y no con el resto de la naturaleza"); 3) Una pluralidad de costumbres incompatibles entre sí (relativismo moral) y 4) Una cualidad exclusivamente "cultural" que parte del sujeto ético como "tabla rasa".

A) La moralidad es un repertorio evolutivo de mecanismos cognitivos y emocionales con distintos componentes biológicos, en tanto son modificados por la experiencia adquirida a lo largo de la vida humana.
B) La moralidad no es el dominio exclusivo del Homo sapiens; existen evidencias significativas en la literatura científica sobre diferentes especies, acerca de que los animales exhiben comportamientos morales o pre-morales básicos (patrones de conducta paralelos a los elementos centrales de la conducta moral humana). 
C) La moralidad es un "universal humano" (existe en todas las culturas del mundo), una parte de la naturaleza humana adquirida durante la evolución.
D) Los niños pequeños y los bebés muestran algunos aspectos de conducta y cognición moral (que preceden a las experiencias específicas de aprendizaje y al desarrollo de una visión del mundo).


El proyecto de los "Bright" está desde luego orientado por una ideología secular enfrentada a los miedos tradicionales contra la "anarquía y completa confusión en nuestro modo de vida" (estas palabras son de Cicerón) que supuestamente ocasiona olvidarse de la religión.

Sin embargo, estudiar la "realidad sobre la moralidad" no necesariamente excluye las sombrías conclusiones de Cicerón, que de hecho ya empleó una metodología natural (no religiosa). Una cosa es el humanismo secular, y otra la ciencia de la religión y la moralidad.

Lo que excluye el proyecto naturalista es asumir el supuesto religioso o sobrenatural. Un proyecto de este tipo trabajaría sobre el supuesto contrario de que, cualquiera que sea la influencia de las religiones en la realidad de la moralidad humana (por ejemplo, a través de "sesgos" cognitivos favorables al comportamiento religioso, a través de rasgos religiosos adaptativos que favorecen la prosocialidad, etc) su comprensión será científica y natural (no sobrenatural).

sábado 28 de agosto de 2010

El maltrato doméstico está asociado al maltrato animal

Los investigadores del abuso infantil llevaban tiempo trabajando sobre el supuesto de que la crueldad contra los animales y la violencia familiar estaban relacionados. Este supuesto ha resultado ser empíricamente correcto, según el trabajo que publica Journal of Interpersonal Violence [PDF] (Vía).

La investigación a cargo de los criminólogos Degue y Dilillo, cuya muestra ha incluído 860 estudiantes de universidades norteamericanas ratifica la frecuencia en la coexistencia de crueldad animal y violencia doméstica. Significativamente, los participantes del estudio que fueron testigos o perpetraron algún tipo de abuso animal tendieron también a informar más sobre episodios de violencia doméstica. Simultáneamente, se ha documentado un "fuerte enlace" entre la exposición al abuso contra los animales y la ejecución del abuso contra los animales. Los autores concluyen:

En general, los resultados sugieren que hay una intersección significativa entre estas varias formas de abuso dentro del hogar y que, en particular, la identificación de la crueldad animal en el hogar (perpetrada por padres o niños) podría servir como una bandera roja para advertir de la presencia de maltrato infantil o severa violencia doméstica. Estos hallazgos proporcionan un apoyo inicial para los supuestos subyacentes en la legislación. Sin embargo, dados los limitados recursos de los que disponen las agencias de bienestar, se precisa más investigación futura para examinar específicamente la implementación y la eficacia de estas políticas, con el fin de averiguar si la atención creciente hacia el enlace entre la violencia dirigida a los animales y la violencia dirigida a los humanos resulta ser mejorado mediante la intervención y los esfuerzos preventivos para las familias en riesgo.

De forma todavía más general, los resultados de este estudio podrían ser compatibles al menos con dos conclusiones 1) Si se quiere evitar el abuso animal y doméstico, ser expuesto a episodios de violencia contra los animales definitivamente no es una buena idea, y 2) El enlace entre violencia doméstica y maltrato animal avala que el modo en que tratamos a los animales está relacionado con el modo en que tratamos a los seres humanos. Afirmaciones tradicionales tajantes como la de Savater: "La moral trata de las relaciones con nuestros semejantes y no con el resto de la naturaleza" (Vía), tienen realmente muy poco recorrido a la luz de la intersección actual entre la ciencia y la ética.

Ahora pensemos en el modo en que esta colección de evidencias podría afectar a controversias más locales, particularmente al debate sobre la prohibición de las corridas de toros. No hace falta ser ningún lince para llegar a algunas conclusiones.



ResearchBlogging.org Degue S, &; Dilillo D (2009). Is animal cruelty a "red flag" for family violence? Investigating co-occurring violence toward children, partners, and pets. Journal of interpersonal violence, 24 (6), 1036-56 PMID: 18544751

viernes 27 de agosto de 2010

La historia de la duda

Tradicionalmente, la duda se trata como un capítulo de la historia de las creencias. Y eso que el escepticismo es una actitud bastante natural en el ser humano, incluso si es español. No habría más que recordar a Marcelino Menéndez Pelayo, que a pesar de subrayar el ancestral amor de los españoles por la "unidad católica", necesita 3 volúmenes de más de 1.000 páginas cada uno para recordar nuestras herejías (y seguro que se dejó alguna).

Jennifer Michael Hecht dice ahora en Doubt. A history que la duda tiene derecho propio, y que es necesario narrarla de forma unitaria. Nada más normal si se asume un punto de vista "naturalista" de la historia de las ideas. En esta narración, de estilo excelente, aunque yo echo a faltar más aparato crítico, "encontraremos santos de la duda, mártires del ateísmo y sabios de la feliz increencia".

De hecho, la historia de la duda es la historia de la persecución de la duda.

Antes incluso de que las primeras luces de la filosofía se enciendan en Grecia, los brahmanes indios arremeten contra los textos de la escuela materialista y atea Lokâyata (siglo VI a.C.). La triste eliminación del Brihaspati Sûtra, su texto central, nos condena desde entonces a estudiar las enseñanzas de los Cârvâka exclusivamente a través de sus críticos y sus caricaturas.

Uno de los primeros griegos en profesar un escepticismo abierto ante los dioses, Protágoras de Abdera (485-411 a.C.) sabemos que es acusado de blasfemia y puede morir ahogado al intentar huir a Sicilia por mar.

Platón, que algunos consideran el verdadero padre de la filosofía (por lo menos de la académica), es también una especie de teócrata y defiende ardientemente que las leyes persigan a los blasfemos. Según Diógenes Laercio Platón habría pretendido prender fuego a todos los escritos de Demócrito, principal representante del atomismo (orientado al ateísmo) "pero los pitagóricos Amiclias y Clinias lo disuadieron, aduciendo que tal cosa era del todo inútil, puesto que eran ya muchos los que se habían procurado sus libros".

En la Biblia, desde el famoso salmo que llama "necios" a los ateos, el escepticismo es puesto bajo sospecha de forma corriente y las versiones más "seculares" del judaísmo son reprimidas por la narrativa de los ortodoxos triunfantes. Esto es visible en el libro de los Macabeos (se cree escrito alrededor del siglo II a.C.), texto sacralizado para sofocar las tendencias cosmopolitas de lo hebreos helenizados. Hecht intenta hacer justicia a estos olvidados mártires de la duda en un capítulo que debería ser leído cuidadosamente:

Como he dicho, la Hanukkah es la celebración de la revuelta que reclamó el Templo, y se la recuerda generalmente por marcar una ruptura entre los poderosos opresores paganos y determinadas víctimas judías. Pero la primera víctima de la revuelta fue un judío secular en las manos de un extremista judío, los enfrentamientos posteriores incluyeron asesinatos y circuncisiones forzosas, y concluyó arrojando fuera de la ciudad el modo de vida judío y cosmopolita. Cuando los judíos seculares celebran esto, acaso quieran hacerlo con algún cuidado y encender una vela para el otro bando. Si Judas y su martillo son una especie de héroe, devotos de un cierto tipo de sabiduría, Miriam y su pequeña sandalia son otro tipo de héroe, asaltada por defender un campo más amplio de sabiduría y la virtud de una mente abierta.

Durante la época romana la duda sólo se hace pública con sigilosa prudencia, permaneciendo en el "uso privado de la razón" para decirlo con Kant. Cicerón (106-43 a.C) describe en La naturaleza de los dioses las opiniones ateas más extendidas en la antigüedad, y refiere que Epicuro con toda probabilidad no creía en los dioses, pero que eludía publicar claramente su opinión "para evitar el odio de ateísmo".

Aunque empapadas por un contexto fuertemente teológico, distintas formas de escepticismo no desaparecen ni siquiera durante la edad media, según un volumen editado recientemente por Henrik Lagerlund.

Con esto nos limitamos a unos pocos de los escépticos antiguos. Bastaría con evocar los nombres de Hipatia de Alejandria, Averroes, Maimónides, Pomponazzi, Spinoza, Descartes... para entender que la persecución de la duda (no siempre, aunque a menudo, inclinada al ateísmo o en todo caso al naturalismo) continúa muy viva en toda la historia humana.

martes 24 de agosto de 2010

El (gran) problema con Hauser

Greg Laden sobre el #hausergate, quizás el comentario definitivo sobre todo este asunto:

Esto es una vergüenza y una patada en los dientes. Olvidar la investigación. Ajustaremos de un modo u otro lo que pensamos sobre aquello que pueden (y no pueden) hacer los monos a medida que se produzca más investigación (válida), y que la mala investigación ocasional (del tipo que fuera) sea eliminada y desacreditada. Pero hay un problema diferente y más grande.
Todos estamos involucrados en una guerra cultural en estos tiempos, como saben los lectores de este blog. Teniendo a uno de los nuestros... a un científico respetado y bien fundamentado... crear esta clase de situación es exactamente lo contrario de lo que se necesita. Sí, sí, podemos seguir contando a los demás y a nosotros mismos que esto simplemente prueba que la ciencia se autocorrige. Esto es verdad. Pero también prueba que la hibris y el egoísmo de una persona pueden hacer más daño que toda una carrera productiva a la hora de construir nuestra credibilidad colectiva.

Ver: Marc Hauser deja Harvard

domingo 22 de agosto de 2010

El bienestar infantil en los países ricos y seculares

Puede que los EE.UU. sean la patria del "libre y valiente", pero no es el lugar más igualitario ni más seguro del mundo para vivir. Esto es particularmente cierto para los niños, según un informe reciente de UNICEF [PDF] sobre bienestar infantil que clasifica a EE.UU. en el penúltimo lugar en una lista de 21 países ricos (el último es para Gran Bretaña).


UNICEF: An overview of child well-being in rich countries


La posición de España en la lista de los 21 países más ricos, que mide seis dimensiones del bienestar (bienestar material, salud y seguridad, bienestar educativo, relaciones familiares, conducta y riesgos, y bienestar subjetivo) es muy notable, solo adelantada por los países nórdicos y por Holanda (nota bene: no es ninguna sorpresa que los países más abiertamente seculares sean también los que mejor trato dispensan a los niños). 

El comentario sobre el informe preparado por Darcia Narvaez en Psychology Today, extensísimamente documentado, pinta un cuadro bastante escalofriante para los norteamericanos: "La cultura americana podría estar desviándose crecientemente desde las prácticas sociales tradicionales que emergieron en nuestro "medio de adaptación evolutivo" (EEA). Estas prácticas típicas entre cazadores y recolectores incluían el cuidado frecuente, mantenerse cerca constantemente de los niños, la alomaternidad y la alopaternidad, el consuelo ante el llanto de los bebes, el juego entre niños de diferentes edades y dar el pecho materno entre 2 y 5 años. Uniendo los datos de la antropología y de la psicología evolucionista, y alertando sobre el "declive moral" que anuncia el desvío de los cursos evolutivos y "naturales" en el ser humano (al menos en la "cultura americana"), Narvaez asegura que estas costumbres están íntimamente relacionadas con los resultados que obtienen los niños actuales en "inteligencia, cooperación, conciencia, empatía, auto-control, agresión y depresión".

viernes 20 de agosto de 2010

Richard Dawkins: "La educación es mejor sin fe"

Los ultraconservadores justifican a menudo la educación religiosa explotando el argumento de que la elección parental de la educación de sus hijos es un "derecho humano".

Ciertamente, el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclama que "los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos". En España, la Constitución (Art. 27) afirma genéricamente el derecho al "pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales" y de modo más específico, nuestra Ley Orgánica Reguladora del Derecho a la Educación establece que "los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos".

Cabe cuestionarse, sin embargo, cuáles son los límites al ejercicio de estos derechos, especialmente cuando 1) entran en conflicto con el "interés superior del niño", reconocido en su derecho a recibir una educación que respete el desarrollo "de sus aptitudes y de su juicio individual" (Art. 7 de la Declaración de los Derechos del Niño); y también cuando 2) el ejercicio de la "libertad religiosa" y del "derecho a la educación" arriesga justamente esos "principios democráticos de convivencia" que consagra nuestro derecho positivo.

La serie documental que acaba de estrenar Richard Dawkins en el Channel 4 británico, Faith school menace, trata justamente de responder a los problemas que plantea este balance de derechos.

En Gran Bretaña, uno de cada tres colegios son religiosos y reciben financiación pública. Una tendencia acentuada desde el mandato del laborista Tony Blair que, en armonía con el principio papal de la "laicidad positiva", amplió el derecho a abrir colegios públicos religiosos a confesiones no cristianas (principalmente hindués, musulmanas y judías). En España actualmente hay más de 6000 colegios concertados católicos que también reciben financiación pública, y la que se avecina como nueva ley de "libertad religiosa" promete seguir la senda multicuturalista de la socialdemocracia británica, no limitando, sino ampliando los privilegios actuales de la iglesia católica a las demás confesiones religiosas (particularmente, al islam, en función de su mayor presencia).

Ante el peligro inminente de segregación entre confesiones, la difícil alternativa que plantea Dawkins es una educación pública sin fe (aunque no ignorante de la religión, como fenómeno histórico y antropológico de primera importancia), idealmente orientada a promocionar el pensamiento crítico, no el adoctrinamiento, entre los niños. En la parte final del documental aparece Deborah Kelemen, psicóloga interesada en el aprendizaje infantil que ha subrayado en los últimos años las tendencias "creacionistas" y "teístas" [PDF] de los niños, una base "natural" que permitiría a la educación religiosa jugar con ventaja con respecto a la educación secular o científica.

De momento, la serie se puede ver fuera de Gran Bretaña en el canal AtheistMedia.com (en inglés, sin subtítulos) de YouTube.

Richard Dawkins

martes 17 de agosto de 2010

Fidel Castro probablemente está muerto, según Conservapedia

A pocos días de su discurso en el parlamento de La Habana televisado para todo el planeta, Conservapedia, la "enciclopedia fiable", aún daba por muerto al "líder de la revolución":

Los liberales (izquierdistas) niegan que Fidel Castro, que no ha sido visto en público desde su operación de intestino hace tres años y medio, probablemente está muerto.

Esta alternativa a la Wikipedia "tendenciosa, anticristiana y antiamericana" es realmente un festival de delirios. Entre los más pintorescos destacan el "síndrome evolucionista", como también refleja Magonia, "la tendencia de algunas personas a insistir compulsivamente en que la evolución humana a partir de animales de alguna manera debe ser verdad, y pasar casi todo su tiempo impulsando esa creencia entre los demás", la apreciación de que la teoría de la relatividad podría ser también una "conspiración de la izquierda", el machismo (emplean la palabra española en una virtuosa mezcla de ateofobia e hispanofobia) del "señor Dawkins", o los "valores profesorales" que tiñen las universidades con un ponzoñoso izquierdismo secularista.

La cantidad de imbecilidades es prácticamente inabarcable. Por mencionar sólo unos ejemplos más, en otro articulo sobre "ciencia anticipada por la Biblia", se cita como ejemplo de "sabiduría científica" la prohibición bíblica de la homosexualidad, a los monstruos veterotestamentarios Behemoth y Leviatán como dinosaurios avant la lettre, así como diversos ejemplos extraídos del mismo texto sagrado que anticiparían la invención del automóvil, el avión, la radio o la televisión...

Aunque quizás los artículos más estrafalarios son aquellos que tratan sobre ateísmo o pintan semblanzas de ateos famosos, a veces empleando una violencia verbal y falta de misericordia que cuestiona la pacificación histórica de los discursos. Algunos comentarios desbordan imaginación, desde divertidas especulaciones históricas: "Actualmente existe un debate sobre si el ateísmo fue un factor causal en la locura de Nietzsche o esta fue causada solamente por la enfermedad", hasta la relación entre el ateísmo y el síndrome de Asperger ("Los ateos son autistas según su propia descripción").

Quizás lo más inquietante no es Conservapedia en sí, sino que una ideología tan flagrantemente lunática de hecho represente a una parte significativa del "Movimiento conservador" dentro y fuera de los EE.UU. con bastante precisión.

sábado 14 de agosto de 2010

La pacificación de los discursos: El duelo de insultos entre Calvino y Servet

La "pacificación de las costumbres", por emplear la reciente expresión de Laurent Mucchielli [PDF] (Vía Arcadi Espada), podría ser un proceso que también afecta históricamente a las disputas textuales, académicas o incluso religiosas: la paficicación de los discursos. No hemos dejado de insultarnos, pero en general las descalificaciones personales se censuran como poco adecuadas en las discusiones científicas, y como temerarias en las disputas religiosas.

Al menos, esto es lo que se desprendería fácilmente después de leer el último y fantástico artículo publicado por Maria Tausiet en Hispania Sacra, ofreciendo detalles sobre la disputa mortal que tuvo lugar en agosto de 1553, en la teocrática Ginebra de Calvino, después de que el español Miguel Servet fuera llevado a juicio por herejía y blasfemia. Como es sabido el furioso proceso concluyó con la quema pública del hereje "a fuego lento con crueldad deliberada durante más de media hora, sin que le fuera concedida su petición de ser degollado para no desesperarse en el último momento".

La autora nos descubre cómo el insulto formaba una parte consubstancial de las disputas en la edad moderna, hasta alcanzar al mismo proceso de Servet, que identificaba a su enemigo preferentemente con "Simón el mago", arquetipo del archidemonio, mientras que Calvino tachaba a su contradictor como un falsario, "perro", "ridículo ratón" y, en general, blasfemo incapaz de razonar.

Los recursos utilizados por los dos contendientes para derribar los argumentos del adversario excedieron los límites del razonamiento discursivo. Ambos utilizaron sistemáticamente la descalificación personal del contrario y, en particular, Servet cubrió a Calvino de una serie de insultos y desprecios que hoy nos sorprenden por su violencia y temeridad, sobre todo teniendo en cuenta la posición de debilidad en que se encontraba: privado de libertar en manos de sus acusadores.
El acalorado enfrentamiento verbal entre los dos teólogos ocultaba en el fondo un auténtico duelo a muerte, como acabó demostrándose cinco días después de finalizar el debate escrito, cuando el reo decidió enviar una súplica a sus jueces en la que incluía una denuncia a Calvino por haberle acusado falsamente, entre otras cosas de negar la inmortalidad del alma.

La inflamada defensa que hace Servet de esta acusación en especial nos pone sobre la pista del terror y temblor que aún en el siglo XVI debía rodear el cuestionamiento de una materia tan delicada. No habría más que recordar, en este sentido, la fortuna adversa que corrió el a la postre popular tratado de Pietro Pomponazzi De inmortalitate anima. Servet llega a solicitar la pena capital para quien niegue la inmortalidad del alma:

De entre todas las herejías y crímenes, no hay uno más grande que el de considerar el alma mortal (...). Quien afirma eso no cree que haya Dios, ni justicia, ni resurrección, ni Jesucristo, ni Santa Escritura, ni nada, sino que todo es muerte, y que el hombre y la bestia son todo uno. Si yo hubiera dicho eso (...) debería condenarme a muerte a mí mismo. Por tanto, os pido, honorables señores, que mi falso acusador sea castigado a la pena del talión y que sea detenido y preso como yo, hasta que la causa quede sustanciada definitivamente por mi muerte o la suya u otra pena. 

El recurso del insulto, nos recuerda Tausiet, era mucho más que un accidente, era más bien una técnica convenientemente ritualizada y de amplia tradición histórica, "la omnipresencia de los insultos a lo largo de la Edad Moderna"; particularmente en las disputaciones teológicas y en los casos seguidos contra herejía. El insulto era un arma más, legítima hasta cierto punto, en la lucha de visiones:

Los insultos y las imprecaciones formaban parte asimismo del vocabulario oficial utilizado por la Iglesia para condenar a quienes se apartaban del camino recto, como expresión de la ira divina. De ahí que determinadas maldiciones dirigidas contra los pecadores aparecieran en los anatemas y sentencias de excomunión con un supuesto valor profético o pastoral ya que, en teoría, su objetivo no era la destrucción del pecador, sino la corrección del pecado. En ese sentido, al decir de los teólogos, no debían traducirse como una manifestación de venganza personal, sino como un instrumento de cólera divino.

A pesar de la victoria temporal de Calvino, se diría que el tribunal de la historia se inclina hoy mucho más hacia la tolerancia que hacia el "espíritu de certeza" de los inquisidores ginebrinos. La propia ciencia cognitiva, que empieza a descubrir los marcos biológicos que constriñen nuestra capacidad universal para argumentar [PDF], marcadamente limitada por el "sesgo de confirmación" y otros prejuicios ancestrales, viene a apoyar en definitiva las opiniones de Servet, menos inclinadas hacia la intolerancia en materia religiosa. Se puede recordar también, en este mismo sentido, la valiente réplica a Calvino por el humanista Sebastián Castellion, abogado de la libertad de conciencia:

Creer es dar crédito a lo que se ha dicho, sea verdadero o falso. A veces, lo falso se cree no menos que lo verdadero. Pero no puede decirse lo mismo del conocimiento. Lo falso no puede ser conocido, aunque pueda ser creído. En resumen, la fe acaba donde empieza el conocimiento.
Miguel Servet (1511-1553)


ResearchBlogging.org Tausiet, M. (2010). Mago contra falsario: Un duelo de insultos entre Calvino y Servet Hispania Sacra, 62 (125), 181-211