jueves 12 de noviembre de 2009

El arte que nos hizo humanos también nació en África

El arte humano del paleolítico superior no surgió de un modo abrupto y misterioso. No somos criaturas "absolutamente independientes" respecto a los demás animales, y el impulso artístico tampoco es una excepción. Las fantásticas obras de arte de Altamira o de Chauvet fueron con toda probabilidad precedidas de millones de años de evolución en nuestra capacidad estética, cognitiva y simbólica. Morriss-Kay compendia un "progreso" del arte al menos desde 1) El descubrimiento de los primeros objetos naturales estéticamente apreciados, como los corales coleccionados por los Neandertales en Arcy-sur-Cure, 2) Los objetos naturales rudimentariamente modificados, como las figurillas de Bere-khat Ram o las herramientas decoradas de Tan-Tan (entre 300.000 y 500.000 años) y 3) Las primeras pinturas sobre "lienzos en blanco" del Paleolítico europeo (30.000 años) cuyos autores probablemente heredaron sus habilidades de los primeros artistas africanos, antes del éxodo internacional de nuestra especie hace unos 100.000 años.

La historia profunda de la estética arraiga en los primeros ornamentos naturales desarrollados por los animales y evolucionados mediante "selección sexual", tal y como sugirió Darwin. Es cierto que el arte como tal es desconocido en animales e incluso homínidos no humanos, pero nuestro linaje más arcaico sí evolucionó una extensa comunicación basada en la visión y los sonidos. Se conoce incluso que muchos primates en cautividad disfrutan pintando de un modo similar a los niños humanos, y las apreciadas obras de Congo, un chimpancé entrenado por Desmond Morris, revelan importantes diferencias individuales entre la misma especie.

La diferencia crítica radicaría tanto en el desarrollo de tradiciones culturales como en cruciales cambios neuroanatómicos asociados a menudo con la evolución de los gestos manuales y, en particular, con la emergencia del lenguaje. Por eso lo que ya llaman neuroestética es una disciplina esencial para desentrañar los mecanismos próximos que nos permiten producir, comprender y disfrutar una obra de arte, quizás desde tiempos aún más remotos a los que sugiere el registro arqueológico.

No es de extrañar que algunas de las reflexiones más interesantes sobre arte y estética se publiquen hoy en una revista de anatomía, es decir, de ciencias naturales.



ResearchBlogging.org Morriss-Kay GM (2009). The evolution of human artistic creativity. Journal of anatomy PMID: 19900185

Zaidel, D. (2009). Art and brain: insights from neuropsychology, biology and evolution Journal of Anatomy DOI: 10.1111/j.1469-7580.2009.01099.x

lunes 9 de noviembre de 2009

Las cartas de Charles Darwin muestran que éste dio por supuesto el origen natural de la vida

En el Origen de las especies Darwin ya especulaba con que todos los seres vivos fueran los descendientes de "alguna forma priomordial", si bien el propósito de la obra no consistía en dilucidar este problema, sino en explicar la evolución de la diversidad biológica presente y pasada. Pero esta distinción epistemológica en ningún modo autoriza a conjeturar con que Darwin pensara en un origen "no natural" de la vida. De hecho, como explican Peretó, Bada y Lazcano, la idea de una transformación de la materia interte en materia viva se expandió rápidamente en la comunidad científica justamente tras la publicación de El origen.

Estos tres autores han buceado en la correspondencia que se conserva del naturalista inglés -una de las fuentes más importantes para los investigadores que está disponible líbremente en The Darwin Correspondence Project- para explicar sus aparentes reticencias para aceptar un origen natural de las primeras formas primordiales vivas.

Darwin conocía y valoraba los argumentos característicamente "victorianos" sobre el origen material de la vida, como los que desarrolló Henry Charlton Bastian, pero consideraba que las evidencias resultaban -por el momento- insuficientes e imprecisas. Dicho de otro modo, Darwin sostenía el Ignoramus, pero no el Ignorabimus. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX ya se habían descubierto algunos de los "ladrillos" fundamentales con los que se construye la vida, en particular los ácidos nucleicos y las proteinas, pero aún no se habían descifrado los elementos químicos de la genética, y los primeros experimentos sobre bioquímica primigenia -en particular la síntesis de Wöhler que puso fín al vitalismo de Berzelius: "el arte no puede combinar los elementos de la materia inorgánica del modo en que puede hacerlo la naturaleza viva", no habían hecho más que comenzar. Lo que Darwin apoyaba con su escepticismo era la prudencia científica, no la narrativa del Pentateuco o el misticismo vitalista.

Uno de los firmantes del trabajo publicado en PLoS ONE es Antonio Lazcano, biólogo mexicano cuya conferencia -precisamente sobre el origen químico de la vida- pudimos disfrutar en Bilbao el día de Darwin del 2007.



ResearchBlogging.org Peretó, J., Bada, J., & Lazcano, A. (2009). Charles Darwin and the Origin of Life Origins of Life and Evolution of Biospheres, 39 (5), 395-406 DOI: 10.1007/s11084-009-9172-7

sábado 7 de noviembre de 2009

Greg Epstein, un capellán humanista secular en Harvard

Greg M. Epstein es uno de los 36 capellanes, de distintas confesiones religiosas, que actualmente prestan sus servicios en la comunidad académica de Harvard. Epstein es un discípulo del rabi humanista Sherwin Wine y se ordenó "rabí humanista" en Jerusalén, en el International Institute for Secular Humanistic Judaism; tiene una amplia formación teológica y es autor de Good Without God: What a Billion Non-Religious People Do Believe. Pertenece a la tradición más liberal y secular del judaísmo, entre otras figuras como Mordecai Kaplan o Ahad Ha-Am.

Esta iniciativa de Harvard es un gran impulso para el humanismo secular en todo el mundo. Muestra que no existe absolutamente ninguna razón para que los humanistas seculares, los agnósticos y los ateos dejen de disponer de los servicios de apoyo, las instituciones y los ritos sociales del mismo modo que las comunidades religiosas.

viernes 6 de noviembre de 2009

The comedy of change: Arte basado en la teoría de la evolución

Se ha destacado muchas veces la aparentemente insustituible inspiración que la religión ha proporcionado al arte, pero no hay ninguna razón para que la ciencia no pueda desempeñar el mismo papel hasta sustituir la antigua iconocracia (que Redeker definía como "la búsqueda de hegemonía cultural" de las religiones) por símbolos totalmente laicos. En realidad, el arte no necesita en absoluto a la religión. El último ejemplo es The Comedy of Change, un montaje de la Rambert Dance Company con música de Julian Anderson, emplazada en las conmemoraciones por el 200 aniversario del nacimiento de Darwin y el 150 aniversario de la publicación de El origen de las especies.

La iniciativa surgió de Stephen Keynes, tataranieto de Charles Darwin, y cuenta con la asesoría científica de Nicky Clayton, profesor de cognición comparada en Cambridge.

jueves 5 de noviembre de 2009

Expandir la Planificación Familiar en África contribuirá a prevenir la transmisión del SIDA de madres a hijos

Un equipo médico encabezado por Wolfgang Hladikm del Global AIDS Program ha publicado en PLoS los resultados de un trabajo que compara el impacto de la Planificación Familiar para evitar embarazos no deseados con el empleo de la profilaxis antiretroviral. Los métodos contraceptivos en la muestra de Uganda han mostrado una eficacia que prácticamente dobla al empleo de vacunas antiretrovirales para evitar el riesgo tanto de muertes (13% frente a 8%) como de infecciones (20% frente a 8%).

Cada día, la Planificación Familiar en Uganda evita apróximadamente 20 infecciones verticales y 9 muertes infantiles por SIDA.

Los autores estiman que la extensión de la Planificación Familiar en Uganda reduciría significativamente la tasa de infectados y muertos por la transmisión del VIH de madre a hijo, segunda causa mundial más importante en la transmisión del virus con un especial impacto en África.

Contra el negacionismo dogmático que pone en grave riesgo la salud de millones de personas, estos datos abrumadoramente favorables a la Planificación Familiar vuelven a recordar la necesidad de incorporar la ciencia a las decisiones morales. Una planificación racional en este sentido no sólo reduciría el impacto de las grandes y mortales epidemias, sino también -como desmuestra el informe del Instituto Guttmacher (PDF)- moderaría el número de abortos, en especial el de los practicados sin condiciones sanitarias en marcos legales difusos o prohibicionistas, como ilustra recientemente el estudio de caso de Pakistán.



ResearchBlogging.org Wolfgang Hladik, John Stover, Godfrey Esiru, Malayah Harper, & Jordan Tappero1 (2009). The Contribution of Family Planning towards the Prevention of Vertical HIV Transmission in Uganda PLoS ONE : 10.1371/journal.pone.0007691

miércoles 4 de noviembre de 2009

Claude Lévi-Strauss y la naturalización de las humanidades

No sólo ha desaparecido el gran antropólogo del siglo XX, sino el hombre que probablemente asentó las bases para la antropología científica del XXI.

Claude Lévi-Strauss conmovió realmente el humanismo beato al proponer el estudio de "estructuras" impredecibles desde el ámbito de la consciencia o del libre albedrío tradicional: "Yo trato de establecer, tomando la etnografía como punto de partida, en qué medida el espíritu humano no es libre". Tomando como punto de partida la neurociencia y las disciplinas evolucionistas, esta es una divisa permanente asumida hoy por muchos científicos sociales y que sigue siendo rechazada con el mismo viejo repertorio de prejuicios teológicos.

Porque Lévi-Strauss no sólo fué un promotor del "estructuralismo" y un discutido líder de la cultura francesa (a veces cuestionado por su forma tiránica de dominar la especialidad), también anticipó la antropología cognitiva, como defienden los que hoy podríamos considerar sus sucesores. Desde el Instituto Nicod y el Instituto Internacional de Cognición y Cultura, Dan Sperber reivindica una perspectiva naturalista que ya estaría incorporada en La Pensée Sauvage (1966), cuando se evoca la consiliencia de "la cultura en la naturaleza y finalmente (...) de la vida dentro de todas sus condiciones físico químicas".

Si es posible proponer hoy una "ontología naturalista" de las humanidades, tal vez tengamos que remontarnos hasta Lévi-Strauss.

(1908-2009)

martes 3 de noviembre de 2009

El origen y la función común de la comunicación madre-hijo en primates y en humanos

Las madres humanas no son las únicas 1 que se comunican con sus recién nacidos mediante un complejo repertorio de expresiones faciales y contacto corporal, un sistema ancestral de comunicación que los etólogos y psicólogos del desarrollo consideran relevante en la formación de las emociones sociales, especialmente la empatía.

Sarah Blaffer Hrdy promueve una hipótesis similar para los seres humanos. El vínculo materno y el cuidado infantil compartido, más que la guerra o la competencia, estarían en el origen del desarrollo de la cognición social humana y de nuestro éxito evolutivo.

Esto convergería también -en mi opinión, al menos- con el énfasis que últimamente ponen los filósofos morales en el origen no discursivo de la cognición: aprender no consistiría tanto en seguir normas basadas en el discurso argumentativo, sino en el reconocimiento de patrones basados en la imitación de prototipos. Patricia S. Churchland, en una estupenda contribución al Oxford Handbook of Philosophy and Neuroscience, 2 emplea este paradigma fuertemente naturalista incluso para tratar de explicar el mismo aprendizaje científico, rechazando la idea bastante común de que la ciencia se identifica con la búsqueda de "leyes naturales".

Si este video publicado por Cell Press no proporciona una evidencia de la singularidad moral de los primates (no humanos) y su parentesco con nuestra especie, no sé muy bien qué puede hacerlo.




ResearchBlogging.org1 Ferrari PF, Paukner A, Ionica C, & Suomi SJ (2009). Reciprocal Face-to-Face Communication between Rhesus Macaque Mothers and Their Newborn Infants. Current biology : CB PMID: 19818617

2 Patricia S. Churchland (2009). Inference to the best decision The Oxford Handbook of Philosophy and Neuroscience : 10.1093/oxfordhb/9780195304787.003.0017

lunes 2 de noviembre de 2009

El precio de la autonomía: las culturas individualistas son más vulnerables a los desórdenes psiquiátricos

Desde hace tiempo se sabe que la mayoría de las enfermedades mentales tienen un curso menos prometedor en las naciones occidentales normalmente descritas por los científicos sociales como "individualistas". Los antropólogos de la salud sensatos, como Arthur Kleinman, conocían también que los desórdenes psiquiátricos no eran meros "síndromes culturales" independientes de la naturaleza humana, pero simultáneamente observaban cambios importantes debidos a diferencias culturales que demandaban una explicación.

Gracias a la teoría de la evolución gen-cultural, ahora es posible proponer un plausible modelo científico sobre la influencia de la biología y la cultura en las enfermedades mentales, y este es justamente el objetivo del trabajo publicado en Proceedings of the Royal Society que relaciona sistemáticamente las categorías culturales de Individualismo-Colectivismo con la distribución de un alelo del gen transportador de serotonina SLC6A4. Este gen contiene el polimorfismo 5-HTTLPR cuyo alelo "corto" está fuertemente asociado con el incremento de las emociones negativas: ansiedad, transtorno bipolar o depresión, entre otras disfunciones.

La frecuencia en la población humana de 5-HTTLPR S varía geográficamente, con una mayor presencia en zonas de Asia oriental, donde hasta el 80 % de los individuos portan el alelo en comparación con el 40% de los europeos. Lo más interesante, de cara a la intersección entre los estudios humanistas y naturales, es que la distribución de este alelo sirve para predecir razonablemente si una cultura posee un perfil "individualista "o "colectivista" (España se sitúa a medio camino):

Colectivismo fuertemente asociado con 5-HTTLPR S

A menudo nos gusta afirmar la autonomía como un valor universal, pero a la luz de los datos, los occidentales también pagamos un precio importante por ello. Estamos genéticamente menos dispuestos a desarrollar enfermedades mentales, pero la cultura individualista no parece funcionar como un agente antipatógeno tan eficaz como el que proporciona una (cultura) colectivista que descarga al "yo" de responsabilidad y enfatiza la necesidad de apoyo y armonía social.
Naciones con una prevalencia contemporánea e histórica mayor de patógenos causantes de enfermedades o síndromes infecciosos (como la malaria, el tifus o la lepra) son más susceptibles de adoptar normas culturales colectivistas, probablemente debido a la defensa antipagógena que las normas colectivistas podrían servir.
Tal como predice la teoría de la herencia dual o de la evolución gen-cultural, los valores culturales no son elecciones al margen de las necesidades biopsicológicas y medioambientales de los seres humanos, sino que servirían como agentes adaptativos que responden a vitales presiones de supervivencia.


ResearchBlogging.orgChiao JY, & Blizinsky KD (2009). Culture-gene coevolution of individualism-collectivism and the serotonin transporter gene. Proceedings. Biological sciences / The Royal Society PMID: 19864286

domingo 1 de noviembre de 2009

¿Avala la ciencia las políticas de igualdad?

Un equipo de 26 científicos sociales entre los que figuran Monique Bogerhoff Mulder y Samuel Bowles acaban de publicar un interesante trabajo en Science 1 sobre la transmisión de la riqueza entre 21 sociedades humanas contemporáneas de pequeña escala, distribuídas en cuatro continentes.

Por lo que se refiere al reparto de la riqueza, no hay un único patrón universal, pero existen fuertes correlaciones. En particular, la riqueza se transmite de forma más previsible en las sociedades agrícolas y pastorales (por ejemplo, los dagota de Tanzania), donde los bienes materiales son más fácilmente heredables en comparación a las sociedades de horticultores y recolectores (por ejemplo, los ache de Paraguay), donde la riqueza depende más del aprendizaje y de las redes sociales públicas.

Sorprendentemente, el grado de transmisión intergeneracional de la riqueza entre las sociedades de horticultores y de recolectores es substancialmente equivalente con las democracias nórdicas, mientras que el mismo grado es equivalente entre las pequeñas sociedades agrícolas y pastorales, y los EE.UU. o Italia.

Las sociedades humanas se hacen menos igualitarias a medida que aumentan su riqueza material, pero no hay tendencias "naturales" o fatalistas hacia la desigualdad. Algunas sociedades pastorales y agrícolas, como los tandroy y otros pueblos de Madagascar, no exhiben un grado elevado de desigualdad a pesar de reunir los requisitos aparentes. Esto indica que las decisiones políticas importan, y que un cierto igualitarismo deliberado es alcanzable mediante el diseño institucional.

En este sentido, Wilkinson y Pickett aportan pruebas económicas favorables a las politicas de igualdad basadas en la ciencia, a veces -como ha argumentado el mismo Bowles, más allá de la "igualdad de oportunidades". Dicho brevemente, los países más igualitarios son los que mejor se sitúan en todos los índices de "calidad de vida": expectativa de vida, mortandad infantil, niveles de criminalidad, alfabetización y obesidad e incluso reciclado de basura. El mejor predictor de bienestar social no sería tanto la cantidad total de riqueza, sino las diferencias en su reparto interior. El patrón se cumpliría incluso en el interior de los Estados Unidos: los estados que afrontan mayores problemas sociales también son los más desiguales.

Un dato a tener en cuenta -apuntan los mismos autores de The Spirit Level: Why More Equal Societies Almost Always Do Better- es que los niños de la clase social más baja en los países nórdicos disfrutan de unas probabilidades de supervivencia comparativamente superiores a los de la clase social más alta en Gran Bretaña: "Esto parece un impresionante argumento político: más igualdad proporcionaría a las personas ricas de las sociedades desigualitarias el tipo de expectativa vital que incluso los pobres disfrutan en otros sitios".



ResearchBlogging.org1 Monique Borgerhoff Mulder, Samuel Bowles, Tom Hertz, & et al. (2009). Intergenerational Wealth Transmission and the Dynamics of Inequality in Small-Scale Societies Science, 326, 682-688 : 10.1126/science.1178336

jueves 29 de octubre de 2009

El laboratorio de las humanidades

Contra las resistencias tradicionales, el laboratorio es ya una de las fuentes de información más importantes para las ciencias sociales del siglo XXI.

El laboratorio humanista se ha rechazado por su falta de "realismo" o por el marcado carácter estudiantil (y norteamericano) de sus muestras, pero el diseño de experimentos en las humanidades no ha hecho más que crecer desde el siglo pasado.

Falk y Heckman argumentan en Science 1 que los experimentos controlados en el laboratorio proporcionan, de hecho, las condiciones más idóneas para medir los patrones significativos de "variación controlada" (un patrón de variación uniforme durante un cierto periodo de tiempo) que también fundamentarían la ciencia social. En particular los experimentos en economía conductual han servido para mostrar limitaciones del Homo Economicus que hubieran sido difíciles de identificar en situaciones "naturales" o "reales", revelando que las personas emplean en realidad una racionalidad limitada por una prolongada serie de prejuicios cognitivos.

No hay ningún dilema entre los estudios "de campo" y el laboratorio, advierten los autores del trabajo, sino sólo una necesidad de diseñar mejores experimentos y formular preguntas más precisas. Últimamente el objetivo consiste en aislar la causa de las variaciones controladas, no azarosas, en los fenómenos sociales. Un claro ejemplo en este sentido procede de los estudios morales con "trolley problems", de gran ayuda para identificar importantes distinciones morales que, fuera del estudio basado en el laboratorio, eran dificiles de discernir incluso para los académicamente más entrenados.

La misma filosofía, una disciplina que languidecería como un ejercicio escolástico, combina últimamente la erudición clásica con prometedores métodos experimentales que la sitúan muy cerca de la psicología moral, o de la misma neurociencia.


William Lewis. Commercium Philosophico-Technicum (1763)



ResearchBlogging.org1 Armin Falk, & James J. Heckman (2009). Lab Experiments Are a Major Source of Knowledge in the Social Sciences Science, 326, 535-538 : 10.1126/science.1168244

miércoles 28 de octubre de 2009

La evolución del sexo oral

El ser humano, o el orden zoológico de los primates, tampoco inventaron el sexo oral.

Un grupo de investigadores que trabajan en universidades europeas y asiáticas 1 han documentado ahora que la fellatio poseería un significado funcional para al menos una especie de murciélagos frugívoros (Cynopterus sphinx) . De forma similar a las hembras de los primates antropoides, las hembras de esta especie desempeñarían una función sexual muy activa y comunicativa durante la cópula dorsoventral (el vientre del macho en contacto con la espalda de la hembra) que conseguiría prolongar la duración del coito. La práctica no se ve como una "perversión" estadística (o moral) sino como una técnica eficaz que podría servir para incrementar el éxito reproductivo o incluso para reducir el riesgo de contraer ETSs.

Estas son las primeras pruebas de sexo oral en el reino animal exceptuando al ser humano, y los juegos sexuales ocasionales practicados por los bonobos (Pan paniscus), lo que permite aventurar hipótesis sobre su sentido adaptativo y resituar los estudios sobre la misma sexualidad humana en un contexto evolutivamente mucho más amplio de lo que se especulaba.

Cópula de Cynopterus sphinx


ResearchBlogging.org1 Tan M, Jones G, Zhu G, Ye J, Hong T, & et al. (2009). Fellatio by Fruit Bats Prolongs Copulation Time PLoS ONE : 10.1371/journal.pone.0007595

lunes 26 de octubre de 2009

La supervivencia de los más guerreros

Vivimos casi una "era del altruísmo" con una proliferación de debates y estudios cientificos sobre el tema que están sirviendo para actualizar la síntesis convencional de los años setenta, en la que sobresalieron los puntos de vista "egoístas" de Robert Trivers o Richard Dawkins.

El fabuloso desarrollo de la ciencia animal y nuevos puntos de vista favorecen hoy una visión más cooperativa de la naturaleza humana que incluso animan a Frans de Waal a anunciar una "edad de la empatía" para el hombre. Pero el propio Samuel Bowles 1 habría venido a retar este punto de vista popular de "la supervivencia de los más buenos" este mismo año al proponer un modelo evolucionista que explicaría la influencia de la guerra en la evolución del altruísmo.

Bowles se pregunta si la guerra (en el sentido de la psicología evolucionista) entre los grupos humanos ancestrales podría haber moldeado de algún modo significativo la evolución de las conductas altruístas. La sugerencia habría partido del mismo Darwin, que ya había advertido sobre la evolución de "cualidades sociales y morales" en torno a esta guerra primaria. La hipótesis actual de la selección de grupo podría ayudar a explicar por qué conductas altruístas muy costosas para el individuo (e implausibles dentro del conflicto intragrupal) son capaces de evolucionar en el contexto del conflicto entre grupos.

Los datos etnográficos y arqueológicos apoyan, en realidad, la idea de una guerra ancestral, aunque se discute su impacto. Se piensa también que la variabilidad climática del pleistoceno tardío podría haber dado lugar a desastres naturales y periodos de escasez que son fuertes predictores de guerra entre grupos de cazadores y recolectores. De la misma forma, la dureza del clima prehistórico habría favorecido migraciones a largas distancias con frecuentes encuentros y presumibles conflictos entre grupos que no dispusieron de tiempo para establecer relaciones políticas pacíficas.



ResearchBlogging.org1 Bowles, S. (2009). Did Warfare Among Ancestral Hunter-Gatherers Affect the Evolution of Human Social Behaviors? Science, 324 (5932), 1293-1298 DOI: 10.1126/science.1168112

domingo 25 de octubre de 2009

Si quieres sexo, comparte

El mutualismo de los primates cazadores es un hecho bien conocido, pero se sabe menos sobre los mecanismos dirigidos a compartir carne entre machos cazadores y hembras con las que no están genéticamente relacionados.

Dos etólogos del Instituto Max Planck para la Antropología Evolucionista han probado la hipótesis del sexo-por-carne en una población de chimpancés salvajes en el parque nacional Taϊ, Costa del Marfil. Los resultados 1 indican que la práctica de compartir carne con las hembras predice positivamente el éxito reproductivo de los machos: los machos y las hembras realmente intercambian sexo por carne, y lo hacen sobre la base de una estrategia a largo plazo que implicaría una inteligencia social muy desarrollada (en continuidad, por cierto, con hallazgos recientes sobre el altruísmo en los primates).

La hipótesis del sexo-por-carne pretende explicar cómo es que muchos hombres en sociedades de cazadores-recolectores aparentemente tienen un mayor éxito reproductivo. La selección de parentesco y la teoría de la señalización costosa ayudarían a entender por qué las mujeres escogen a los cazadores, y en ocasiones, a guerreros aparentemente pendencieros como compañeros sexuales.

Los estudios con primates no humanos no suministran pruebas definitivas sobre la evolución de este comportamiento en humanos, pero ponen sobre la pista de una posible "historia profunda" del sexo y el altruísmo en nuestra especie.



ResearchBlogging.org1 Gomes, C., & Boesch, C. (2009). Wild Chimpanzees Exchange Meat for Sex on a Long-Term Basis PLoS ONE, 4 (4) DOI: 10.1371/journal.pone.0005116

sábado 24 de octubre de 2009

Extremismo oportunista

Dicen que son 2.000.000 y apenas pasan de 70.000. Creen representar el derecho natural, la voluntad divina y la nación, pero no disponen de mayoría parlamentaria. Según una encuesta gubernamental casi el 80% de los españoles apoyan la regulación legal del aborto, y sólo el 7% se posiciona abiertamente en contra.

Según Kimberly Rios Morrison y su equipo, este tipo de opiniones extremistas podrían evolucionar en los grupos sociales que tienden a sostener opiniones moderadas: "Las personas con puntos de vista extremistas están más dispuestas a expresarse cuando tienen la falsa idea de que están en mayoría".

Aunque el trabajo se ocupa de las opiniones pro y anti alcohol entre jóvenes universitarios norteamericanos, las implicaciones son más generales.

Opiniones parecidas a las de Luis Margol, por ejemplo, pueden escandalizar a los radicales, pero podrían representar mejor de lo que se cree el punto de vista de la "mayoría silenciosa" conservadora. De hecho, la opinión social sobre el aborto en España había sido políticamente transversal y moderada (la doctrina jurídica vigente está pensada precisamente como un compromiso entre extremos morales) desde su despenalización parcial hace 25 años. El extremismo sobrevivía en estado latente, aunque quizás "esperando" su momento.